martes, 21 de octubre de 2014

HARTAZGO

No salgo de mi asombro. No reconozco el país en el que vivo. Hace 14 años España era España, un país turístico, donde algunos vivían bien, bastantes tenían trabajo y los políticos pues bueno, eran esos señores que se dedicaban a a salir en los telediarios, a reunirse en el Congreso y a hacer campañas en época electoral. Podías tomar un café, un vino o comprar un kilo de plátanos por 100 pesetas, ibas a la peluquería por 3000, llenabas el depósito del coche por 5000 pesetas... y no estoy hablando de la prehistoria. Entramos en la UE, adoptamos el euro y desapareció la peseta. Nos hinchamos como palomos, ya estabamos en la UE, como los paises ricos, y de pronto, empobrecimos hasta el lamento. Las nóminas se encogieron, los precios se dispararon, la gasolina un disparate, las hipotecas se multiplicaron y el IVA nos fulminó. Pasaron los años y fuimos empobreciendo hasta la ojera, pero nos comparábamos con Alemania y Francia. Que disparate. Y comenzó la crisis, los puestos de trabajo fueron desapareciendo, despido libre, los empresarios y sus ERES, no hay familia que no haya experimentado la angustia de tener un miembro en paro, en esa edad peligrosa en la que ya no contratan, esa maldita edad en la que te vuelves invisible. Y de pronto empiezas a ver que todos aquellos que hace 14 años se llamaban políticos se han convertido en meros rateros, que no hay ninguno que tenga sus manos limpias, que hemos rescatado bancos con dinero público que ha acabado en manos sucias. Y cada día saltan nombres que asociabas a personas creibles, y crece la decepción, pero ya no sorprende. Solo piensas, otro más, como si esa rutina fuese algo normal. Y algún President tiene los santos "cullóns" de hablar de su honradez y su buen ser, cuando apesta el y toda su familia. Y vicepresidentes, y dirigentes, y maridos de infantas, y amantes de reyes, y... que España más cansina. Buena noche.

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