jueves, 28 de mayo de 2015

A MI HERMANO

Hoy hace 27 años que se fué mi hermano, se fué, así como lo digo, no enfermó, no lo provocó, no hizo nada para que su vida se acortara, pero aquella mañana de domingo su joven corazón no quiso seguir latiendo, así, sin más. Recuerdo cada segundo de aquel día, como si de una pelicula de miedo se tratatara, recuerdo cada fotograma, el dolor de cada momento. Aquel día yo también morí un poco, fué el peor bofetón, las lágrimas más sentidas, el desgarro de arriba a abajo, el dolor más agudo y bestial de toda mi vida. El era mi hermano, mi confidente, el más cercano, el que se reía conmigo hasta llorar, mi paracaidas, mi red...y aquel 28 de mayo, así, sin más, se fué. Maldita sea.
Han pasado 27 años, pensareis que ya no existe dolor, que te acostumbras a la ausencia. JAMAS lo he hecho y JAMAS lo haré. Mi hijo mayor se llama como él para que nadie olvide su nombre, y como es la vida, es físicamente muy parecido. Sus manos, sus largos y delgados dedos, su forma de hablar... a veces creo que la vida es mágica, jodidamente mágica.
Cuando ocurre algo tan duro, necesitas hacer un remoldeo de tu vida a una velocidad supersónica, buscar causas, excusas, justificaciones para no caer, y si lo haces, rápidamente buscar motivos para levantarte. Os aseguro que es lo más dificil que he hecho en mi vida. la prueba de las pruebas, el tienes que hacerlo para seguir si o si.
Y aquí estoy después de muchos años hablando de él, de mi hermano, de parte de mi vida, de mi niño. Se fué, pero os aseguro que recuerdo su olor, su tacto y sus abrazos. Y soy privilegiada por recordar tanto y tanto de su vida, yo sé como olía, como tocaban sus manos y como te sentías cuando te abrazaba por la espalda. Mi hermano Guiller se fué, yo me quedé, pero volveremos a estar juntos algún día. Así quiero que sea. Y así será cuando llegue el momento. Buena noche.

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