Vivimos un momento sanitario convulso. Lo sé, trabajo en ese sector. Los medios de comunicación repiten una y otra vez que los servicios de Urgencias no dan a basto, que los pacientes se hacinan en los pasillos, que los familiares exigen una asistencia más racional, más humana. Se regodean con imágenes de pacientes en frías camillas, en fila y pegados a la pared, donde la máxima intimidad que consiguen está debajo de sus sábanas. Lo sé, trabajo en ese sector. En la radio entrevistas a las familias de los pacientes, están cansados de esperar una cama que no llega, se desesperan al saber que hay plantas blancas cerradas a cal y canto para ahorrar personal, sus voces transmiten cansancio. En la prensa, fotos de salas de espera donde se mezclan los enfermos con los agotados familiares. Lo sé, trabajo en ese sector.
Si me lo permitís, voy a hablaros de lo que sé. Esas personas que corren entre las camillas, esas vestidas de blanco que vuelan sobre sus zuecos de colores, esas dianas que reciben más de un inmerecido dardo envenenado, esas a las que no conoces, pero a las que reprochas su frialdad en el trato, esas personas, decidieron un buen día de su vida trabajar cuidando a los demás, esas que se acercan al paciente sin miedo al contagio, se vacuna todos los años para no transmitir gripes a sus pacientes, que tienen días en los que no tienen tiempo ni para comer, esas que trabajan días, noches, festivos, veranos, inviernos, Semanas Santas, Nochebuenas, Fines de año, Reyes... esas personas a las que sus días no tienen fecha, sus semanas no tienen días, lo hacen por una decisión que tomaron un buen día para cuidar de ti y de los tuyos. Y no penséis que es tan fácil. Aunque nos veas correr por los pasillos, nosotras tenemos historias tan tristes y desgarradoras como las vuestras. El ser sanitario no nos libera de la enfermedad, de los dolores, del cansancio, de la tristeza, del desamor. También perdemos seres queridos, tenemos hijos que enferman y nos vemos obligados a dejarlos en casa mientras cuidamos de otros, nos gustaría besar a los nuestros al cambiar de año, ir de cena en los aniversarios o ver las caras de nuestros hijos al abrir su regalo de Reyes. Y también tenemos miedo de no ser capaz de cuidaros, de que no tengáis confianza en nosotros, de que no nos permitas ayudaros, de que tiréis la toalla y no queráis seguir luchando, de que os duela lo que os hacemos, de no saber interpretar vuestro dolor, de no entender vuestros silencios, de no saber leer en vuestros ojos, de que os molesten mis caricias, de que no pueda consolaros...
Cuando nos veas correr por los pasillos, sólo te pido que nos veas como lo que somos, personas que decidimos trabajar cuidando, con vosotros y para vosotros. No me digas cuando estés enfadado con el sistema que tú me pagas, que tomo café a todas horas, que dedico mi tiempo a pasear, que no me preocupo por mis pacientes, porque eso no es verdad, no es así. Yo no estoy en los despachos, ni tomo decisiones, ni aplico recortes, ni puedo decidir sobre pruebas, listas de espera, cirugías..., yo sólo estoy aquí para cuidarte, con lo que tengo, con lo que la administración me da, que siempre es poco. Yo puedo escuchar tus quejas, pero no está en mi mano la solución de todos los problemas. Puedo coger tu mano y darte ánimo, puedo acariciar tu cabello si te veo solo, puedo secar tus lágrimas si lloras, puedo hacerte sonreír si tu quieres, pero si tienes alguna queja sobre el sistema, a pesar de formar parte de él, yo no tomo decisiones.
Así que dentro de una horas, si acudes a un Servicio de Urgencias y ves que está saturado, no increpes al personal, simplemente párate a pensar que allí estamos para cuidarte y para mandarte de vuelta a tu casa lo antes posible, para que puedas celebrar con tu familia el fin de año. Nosotros seguiremos allí por si nos necesitas. Buena noche, y esta vez, Feliz Año a todos.
martes, 30 de diciembre de 2014
domingo, 28 de diciembre de 2014
NOCHEVIEJA
Se está acabando otro año, bueno, por ahí se va. Qué poco emotiva soy con los finales de año. A las personas les entra en estas fechas un deseo horroroso de abrazar y desear. Desean de todo: que el actual año acabe, que el otro más felíz empiece, comprarse un modelo negro con brillo para la noche, brindar con champán y oro, ponerse el horroroso gorro y soplar el matasuegras tradicional, me espeluzna. Se juntan familias, no me negaréis que SIEMPRE hay en cada familia un gracioso pedante que te hace replantearte el año que viene en familia, y juras por lo bajini que la próxima nochevieja te vas de crucero al Miño, el Nilo está imposible.
Si sales antes de la cena de nochevieja a tomarte un vino, es imposible evitar el besuqueo de la gente que no saludas en todo el año, pero que esa noche son como un imán. Atraviesan la calle a una velocidad vertiginosa para espetarte un par de besos enológicos plagados de buenos deseos para lo que está por venir. Siempre puedes recurrir a ese socorrido: ¡¡¡¡¡¡ Altoooo, stopppp, paraaaaa. Tengo ébola!!!!!!. Ni se inmutan, te besan igualmente. Me espeluzna.
Con un vino encima, las babas en las mejillas y tu traje negro brillante llegas a "la cena de las cenas" familiares. Holaaaaa, ya estamos aquiiií, empieza la fiesta. Ahí, en frente a tu cuñado, afuuuú. Te ve, sonríe, se acerca peligrosamente, extiende sus brazos, abre la boca para desearte unas felices fiestas y tú, giras rápidamente para entrar como una exalación en la cocina donde tu suegra se entrega en cuerpo y alma a las delicias culinarias. Pero cuidado, allí está tu cuñada que chirría tu nombre moviendo los brazos como aspas de molino. Rápido, plan B, otro doble giro con tirabuzón para encaminarte hacia el salón a dejar el abrigo y el bolso. Este tramo es mejor hacerlo mirando hacia el suelo, para no comerte el árbol de navidad y los graciosos renos que tu sobrina ha puesto debajo del árbol para que te esnafres como el año pasado.
A la mesaaaa...otra carrera, no soportaría sentarme al lado del tío pachuli, ese que te agarra la mano, al miras y con asombro ves como los bigotes de las gambas salen por la comisura de si boca mientras mastica las cabezas del crustáceo. Y el que te toca enfrente, que cada vez que se ríe, dispara perdigones de comida masticada mientras te quedas paralizada para que no se de cuenta que te ha escupido vente o treinta veces en la última media hora. "Holaaaaa tíaaaaaa...", sonríes, tienes que sonreír, es un niño, es inocente, pero tiene madre, aquella que no tragas desde nunca y se acerca el muy alma cándida y...puaggg, te tose en toda la cara, para que veas que malito está, mientras la madre sonríe al hijo y su expresividad.
