lunes, 29 de diciembre de 2014

FELIZ AÑO

Vivimos un momento sanitario convulso. Lo sé, trabajo en ese sector. Los medios de comunicación repiten una y otra vez que los servicios de Urgencias no dan a basto, que los pacientes se hacinan en los pasillos, que los familiares exigen una asistencia más racional, más humana. Se regodean con imagenes de pacientes en frías camillas, en fila y pegados a la pared, donde la máxima intimidad que consiguen es la de debajo de sus sábanas. Lo sé, trabajo en ese sector. En la radio entrevistas a las familias de los pacientes, están cansados de esperar una cama que no llega, se desesperan al saber que hay plantas blancas cerradas a cal y canto para ahorrarse personal, sus voces transmiten cansancio. En la prensa, fotos de salas de espera donde se mezclan los enfermos con los agotados familiares. Lo sé, trabajo en ese sector.
Si me lo permitís, voy a hablaros de lo que sé. Esas personas que corren entre las camillas, esas vestidas de blanco que vuelan sobre sus zuecos de colores, esas dianas que reciben más de un inmerecido dardo envenenado, esas a las que no conoces, pero a las que reprochas su frialdad en el trato, esas personas, decidieron un buen día de su vida trabajar cuidando a los demás, esas que se acercan al paciente sin miedo al contagio, se vacuna todos los años para no transmitir gripes a sus pacientes, que tienen días en los que no tienen tiempo ni para comer, esas que trabajan días, noches, festivos, veranos, inviernos, Semanas Santas, Nochebuenas, Fines de año, Reyes... esas personas a las que sus días no tienen fecha, sus semanas no tienen días, y lo hacen por una decisión que tomaron un buen día, para cuidar de ti y de los tuyos. Y no penseis que es tan fácil. Aunque nos veas correr por los pasillos, nosotras tenemos historias tan tristes y desgarradoras como las vuestras. El ser sanitario no nos libera de la enfermedad, de los dolores, del cansancio, de la tristeza, del desamor.También perdemos seres queridos, tenemos hijos que enferman y nos vemos obligados a dejarlos en casa mientras cuidamos de otros, nos gustaría besar a los nuestros al cambiar de año, ir de cena en los aniversarios o ver las caras de nuestros hijos al abrir su regalo de reyes. Y también tenemos miedo de no ser capaz de ayudaros, de que no tengais confianza en nosotros, de que no nos permitas ayudarte, de que tires la toalla y no quieras seguir luchando, de que te duela lo que te hago, de no saber interpretar tu dolor, de no entender tus silencios, de no saber leer en tus ojos, de que te molesten mis caricias, de que no pueda consolarte, ...
Cuando nos veas correr por los pasillos, solo te pido que nos veas como lo que somos, personas que decidimos trabajar de esta forma, con vosotros y para vosotros. No me digas cuando estés enfadado con el sistema que tu me pagas, que tomo café a todas horas, que dedico mi tiempo a pasear, que no me preocupo por mis pacientes, porque eso no es verdad, no lo es.Yo no estoy en los despachos, ni tomo decisiones, ni te aplico recortes, ni puedo decidir sobre pruebas, listas de espera, cirugias..., yo solo estoy ahi para cuidarte, con lo que tengo, con lo que la administración me da, que siempre es poco. Yo puedo escuchar tus quejas, pero no está en mi mano la solución de todos tus problemas. Yo puedo coger tu mano y darte ánimo, puedo acariciar tu cabello si te veo solo, puedo secar tus lagrimas si lloras, puedo hacerte sonreir si tu quieres, pero si tienes alguna queja sobre el sistema,a pesar de formar parte de el, yo no tomo decisiones.
Asi que dentro de una horas, si acudes a un Servicio de Urgencias y ves que está saturado, no increpes al personal, simplemente párate a pensar que alli estamos para cuidarte y para mandarte de vuelta a tu casa lo antes posible para que puedas celebrar con tu familia el Fin de Año. Nosostros seguiremos allí por si nos necesitas. Buena noche, y esta vez, Feliz Año a todos.

