domingo, 19 de julio de 2015

MIS DOS MITADES Y MEDIA

Soy madre. Caray, nunca pensé que sería algo tan mágico. Mi vida es un todo con dos mitades, cada una de ellas me ha conquistado desde el momento cero, tan pequeños, tan frágiles y generando uno de las mejores sensaciones de mi vida. Son aceleradores de sentimientos, multiplicadores de vida, mis sentidos más desarrollados. El uno, mi mitad mayor, mi niño sempiterno, mi ruptura con el pasado , mi mano derecha, mi media sonrisa, mi hemisferio dominante. El otro, mi motivo cada mañana, mi confirmación de esperanza, mi caricia preferida, mi injerto deseado. Los dos, mi todo, mi vida.
Los días pasan, a veces me pregunto por que va todo tan rápido, necesito más tiempo, aún no he escrito la receta de las croquetas...
 Aún los veo con tanta necesidad de "te quieros". Cada noche se arriman  en el sillón en busca de una caricia, una mano en su cabello, un roce en sus espaldas, de esos que estremecen y reconfortan. Y me gusta tenerlos así, injertados en mis piernas, sujetándose a ellas como si soltarse significara perderse, como una prolongación de mi vida.
A veces me sorprendo mirándolos, o mejor,admirándolos, como si no los reconociera de todo, como si cada día descubriera en ellos algo curioso y fantástico, en esas vidas tan mías.
Sólo puedo hablar de ellos en presente o pasado, el futuro lo escribirán ellos. Y me gustaría que crecieran llenos de sentimientos, de los buenos, de aquellos que dan calor, de los que recuerdas como en los cuentos, hasta siempre jamás. Y cuando crezcan y decidan compartir sus vidas, quiero que acaricien, que miren a los ojos, que descubran la verdad en las miradas, que sepan leer sus manos, que disfruten de los silencios abarrotados de sentimientos, que sus dedos recorran lo que desean, que comparen a la luna...
Quiero que vivan historias verdaderas donde puedan tocar sus sueños, que caminen firmemente por suelos de madera desgastada donde los finales auguran ser perfectos, que abracen aunque haga frío, aunque tengan miedo, aunque pase el tiempo, que tiemblen ..., quiero que sean felices. Y si hay algo que los perturba, que los asusta o que les da vértigo, ahí estaré yo, aunque ya no esté, para agitar su atrapasueños y hacer de una pesadilla un sueño.
Quiero a mis hijos, mis dos mitades, mis dos motivos. Buena noche.







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