A estas alturas, dudas entre desear que acabe la cena, o que acabe el año, o que acabe el mundo, ya todo da igual...
De pronto, alguien cual conejo de Alicia empieza a decir: ¡¡¡¡No nos da tiempo, no nos da tiempo, rápido, engullir la cena que van a dar las campanadas!!!!. Te quitan el plato de delante mientras te obligan a tragar el langostino con cabeza y cáscara, todo para dentro, que es calcio, dice la víbora escupidora que tienes enfrente, el niño te vuelve a toser y su madre se ríe como un violín chirriante. Coges la servilleta, ese trozo de tela que tiene dueño, pero que todos despistan y acaban limpiándose las uñas con la tuya, y te deslizan un plato con uvas tan grandes como melones. Ese pensamiento recalcitrante de todos los años: ¡¡¡¡Si piensan que este año voy a broncoaspirar van de lado, me haré un Heimlich a mí misma!!!!. Los cuartos, las campanadas...una, otra, otra y otra, hasta doce, y tú con seis uvas en el plato. Se abre el champán, y mientras aún tienes la sexta uva enclavada en el esófago, te obligan a beber un sorbo del líquido elemento y ahí, justo en ese momento es dónde se produce la química de la navidad: la uva baja por gravedad y las burbujas que ya han llegado al estómago vienen de vuelta, tienes que besuquear a tu familia, la uva se atasca , el gas quiere salir y de pronto...le das el beso a tu cuñado con una náusea, él se piensa que es de asco cuando realmente es pura supervivencia, por no morir ahogada en esta bonita noche familiar...
Ya la he liado, ya no me desean felíz año, me miran con esa cara de mapache de todos los años, ¡¡¡afuuuú, quiero irme!!!.
Este año estoy de guardia, como todos los años, para evitar esta magia de la noche de fin de año que tanto me gusta y apetece. Buena noche.
Si sales antes de la cena de nochevieja a tomarte un vino, es imposible evitar el besuqueo de la gente que no saludas en todo el año, pero que esa noche son como un imán. Atraviesan la calle a una velocidad vertiginosa para espetarte un par de besos enológicos plagados de buenos deseos para lo que está por venir. Siempre puedes recurrir a ese socorrido: ¡¡¡¡¡¡ Altoooo, stopppp, paraaaaa. Tengo ébola!!!!!!. Ni se inmutan, te besan igualmente. Me espeluzna.
Con un vino encima, las babas en las mejillas y tu traje negro brillante llegas a "la cena de las cenas" familiares. Holaaaaa, ya estamos aquiiií, empieza la fiesta. Ahí, en frente a tu cuñado, afuuuú. Te ve, sonríe, se acerca peligrosamente, extiende sus brazos, abre la boca para desearte unas felices fiestas y tú, giras rápidamente para entrar como una exalación en la cocina donde tu suegra se entrega en cuerpo y alma a las delicias culinarias. Pero cuidado, allí está tu cuñada que chirría tu nombre moviendo los brazos como aspas de molino. Rápido, plan B, otro doble giro con tirabuzón para encaminarte hacia el salón a dejar el abrigo y el bolso. Este tramo es mejor hacerlo mirando hacia el suelo, para no comerte el árbol de navidad y los graciosos renos que tu sobrina ha puesto debajo del árbol para que te esnafres como el año pasado.
A la mesaaaa...otra carrera, no soportaría sentarme al lado del tío pachuli, ese que te agarra la mano, al miras y con asombro ves como los bigotes de las gambas salen por la comisura de si boca mientras mastica las cabezas del crustáceo. Y el que te toca enfrente, que cada vez que se ríe, dispara perdigones de comida masticada mientras te quedas paralizada para que no se de cuenta que te ha escupido vente o treinta veces en la última media hora. "Holaaaaa tíaaaaaa...", sonríes, tienes que sonreír, es un niño, es inocente, pero tiene madre, aquella que no tragas desde nunca y se acerca el muy alma cándida y...puaggg, te tose en toda la cara, para que veas que malito está, mientras la madre sonríe al hijo y su expresividad.
A estas alturas, dudas entre desear que acabe la cena, o que acabe el año, o que acabe el mundo, ya todo da igual...
De pronto, alguien cual conejo de Alicia empieza a decir: ¡¡¡¡No nos da tiempo, no nos da tiempo, rápido, engullir la cena que van a dar las campanadas!!!!. Te quitan el plato de delante mientras te obligan a tragar el langostino con cabeza y cáscara, todo para dentro, que es calcio, dice la víbora escupidora que tienes enfrente, el niño te vuelve a toser y su madre se ríe como un violín chirriante. Coges la servilleta, ese trozo de tela que tiene dueño, pero que todos despistan y acaban limpiándose las uñas con la tuya, y te deslizan un plato con uvas tan grandes como melones. Ese pensamiento recalcitrante de todos los años: ¡¡¡¡Si piensan que este año voy a broncoaspirar van de lado, me haré un Heimlich a mí misma!!!!. Los cuartos, las campanadas...una, otra, otra y otra, hasta doce, y tú con seis uvas en el plato. Se abre el champán, y mientras aún tienes la sexta uva enclavada en el esófago, te obligan a beber un sorbo del líquido elemento y ahí, justo en ese momento es dónde se produce la química de la navidad: la uva baja por gravedad y las burbujas que ya han llegado al estómago vienen de vuelta, tienes que besuquear a tu familia, la uva se atasca , el gas quiere salir y de pronto...le das el beso a tu cuñado con una náusea, él se piensa que es de asco cuando realmente es pura supervivencia, por no morir ahogada en esta bonita noche familiar...
Ya la he liado, ya no me desean felíz año, me miran con esa cara de mapache de todos los años, ¡¡¡afuuuú, quiero irme!!!.