domingo, 28 de diciembre de 2014

NOCHEVIEJAAAAA

Se está acabando otro año, bueno, por ahí se va. Que poco romántica soy yo con los finales de año. A las personas le entra en estas fechas un deseo horroroso de abrazar y desear. Desean de todo: que el actual año acabe, que el otro empiece, comprar un modelo negro con brillo para la noche, brindar con champán y oro, ponerse el horroroso gorro y soplar el matasuegras tradicional, me espeluzna. Se juntan familias, no me negareis que SIEMPRE hay en cada familia un gracioso pedante que te hace replantearte el año que viene en familia, y juras por lo bajini que la próxima nochevieja te vas de crucero al Miño, el Nilo está imposible.
Si sales antes de la cena de nochevieja a tomarte un vino, es imposible el besuqueo de esa gente que no saludas en todo el año, pero que esa noche son como un imán. Atraviesan la calle a una velocidad vertiginosa para espetarte un par de besos enológicos plagados de buenos deseos para lo que viene. Siempre puedes recurrir a ese socorrido: ¡¡¡¡¡¡ Altoooo, stopppp, paraaaaa. Tengo ébola¡¡¡¡¡. Ni se inmutan. Me espeluzna.
Con un vino encima, las babas en las mejillas y tu traje negro brillante llegas a "la cena de las cenas" del año. Holaaaaa, ya estamos aquiiiï. Empieza la fiesta. Ahí, de frente a tu cuñado, afuuuu. Te ve, te sonríe, se acerca peligrosamente, extiende sus brazos, abre la boca para desearte y tú....giras rápidamente para entrar como una exalación en la cocina donde tu suegra se entrega en cuerpo y alma a las delicias culinarias.. Pero cuidado, allí está tu cuñada que chirría tu nombre moviendo los brazos como aspas de molino. Rápido, plan B, otro doble giro con tirabuzón para encaminarte hacia el salón a dejar el abrigo y el bolso.Este tramo es mejor hacerlo mirando hacia el suelo, para no comerte el árbol de navidad y los graciosos renos que tu sobrina ha puesto debajo del árbol para que te esnafres como el año pasado.
A la mesaaaa...otra carrera, no soportaría sentarme al lado del tío pachuli que te agarra la mano, lo miras y ves como los bigotes de las gambas salen de su boca mientras mastica las cabezas del crustaceo. Y el de enfrente, que cada vez que se ríe te dispara perdigones de comida masticada mientras te quedas paralizada para que no se de cuenta que te ha escupido vente o treinta veces en la última media hora. Holaaaaa tíaaaaaa...sonríes, tienes que sonreir, es un niño, es inocente, pero tiene madre, aquella que no tragas desde nuncaaaa...y se acerca el alma cándida y...puaggg, te tose en toda la cara, para que veas que malito está.
A estas alturas, dudas entre desear que acabe la cena, o que acabe el año, o que acabe el mundo, ya da igual todo...
De pronto, alguien cual conejo de Alicia empieza a decir: No nos da tiempo, no nos da tiempo, rápido, engullir la cena que van a dar las campanadas¡¡¡¡¡. Te quitan el plato de delante mientras te obligan a tragar el langostino con cabeza y cáscara, todo para dentro, que es calcio, dice la víbora escupidora que tienes enfrente, el niño te vuelve a toser y su madre se ríe chirriando.Coges la servilleta, ese trozo de tela que tiene dueño, pero que todo despistan y acaban limpiándose las uñas con la tuya, y te deslizan un plato con las uvas tan grandes como melones. Ese pensamiento recalcitrante de todos los años: ¡¡¡¡Si piensan que este año voy a broncoaspirar van de lado, me haré un heimlich a mí misma¡¡¡. Los cuartos, las campanadas...una, otra,otra y otra, hasta doce, y tú con seis uvas en el plato. Se abre el champán, y mientras aún tienes la uva sexta en el esófago, te obligan a beber un sorbo del líquido elemento y ahí, justo en ese momento es donde se produce la química de la navidad: la uva baja por peso y las burbujas que ya han llegado al estómago vienen de vuelta, tienes que besuquear a tu familia, la uva se atasca , el gas quiere salir y de pronto...le das el beso a tu cuñado con una naúsea, él se piensa que es de asco cuando realmente es supervivencia, por no morir ahogada esta bonita noche.
Ya la he liado, ya no me desean feliz año, afuuu¡¡¡¡.
Este año estoy de guardia, como todos los años, para evitar la magia de las nochebuena. Buena noche.

domingo, 7 de diciembre de 2014

NAVIDAD, DULCE NAVIDAD

Reconozco que no me gusta la navidad. No sé, quizás lo que me cansa es lo que dura, demasiado. Odio el panatone, no porque lo haya probado, pero esas torres en los supermercados me marean.Cuando mis hijos eran niños, temía que la torre del dichoso postre cayera sobre ellos y los convirtiera en un "muffi de niño".Y los árboles con sus luces en octubre me provocan, me entra la vena pirómana, no sé, un deseo de plantarles fuego. Recorrer los pasillos del super, dar la vuelta a la estantería de las galletas y saltarte los turrones a los ojos...no puedo, estamos en septiembre, por diossss....Y la gente comprando esos polvorones intragables, esos mazapanes con formas extrañas, los dátiles, las pasas de corinto, el vino dulce...apuf. Carreras para colocar los adornos de primeros del mundo, niños con cuernos de arce por la calle, el papá noel haciendo globos en la plaza, las luces...buf, y la música, falta la música, esas canciones navideñas que te llevan a desear que los puñeteros peces que beben en el río se ahoguen de una vez...Y las cenas de empresa, esas cenas en las que te reunes con todas aquellas personas de tu trabajo con las que jamás compartirias ni un café, pero que ese día les deseas toda la felicidad posible, tras esos abrazos de brazos flojos y esos besos de moflete a moflete totalmente asépticos.Y te gastas tu paga extra y parte de la ordinaria en los regalos, alguno de ellos para miembros de tu familia a los que solo ves esa navidad sentado en tu mesa, que a penas reconoces, a los que te quedas mirando fijamente intentando saber de quien vienen siendo. Pero eso si, tienen un detallito de tu parte.
Y los sms, los was, los correos el día 24, el telefono tintineando todo el día, deseándote, si si, deseándote en esas fechas, deseándote feliz navidad, feliz año, felices fiestas, felicidad que rezuma por los poros, ainssss, es demasiado.
Y después los Reyes, con lo poco monárquica que soy, tiendas abarrotadas de gente que regala cajas sin molestarse en mirar que hay dentro, pero cada caja con su nombre: Maruchi, Pitica, Churrusca..., coño, falta la caja de Jenifer....
La navidad, esa época de amor, paz, villancicos, arboles y estrellas,no me gusta. Si sería navidad si todo el mundo pudiera disfrutarla, si todas las personas tuvieran una cena digna en nochebuena, si no hubiera gente durmiendo en las calles ni niños sin regalos, si tuvieramos el espiritu necesario para compartir, si este puñetero gobierno ayudara a todas esas familias que agonizan, si todo el dinero robado por todos los chorizos de este pais fuese devuelto y reinvertido en causas sociales, pero eso no es la realidad, no lo es.
No me gusta la navidad, no me gusta el sentimiento que me provoca. Ojalá fuese real su magia, pero la magia no es real...buena noche.