domingo, 20 de septiembre de 2015

MAL DIA

Mujer de cartas boca arriba...así la llamaba, así se asemejaba, así la sentía. Gracias mi amigo...siempre dispuesta a entregar antes de sus armas, su vida...
Momentos vividos que se enzarzan entre sentimientos y dolores, luces mezcladas con blanquecinas sombras deslumbrantes, broncas y silencios perfectamente encajados en tiempos sin sentido, consecuencias absurdas de momentos pasados, alientos que no generan calor...
Llegó a aquella habitación con cara de extrañeza, que pasa preguntó con cara de asombro. La miró y la abrazó. La besó; y sus brazos eran su confirmación, su consuelo, su colchón de plumas ante "la caida que rompe su vida en cachitos insignificantes". El, mi hijo.
Unas horas acompañada por la sensatez, escuchando su experiencia, sus consejos, leyendo en sus ojos el apoyo, sintiendo su calidez y su tierna sonrisa. Hablaba lento y pausado, no queriendo romper el momento, alargando los tiempos por pura necesidad de la que escuchaba, correcto, cauto, expectante, esperando las reacciones que no daban llegado, intentando arrancar de su boca palabras enquistadas en su alma, rascando su pasado isquémico en busca de algo vivo...estimado, querido, apreciado, adorado, mil gracias y un beso.
Hoy me acostaré y cerraré los ojos esperando que el sueño me atrape y que me incruste en aquella sensación que echo tremendamente de menos, que me haga  flotar hacia la imaginación de nubes blandas, hacia aquel espacio donde están los míos, los que no llego a alcanzar en vida, los que ya forman parte de mi memoria...
No quiero arañar más mi herida. Buena noche.

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