Este año estoy de guardia, como todos los años, para evitar esta magia de la noche de fin de año que tanto me gusta y apetece. Buena noche.
lunes, 8 de diciembre de 2014
NAVIDAD, DULCE NAVIDAD
Reconozco que no me gusta la navidad. No sé, quizás lo que me cansa es lo larga que se me hace, demasiado larga sí. Odio el panatone, no porque lo haya probado alguna vez, pero esas torres en los supermercados me marean. Cuando mis hijos eran niños, temía que la torre del dichoso postre cayera sobre ellos y los convirtiera en un "muffi de niño". Y los árboles con sus luces en octubre me provocan, me entra la vena pirómana, no sé, un deseo de plantarles fuego. Recorrer los pasillos del supermercado, dar la vuelta a la estantería de las galletas y saltarte los turrones a los ojos...no puedo, estamos en septiembre, Y la gente comprando esos polvorones intragables, esos mazapanes con formas extrañas, los dátiles, las pasas de corinto, el vino dulce...apuf. Carreras para colocar los adornos los primeros del mundo, niños con cuernos de arce por la calle, el papá noel haciendo globos en la plaza, las luces y la música, falta la música, esas canciones navideñas que te llevan a desear que los puñeteros peces que beben en el río se ahoguen de una vez...Y las cenas de empresa, esas cenas en las que te reúnes con todas aquellas personas de tu trabajo con las que jamás compartirías ni un café, pero que ese día te desean toda la felicidad posible, tras esos abrazos de brazos flojos y esos besos de moflete a moflete totalmente asépticos. Y te gastas tu paga extra y parte de la ordinaria en los regalos, alguno de ellos para miembros de tu familia a los que sólo ves esa navidad sentado en tu mesa, que a penas reconoces, a los que te quedas mirando fijamente intentando saber de qué familia vienen siendo. Pero eso sí, tienen un detallito de tu parte todos los años.
Y los sms, los whatsapp, los correos el día 24, el teléfono tintineando todo el día, deseándote, sí deseándote en esas fechas, deseándote feliz navidad, feliz año, felices fiestas, felicidad que rezuma por los poros, ainssss, es demasiado.
Y después aún quedan los Reyes, con lo poco monárquica que soy, tiendas abarrotadas de gente que regala cajas sin molestarse en mirar lo que hay dentro, pero cada caja con su nombre: Maruchi, Pituca, Churrusca..., coño, falta la caja de Jennifer....
La navidad, esa época de amor, paz, villancicos, árboles y estrellas, no me gusta. Sería navidad si todo el mundo pudiera disfrutarla, si todas las personas tuvieran una cena digna en nochebuena, si no hubiera gente durmiendo en las calles ni niños sin regalos, si tuviéramos el espíritu necesario para compartir, si este puñetero gobierno ayudara a todas esas familias que agonizan, si todo el dinero robado por los chorizos de este país fuese devuelto y reinvertido en causas sociales, pero eso no es la realidad, no lo es.
No me gusta la navidad, no me gusta el sentimiento que me provoca. Ojalá fuese real su magia, pero la magia no es real...buena noche.
Y los sms, los whatsapp, los correos el día 24, el teléfono tintineando todo el día, deseándote, sí deseándote en esas fechas, deseándote feliz navidad, feliz año, felices fiestas, felicidad que rezuma por los poros, ainssss, es demasiado.
Y después aún quedan los Reyes, con lo poco monárquica que soy, tiendas abarrotadas de gente que regala cajas sin molestarse en mirar lo que hay dentro, pero cada caja con su nombre: Maruchi, Pituca, Churrusca..., coño, falta la caja de Jennifer....
La navidad, esa época de amor, paz, villancicos, árboles y estrellas, no me gusta. Sería navidad si todo el mundo pudiera disfrutarla, si todas las personas tuvieran una cena digna en nochebuena, si no hubiera gente durmiendo en las calles ni niños sin regalos, si tuviéramos el espíritu necesario para compartir, si este puñetero gobierno ayudara a todas esas familias que agonizan, si todo el dinero robado por los chorizos de este país fuese devuelto y reinvertido en causas sociales, pero eso no es la realidad, no lo es.
No me gusta la navidad, no me gusta el sentimiento que me provoca. Ojalá fuese real su magia, pero la magia no es real...buena noche.
domingo, 30 de noviembre de 2014
ASESINO
Es que no puedo, de verdad, no puedo con la justicia de este país. Llevo un par de días endemoniada, poseída casi. Hace dos días un "machote" ha matado a sus hijas porque quería hacerle daño a su pareja, a esa persona con la que compartió momentos de pasión y emoción, y que el paso del tiempo ha conseguido que todo se convirtiera en odio y venganza. Un juez, eso dicen, así le llaman, decidió en un mal momento compartir la custodia de unas niñas con su propio verdugo, así de cruel, así de absurdo, un lobo cuidando de unas ovejas. La madre, su víctima acude a poner una denuncia por insultos y mentiras escupidas por una boca llena de odio y malas intenciones. No se le escucha, no hay sangre que demuestre los malos tratos, los insultos no han dejado marca en su piel, no le ha roto la funda que contiene su vida. Unos ojos sordos que no escuchan unas miradas de miedo. No aporta el suficiente terror, no hay moratones en su conciencia, nadie percibe su dolor. Me imagino su vuelta a casa, su impotencia, su incredulidad, su sensación de sentirse nada. Aquella tarde entregó a sus hijas a un lobo feroz, a una hiena rencorosa, a una bestia desalmada. Aquella tarde se convertiría en el principio del final de sus vidas, de ellas, de las tres. Las niñas nunca regresarían, ella ya tampoco.
El cobarde eligió un viaducto para estrellar su maldad, una barra de hierro para olvidar a sus hijas y un profundo odio para marcar a fuego y sangre a su pareja. Contranatura fue su venganza, descerebrado fue su pensamiento, de una cobardía absoluta, fue su brutal castigo. Le deseo fuego, dolor, sufrimiento, agonía. Lo maldigo y lo condeno. Lo odio y lo fusilo en mi pensamiento.
Un madre deshecha, un vacío suicida, un silencio de llantos. ¿Dónde están los que los protegerían, los que venden la libertad de las víctimas, los que mienten con ese manto falso de seguridad?. Estoy muy enfadada, lo reconozco, muy asqueada. Yo lo puedo estar, ellas no y eso es algo que me enfada. Buena noche, aunque hoy lo dudo. Va por vosotras, pequeñas.
El cobarde eligió un viaducto para estrellar su maldad, una barra de hierro para olvidar a sus hijas y un profundo odio para marcar a fuego y sangre a su pareja. Contranatura fue su venganza, descerebrado fue su pensamiento, de una cobardía absoluta, fue su brutal castigo. Le deseo fuego, dolor, sufrimiento, agonía. Lo maldigo y lo condeno. Lo odio y lo fusilo en mi pensamiento.
Un madre deshecha, un vacío suicida, un silencio de llantos. ¿Dónde están los que los protegerían, los que venden la libertad de las víctimas, los que mienten con ese manto falso de seguridad?. Estoy muy enfadada, lo reconozco, muy asqueada. Yo lo puedo estar, ellas no y eso es algo que me enfada. Buena noche, aunque hoy lo dudo. Va por vosotras, pequeñas.
martes, 25 de noviembre de 2014
PROMOCION 1994
No me apetecía mucho acudir, la verdad es que no me apetecía nada. Pero bueno, una amiga me lo pidió y allí nos fuimos. Promoción de Enfermería 1994, cena de reencuentro. De camino hablábamos de los compañeros, como estaría éste, aquella, aquel...Me acordaba de rostros, de los sitios que ocupaban algunos en clase, de sus caras de hace 20 años. ¿Cómo estarían, dónde trabajarían, que habrá sido de ellos?. Mientras me vestía hablaba con mi amiga haciendo bromas sobre lo que habríamos cambiado en estos años. Recuerdas cuándo..., te acuerdas de aquella... vendrá a la cena...., todo eran dudas. Llegamos a la cafetería, no había nadie, pero las dos necesitábamos ese vino que haría que nuestros ojos retrocedieran en el tiempo. Pronto empezó a llegar gente, caras que nos sonaban pero sin nombres. Holaaaa, sois de la cena, verdad?. Claro que eran, somos, estaban...Besos en caras sin nombre, párpados ojerosos y bolsas desconocidas, cuerpos cambiados por los años, voces reconocibles en rostros anónimos. Allí estábamos veinte años después cincuenta compañeros desconocidos. Todo muy frío, un poco distante, de compromiso...hasta que entró el delegado de clase. Se me alegró la cara, lo reconocía, más canoso, más añoso, pero era él. Se rió cuando me vió y me acerqué a él para abrazarlo, y vaya si lo abracé, y vaya si me emocioné, seguía siendo auténtico. Nos tomamos un vino, hablamos de qué, cuándo, dónde, cómo... Seguía entrando gente por aquella puerta del pasado, continuaba la pasarela de rostros desconocidos. Alguien se acercó y me dijo: ¿a qué no me reconoces?. Pues no, le contesté mirándolo como si quisiera verle la cara por debajo de una careta. Le hacía gracia, a mí ninguna. Un sorbo al vino para ver si me inspiraba. Nada, ni idea. ¿Cómo iba a darme cuenta si casi no iba a clase, y cuando iba se sentaba en primera fila?. Yo era de medio campo para evitar estar delante cuando me daba el sueño. Toda la noche pegando saltitos delante de mí para que adivinara quién era, hasta que me cansé y le dije: "Ayyyyyy, sí hombre, ya me acuerdoooo...". Mentira, ni idea de quién era aquel cuerpo saltarín sin sentido. Hala, a intrigar a otra, que ya tienes unos años...
Pregunté por un compañero al que me apetecía ver, y vi como la cara del delegado cambió a triste. Ya no está Julia, se ha muerto hace seis meses, un infarto, fumaba mucho... Durante toda la noche vi su cara, sus gafas de pasta negra, su sonrisa... pero ya no estaba, perra vida. Y ya de paso, ¿te acuerdas de aquella chica que se sentaba delante, delgadita y rubia?. Se suicidó al poco tiempo de fallecer su hijo en un accidente de tráfico. Joder, no me acuerdo, no recuerdo su cara.... Y aquella chica de la mesa de enfrente, ¿la ves?. Tuvo un accidente de coche con su padre, él falleció, ella estuvo meses en la UCI totalmente rota...
Entonces es cuando piensas realmente que sí han pasado veinte años, casi un cuarto de vida, que nada tenemos que ver con el año 94, que todos los que estábamos allí no guardábamos nada más que nuestro título en común, que allí había vidas desconocidas por todos, y otras que no habían llegado ni a esa cena. Me preguntaron por ella. Sólo pude decirle "tampoco está, también tuvo un accidente y allí se quedó, en un maldito túnel". Podía haber seguido hablando de ella, pero no quería, ella también falta allí, también me faltaba.
Con tres copas juramos volver a reunirnos en 10 años, no perder el contacto. Edad difícil para hacer esas promesas, quién sabe, quizás... ojalá. Buena noche.
Pregunté por un compañero al que me apetecía ver, y vi como la cara del delegado cambió a triste. Ya no está Julia, se ha muerto hace seis meses, un infarto, fumaba mucho... Durante toda la noche vi su cara, sus gafas de pasta negra, su sonrisa... pero ya no estaba, perra vida. Y ya de paso, ¿te acuerdas de aquella chica que se sentaba delante, delgadita y rubia?. Se suicidó al poco tiempo de fallecer su hijo en un accidente de tráfico. Joder, no me acuerdo, no recuerdo su cara.... Y aquella chica de la mesa de enfrente, ¿la ves?. Tuvo un accidente de coche con su padre, él falleció, ella estuvo meses en la UCI totalmente rota...
Entonces es cuando piensas realmente que sí han pasado veinte años, casi un cuarto de vida, que nada tenemos que ver con el año 94, que todos los que estábamos allí no guardábamos nada más que nuestro título en común, que allí había vidas desconocidas por todos, y otras que no habían llegado ni a esa cena. Me preguntaron por ella. Sólo pude decirle "tampoco está, también tuvo un accidente y allí se quedó, en un maldito túnel". Podía haber seguido hablando de ella, pero no quería, ella también falta allí, también me faltaba.
Con tres copas juramos volver a reunirnos en 10 años, no perder el contacto. Edad difícil para hacer esas promesas, quién sabe, quizás... ojalá. Buena noche.
viernes, 21 de noviembre de 2014
LA DUQUESA
Ha muerto Maria del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz- James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay. Ha muerto la marquesa de España, así, tan callando. La televisión en su "prime time" repasando su vida, de arriba a abajo, de derecha a izquierda, alabando sus obras benéficas, sus devociones, sus rarezas y excentricidades. La Duquesa, sus hijos, esas prolongaciones de su vida un poco faltos de apego familiar, de calor de hogar, de abrazos de madre, de los de verdad, de los que confortan. Un padre distante, un padrastro al que no aceptan, una vida de marquesado de hielo. Hasta se entiende su rebeldía, ese "paso de todo y hago lo que me da la gana", que fué lo que la caracterizó en sus últimos años, o eso creo. Claro que con una fortuna de mas de 3000 millones de euros, palacios, castillos, terrenos agrícolas, valores bursátiles, joyas, obras de arte y nada menos que 51 títulos nobiliarios, podía hacer lo que le diera la gana. Ya me gustaría verla con ese estar volátil si sus bolsillos sonaran como los de los millones de españolitos de a pie, a hueco. Y claro, de todo ese patrimonio "histórico", sólo se declaraba un 10%, ya que el 90% restante estaba exento de pago de impuestos. Vamos, como cualquier españolito. A la muerte de la duquesa, los ducados, condados, cortijos, fincas se desmembran entre los hijos, se reparten los titulitos como un juego de naipes.
Hay quien ha ido a las puertas del Palacio de Dueñas a llorar a la duquesa porque la consideraban muy cercana, muy alegre, muy rebelde. Cada uno es libre para hacer lo que quiera, pero lo considero demasiado folclórico para el convulso momento que estamos viviendo. Me viene ahora a la memoria una denuncia presentada contra la Casa de Alba por tener contratados de forma irregular a varios jornaleros (algunos extranjeros) en fincas de Córdoba y Sevilla, sin darles el alta en la Seguridad Social, o la recepción irregular de ayudas de la Unión Europea, e incluso el uso de esas ayudas para urbanizar el suelo rústico en vez de usar el pecunio para el pago a sus jonaleros. Puedo decir que siento su muerte, pero lo siento como ser humano, porque la muerte a pesar de ser un paso inexcusable produce un dolor punzante. Sus hijos la llorarán, sus amigos la echarán de menos, las revistas se quedarán sin unos de sus suculentos personajes estivales, pero la vida seguirá con o sin ella. Mañana saldrá su vida y milagros en todas las televisiones, las cadenas de radio blindarán sus programas para repasar su vida en todas las direcciones, los rotativos empapelaran sus portadas con la muerte de la marquesa, pero el mundo seguirá girando, y el día será día y la noche, pues buena noche.
Hay quien ha ido a las puertas del Palacio de Dueñas a llorar a la duquesa porque la consideraban muy cercana, muy alegre, muy rebelde. Cada uno es libre para hacer lo que quiera, pero lo considero demasiado folclórico para el convulso momento que estamos viviendo. Me viene ahora a la memoria una denuncia presentada contra la Casa de Alba por tener contratados de forma irregular a varios jornaleros (algunos extranjeros) en fincas de Córdoba y Sevilla, sin darles el alta en la Seguridad Social, o la recepción irregular de ayudas de la Unión Europea, e incluso el uso de esas ayudas para urbanizar el suelo rústico en vez de usar el pecunio para el pago a sus jonaleros. Puedo decir que siento su muerte, pero lo siento como ser humano, porque la muerte a pesar de ser un paso inexcusable produce un dolor punzante. Sus hijos la llorarán, sus amigos la echarán de menos, las revistas se quedarán sin unos de sus suculentos personajes estivales, pero la vida seguirá con o sin ella. Mañana saldrá su vida y milagros en todas las televisiones, las cadenas de radio blindarán sus programas para repasar su vida en todas las direcciones, los rotativos empapelaran sus portadas con la muerte de la marquesa, pero el mundo seguirá girando, y el día será día y la noche, pues buena noche.
domingo, 16 de noviembre de 2014
ABUELITA ENTRAÑABLE
No sé el por qué, pero tengo una capacidad innata para cruzarme con personas en el supermercado que son verdaderamente sorprendentes. Y así os lo voy a contar...
Tras haber visto en un catálogo una oferta de tumbonas con precios realmente atractivos, decidí pasarme por la tienda en cuestión e intentar adquirir una de esas enormes tumbonas para mi terraza. Al llegar, el supermercado aún estaba cerrado y los clientes se amontonaban en la puerta como si esperaran el pistoletazo de salida. No me gustan las aglomeraciones, prefiero separarme unos metros y entrar sin tropezones. Observaba curiosamente a la gente de espaldas a mí, no sé, quizás buscaba los dorsales de la imaginaria carrera, analizaba sus posturas, pensaba qué podía provocarles hacer una cola en la entrada del establecimiento tan temprano, qué vendrían a buscar con tanto deseo. Me llama la atención una señora mayor, vestida rigurosamente de negro, con un pañuelo enroscado a un cuello lleno de entrañables arrugas. Un bolso negro, de esos rígidos, donde supones que existen dos divisiones, en un lado un pañuelo blanco con puntillas y en el otro, una cartera grande, negra y rígida. Lo llevaba perfectamente encajado en la flexura del antebrazo izquierdo, y su mano derecha funcionaba con un candado. Me enternecía la abuela.
Se abrió la puerta y se produjo una estampida, tanto que sin saber por qué, me quedé sola en la entrada de aquella tienda. Hasta tuve un sentimiento de abandono por su parte. Jobar, no me habían esperado, era una actitud poco antipática. Pasé por barrera de la salida de aquel maratón, y mirando al frente me encaminé hacia la anhelada tumbona enorme. Vi la caja, una caja gigante que las contenía las. Miré a mi alrededor con la intención de preguntarle a algún empleado como podía hacer para coger una de las tumbonas, la caja era gigante y no la alcanzaba, a pesar de no ser baja. Y en ese momento vi la imagen más sorprendente de mi vida. La señora vestida de negro, con su pañuelo encajado y su bolso rígido de abuela entrañable estaba colgada de la enorme caja, se sujetaba con la mano derecha y con su mano izquierda, sin soltar el negro bolso sacaba una tumbona como si su brazo fuera una autogrúa. Yo miraba aquellas delgadas piernas, las medias negras tupidas, aquellos zapatos planos de suela de goma, y a la señora levitando como si tal cosa. No tocaba el suelo, se mantenía en perfecto equilibrio, os lo juro. Y por si no había alucinado aún lo suficiente, la señora se ofreció a cogerle otra tumbona a una chica que esperaba su turno de escalada. No podía creer lo que estaba viendo. ¿De dónde sacaba esa fuerza, como mantenía el equilibrio sin caerse, qué tipo de brazo hidráulico tenía, que comía aquella superseñora?. Con la misma facilidad con la que se había encaramado a aquella caja enorme, pegó un salto y aterrizó en el suelo cuál gimnasta de las olimpiadas. Allí mismo se recolocó la negra falda, se encajó el bolso en la flexura y con la mano derecha llevó la tumbona hacia la zona de pago. No la compré, preferí seguir a la señora hasta la caja, con la boca abierta, esperando descubrir el secreto de su superfuerza. Una vez allí, abrió su bolso, cogió la cartera rígida y sacó sus euros perfectamente enrollados. Pagó con billetes de 5 euros, todos en forma de tubito, unos cilindros perfectos...5,10,15... 45 euros, rigurosamente colocados en aquella cinta sin fin. Se le acercó un chico: "abuela, deje que se la cojo, que pesa mucho para usted". Qué pesa?. Acaso el nieto no sabía que estaba delante de una superheroina?. No sabía de los poderes sobrenaturales de su abuela?. No tenía conocimiento de aquel brazo hidraúlico?.
Me fuí hacia el coche intentando buscarle explicación a lo que había visto. Me senté en el asiento del coche, me agarré al volante y me reí hasta que me cayeron las lágrimas. Galicia es un mundo aparte y sus abuelas, unas supermujeres. Buena noche.
viernes, 14 de noviembre de 2014
ADOPTANDO AL ODIOSO GORRILLA
No lo entiendo, de verdad que no lo entiendo. Pago mis impuestos religiosamente,a los que me obliga este pais de...vamos a dejarlo, y los de mi pueblo, ciudad o lo que sea este pedazo de tierra donde vivo. Ayer llovían cubos de agua, daba vueltas con el coche con mi niño pequeño sentado en su elevador, buscando un sitio donde aparcar. De pronto lo vi, allí estaba esperándome el sitio perfecto, uno de esos sitios que envidias cuando ves que otro acaba de llegar y aparca a la de ya. Pues bien, era mi sitio, estaba allí para mí. Pues no. Si quería aparcar en "mi sitio", tenía que pagarle a un gorrilla colocado hasta las cejas el "eurillo" que cobran por dejarte aparcar en "tu sitio". Aparqué, claro que aparqué, y de repente tenía dos ojos colgados en el cristal de mi ventanilla, unos ojos que decían: "has aparcado en mí aparcamiento y tienes que pagarme un eurillo para que yo no te pinche las cuatro ruedas del coche". Reconozco que me salió un punto macarra. Le miré fijamente, arranqué el coche manteniéndole la mirada, metí la marcha atrás con la mano derecha mientras mi mano izquierda sufría un espasmo y mi dedo medio quedaba erecto. Me largué de allí mientras mi hijo se reía y yo blasfemaba contra de las políticas permisivas. Di una vuelta más hasta que vi un coche con el intermitente puesto. Aparqué en doble fila, este sí que sería mi sitio, nadie me cobraría por él, nadie me miraría por la ventanilla con cara de colocado. Era "mi sitio" y me estaba esperando...
Estaba yo a la espera para que el lentísimo conductor sacara el coche del deseado sitio cuando de pronto, un coche que venía por detrás puso el intermitente. Me mordí los labio y me dije: "ni de coña, chaval". Cuatro intermitentes, porque no podía lanzar unas bengalas y llamar al ejército, era mi sitio, sólo mío. Marcha atrás, rápido, ya casi estás, vamos, es lo que deseas, es tuyo yyyyyy aparqué, claro que aparqué, mientras eché una mirada desafiante al listillo que intentaba robarme lo mío. Le mantuve la mirada, el también lo hizo, como una hiena que no quiere compartir su carroña. Lo siento, guapito, te he ganado.
Bajé del coche con el pecho hinchado, lo había conseguido, mi triunfo, cuando a lo lejos volví a ver esos ojos de colocado gorrilla. Me giré, le mantuve la mirada, quería fundirlo. Algo debió ver en mis ojos, porque cuando estaba a punto de llegar a mi coche, dió un giro de 180 grados y se perdió entre la lluvia. Había ganado, ahora que no me raye el coche. Buena noche.
Bajé del coche con el pecho hinchado, lo había conseguido, mi triunfo, cuando a lo lejos volví a ver esos ojos de colocado gorrilla. Me giré, le mantuve la mirada, quería fundirlo. Algo debió ver en mis ojos, porque cuando estaba a punto de llegar a mi coche, dió un giro de 180 grados y se perdió entre la lluvia. Había ganado, ahora que no me raye el coche. Buena noche.
martes, 11 de noviembre de 2014
UNAS CUÁNTAS IDEAS
Vale, de acuerdo, estamos en crisis, lo sé y lo siento en mis propias carnes. No voy a hablar del Gobierno, de eso ya se sabe demasiado.
Los mariscadores, estos me traen un poco por la calle de la amargura porque todos los años en estas fechas, cuando se abre la campaña de la vieira o del centollo se quejan de que no hay suficiente cantidad, la que hay es pequeña, está floja, aunque después en la lonja se disparen los precios como si el resto de los humanos no sufrieramos la misma crisis.
Los cines, !!ay los cines!!, que por una hora de distracción intentan ingresar más de lo que cobra un policía o un bombero por jugarse la vida en ese mismo tiempo.
Vivimos en una época en la que es más que evidente que los comercios no venden, las tiendas de barrio agonizan, los mariscadores se quejan de que la centolla ha desaparecido de los mares, los funcionarios se hielan con su sueldo, a las grandes superficies les empiezan a temblar los cimientos, los cines proyectan para tres personas...
Todo parece encaminarse a un final previsible.
Ahora bien, me sorprende que nadie se haya parado a pensar en medidas para que todo esto mejore, y os cuento a lo que me refiero.
Los comercios no venden porque se han negado a rebajar sus precios, a poner un día a la semana un descuento del 10%, a facilitar las ventas a traves de tarjetas de amortización, a ampliar sus horarios de atención al cliente para fomentar el empleo, a cambiar la forma clásica de venta y dar un refresco al aire viciado de sus negocios.
Las tiendas de barrio agonizan por la competetitividad de las áreas comerciales, difícil solución tiene la cosa. Los alquileres antiguos tienen fecha de caducidad, pero también es comprensible que los arrendadores quieran cobrar por sus locales lo que legalmente les corresponde y que las rentas ancladas durante décadas desaparezcan.
Los mariscadores, estos me traen un poco por la calle de la amargura porque todos los años en estas fechas, cuando se abre la campaña de la vieira o del centollo se quejan de que no hay suficiente cantidad, la que hay es pequeña, está floja, aunque después en la lonja se disparen los precios como si el resto de los humanos no sufrieramos la misma crisis.
Me parece excusas baratas para hinchar los precios aprovechando la cercanía de esas fechas en las que no probaremos a la familia de los más delicados manjares del mar.
Y es que señores, las carteras de sus compradores están más que vacías, tan vacías como las suyas. Y esto me lleva a que no cenaré centollo tampoco este año.
Los funcionarios, vamos un poquito con ellos, los hay de muchos tipos. Conozco a unos ante los que me quito el sombrero, otros a los que su puesto les hace creer los mismísimos dueños de todas las administraciones. También los hay que trabajan a turnos de semana, otros los fines de semana, los festivos y fiestas de guardar, e incluso los que hacen de su turno de siete horas unas vacaciones diarias.
Si se me ocurriera decir que los sueldos deberían de cobrarse por horas reales de trabajo y que estoy de acuerdo con el cumplimiento del horario laboral al dedillo, más de uno me fusilaría a la vuelta de una esquina. Pero me da igual, en un país demócrata tengo todo el derecho a expresar mi opinión personal y ahí lo dejo.
Y ya puestos, las grandes superficies comerciales deberían de potenciar las compras con medidas anticrisis, atrayendo clientes con ofertas, sorteos, regalos,y también con un poco de alegría, por dios, que les falta cascabeleo por todas las esquinas.
Que estamos en un momento en que la gente lo necesita, que sólo les interesan los beneficios, que no piensan en que sus tiendas están vacías porque se mantienen inalterables año tras año, ajenos a la decrépita situación social.
¿De verdad se creen que poniendo dos guirnaldas y tres lucecitas, la gente se liará la manta en la cabeza y romperán sus cerditos para comprar en sus locales?. Creo sinceramente que se engañan e intentan hacerlo con los demás.
Los cines, !!ay los cines!!, que por una hora de distracción intentan ingresar más de lo que cobra un policía o un bombero por jugarse la vida en ese mismo tiempo.
¿Estamos locos o hemos perdido el rumbo?.
Y si probaramos con precios adecuados a la situación actual, precios populares que llenaran las salas de parejas, pandillas y familias, horarios especiales, algo que nos hiciera olvidar durante una hora esta sensación de ahogo comunitario.
No sé, son sólo pensamientos en alto, a lo mejor aplicables si intentamos no asfixiar la paupérrima economía de un país que poco más puede dar de si.
Buena noche.
sábado, 8 de noviembre de 2014
VICTIMAS IRREALES
Si hay algo que no soporto en una persona adulta es el victimismo.
Me pierdo. Esto venía a cuento del por qué no aguanto a los victimistas, ese tipo de personas que habrán pasado las suyas, no lo niego, pero que siempre lo suyo es lo peor, lo que más duele, lo que más malestar causa y los héroes de historias de lo más común.
Trabajo en lo que me gusta, creedme. Tengo la suerte de trabajar en una profesión llena de sentimientos, en la que cada día muchos pacientes me provocan sensaciones de lo más humano, en la que eres capaz de hacerle entender a un completo desconocido que si necesita de mis cuidados, ahí estaré.
He elegido una profesión en la que cada día veo auténticas tragedias, héroes anónimos, situaciones límite, almas indescriptibles, miradas de terror, grandes victorias y terribles fracasos.
Da igual la edad, he notado el mismo miedo en padres, hijos, abuelos... y reconozco que en mil ocasiones he salido de un box pensando que la situación allí vivida era muy injusta.
Hay una costumbre entre el personal sanitario cuando salimos del box vital y las cosas no están yendo bien: no miramos hacia la sala de espera, no levantamos la mirada.
Creo que es nuestro mecanismo de defensa porque si te mirara a los ojos, leerías en los míos la noticia que no quiero darte.
Ayer ocurrió esto mismo.
Una chica joven con un pronóstico infastuo, terrible. La médico habló con ella y en cuestión de segundos, ella y su marido lloraban abrazados. Los vi a través de la cortina, y de forma instintiva miré al suelo. Lo hice para que nadie viera mis ojos, mi sentimiento de impotencia, mi emoción escondida.
Al rato mi mirada se volvió de nuevo hacia aquella cortina entreabierta. Está vez mis ojos se cruzaron con los del marido, una persona joven que me miraba como buscando una respuesta, un por qué les estaba pasando aquello.
Lo miré intentando mostrarle mi apoyo y no pude más que apretar mis labios. Intenté decirle lo siento, pero esta vez estaba demasiado cabreada con la vida.
Lo siento, no pude, es demasiado injusto, las personas tan jóvenes no deben luchar por su vida tan pronto, no están en su tiempo...
Me pierdo. Esto venía a cuento del por qué no aguanto a los victimistas, ese tipo de personas que habrán pasado las suyas, no lo niego, pero que siempre lo suyo es lo peor, lo que más duele, lo que más malestar causa y los héroes de historias de lo más común.
Se creen los más luchadores, los que más echan de menos, los que vuelven una y otra vez al pasado para su regocijo, los que revuelven en el cajón de su vida para sacar retales de lo bien que lo hicieron en su momento, para predicar falsos triunfos y alardear de sus más que dudosas victorias.
Esas personas que traen a la vida una y otra vez sus espíritus, sin darse cuenta que viven anclados en un pasado que ya no encaja en su presente. Pués bien, ese tipo de victimas, de sus vidas, a esas, no las soporto.
Trabajo en lo que me gusta, creedme. Tengo la suerte de trabajar en una profesión llena de sentimientos, en la que cada día muchos pacientes me provocan sensaciones de lo más humano, en la que eres capaz de hacerle entender a un completo desconocido que si necesita de mis cuidados, ahí estaré.
Me gusta esa sensación, llegar a casa y recordar que hoy he tocado una mano desconocida que necesitaba el calor del contacto, he acariciado una cara que delataba el miedo, he dado la mejor de mis sonrisas a unos ojos asustados o le he cantado a un niño la misma canción que consolaba a mis hijos cuando el temor los envolvía.
Me gustan estos héroes, los victimistas no.
Buena noche.
martes, 4 de noviembre de 2014
LA POSESA
Me gusta mi profesión, rotundamente sí aunque haya momentos en que mi espíritu cuidador se torne lo contrario con según quién me tope.
Soy enfermera desde hace 20 años, afú, si echo un ojo a la orla, no me acuerdo de casi ningún compañero, sólo de los que se sentaban ce ca, y sólo si levantaban la cabeza de los folios
Cuando estudiaba la carrera de enfermería, los profesores hablaban de la comprensión, la empatía, la dulzura, la entrega vocacional de la enfermera al cuidado de los pacientes.
Hablaban y hablaban durante horas del buen método, de la paciencia, de los sentimientos compartidos, mientras todo lo escuchaba allí se me quedaba tatuado en mi interior. Repetían una y mil veces que la empatía era fundamental en nuestro trabajo, que tuviéramos cuidado con ponernos en la piel del paciente, que no compartieramos sentimientos propios y que mantuvieramos una distancia emocional preventiva.
No siempre lo he hecho, a veces hay situaciones en las que el cuerpo te pide a gritos un poco de guerra.
¿A que me refiero?. Lo aclaro.
Soy enfermera desde hace 20 años, afú, si echo un ojo a la orla, no me acuerdo de casi ningún compañero, sólo de los que se sentaban ce ca, y sólo si levantaban la cabeza de los folios
.
Soy enfermera, me gusta mi trabajo, practico la empatía , intento cuidar a los pacientes de la mejor forma posible, pero no soporto a este tipo de pacientes, no tengo obligación de aguantarlos, esto no forma parte de mi trabajo.
Y en todo este tiempo me he encontrado con pacientes que más que enfermos parecían poseídos. Lo juro y os lo cuento.
Mujer, menor de edad en el servicio de Urgencias acompañada por sus padres. Su patología es lo de menos, lo más preocupante es su falta de educación. Su aspecto mezcla de "pilingui" y posesa. Sus movimientos descoordinados, lengua viperina y volumen de voz chirriantemente adolescente poco hormonada que produce un desagradable pitido de oídos.
Con este tipo de adolescentes suelo tener poca paciencia, la verdad.
Después de estar escuchando sus sandeces y de dejar que soltase por su boquita todo tipo de improperios hacia sus progenitores, de asustar a los pacientes "pacientes"que esperaban en la sala de espera, de aguantar que sus gritos se oyeran en el exterior del servicio, después de todo esto,la pasé a la consulta e invité a sus padres a que tomaran aire fuera para que descansarán de su hija encantadora.
Cualquier padre con dos dedos de frente le hubiese volcado encima un litro de agua bendita y hubiese salido de la consulta cuál alma que lleva el diablo en busca de un exorcismo.
Estaban cansados de la niñata, se les notaba, y salieron a ventilar su vergüenza ajena.
La niña-ta me fundió con su mirada, bueno, eso creía ella. Su boca empezó a vomitar todo tipo de insultos, recuerdos a mis muertos, ya de paso aprovechó su limitada libertad condicional para dedicarme piropos innombrables, mientras su rabia aumentaba y su saliva salía disparada con cada palabra.
La miré indiferente, esperando a que se le acabara el repertorio, la pila o la mala baba. Y coño, se le acabó antes de lo que preveía porque empezó a toser y ya no era capaz de hablar. Se le había resecado la garganta, aunque personalmente creo que tenía la garganta fundida por el calor de sus palabras demoníacas.
Aproveché el momento para acercarme a ella y le pregunté si estaba mejor. No sirvió de nada, con ello la volví a activar. Otra vez mis muertos por el medio, cambiando mi profesión por otra más liberal y vuelta al lanzamiento de babas.
Agotada su vocerío ,me acerqué prudentemente y le susurré al oído: que "si yo fuera tu madre te daba un par de xxxxxxx y te cerraba ipsofacto esa bocaza".
La niña, que no tenía desperdicio me espetó que "si tu fueras mi madre, me iría de casa".
Es que me lo puso a huevo, no pude evitar contestarle "si tú fueses mi hija, sería yo la que te echaría de casa, no soportaría tener una persona tan vulgar por hija y pasarme la vida avergonzada por tu pinta, tu baba y tu lengua".
Justo en ese momento entró la madre sin levantar su mirada del suelo, la niñata se calló de repente y me miró desafiante, como si hubiera ganado la batalla dialéctica. Veía el triunfo en sus ojos, pobre ignorante ...
La madre me miró con impotencia contenida, se giró hacia ella y con voz cansada le dijo, "túmbate inmediatamente en la camilla, cierra esa boca asquerosa y estate quieta porque soy capaz de atarte a la camilla yo misma".
Fué una bocanada de aire fresco, mis ojos hacían chiribitas al verla desarmada.
La niña del exorcista ni pestañeó, se acabaron los gritos y los insultos. Por fin cerró aquella bocaza y hubo un poco de silencio, por fin se agotó...
Soy enfermera, me gusta mi trabajo, practico la empatía , intento cuidar a los pacientes de la mejor forma posible, pero no soporto a este tipo de pacientes, no tengo obligación de aguantarlos, esto no forma parte de mi trabajo.
Así que seguiré siendo impasible con este tipo de comportamientos. Por cierto, me alegro que su madre haya despertado por fin.
Buena noche.
sábado, 1 de noviembre de 2014
MEZCLADILLO DE SENTIMIENTOS
Varios medios de comunicación aseguran que el ébola se transmite por vía aérea. Tengo que confesar que hace un par de meses que tenía esa sospecha, fíjate tú, sin ser nadie , ni investigadora, sólo una enfermera más trabajando en un servicio de urgencias de un pequeño hospital.
Operación Púnica, prevaricación, conductas delictivas, adjudicación de contratos irregulares...
¿Y la UGT en Andalucía?.
Hoy le he dado un abrazo lacio a una compañera. Mi jefa me pedía con mirada de cordero degollado que arreglase el problema, y bueno, es una de mis mejores amigas.
La OMS diciendo que no, y yo diciendo que sí, que ironía, por dios.
Y resulta que si el "eboliano" estornuda, mi lógica humana me obliga a sospechar que el "bicho" en cuestión viajaría en esas insensatas gotitas de Plugë y llegaría a cualquier mucosa expuesta.
Pués parece que al final tenía razón... que intuición más pesimista la mía, en fin.
Operación Púnica, prevaricación, conductas delictivas, adjudicación de contratos irregulares...
¡No vuelvo a cenar tomándome un rioja!.
Mira tú también por dónde me estoy acordando de Parla, Villalba y Torrejón de Velasco.
¿Será Francisco Granados, la constructora Adiccos, el gasto en "señoras de dudosa reputación" o las cacerías a 9.000 euros por cabeza, lo que me está endemoniando?.
No lo sé, a estás alturas la estafa, el robo, el desfalco y la chuminería me parecen parte de esta vida- circo hispánica.
Y el juez Velasco partiéndose el alma para demostrar que esta pandilla de chorizos merecen la cárcel más que el propio Dioni.
Pasemos del tema, si el Gobierno lo hace, pues yo, en fin.
¿Y la UGT en Andalucía?.
Uffff, quince millones de euros.Los pobres no pueden justificar quince millones de euros destinados a cursos de formación inexistentes. ¡Qué os voy a decir!. Casi es mejor que no diga.
Hoy le he dado un abrazo lacio a una compañera. Mi jefa me pedía con mirada de cordero degollado que arreglase el problema, y bueno, es una de mis mejores amigas.
¿Qué trabajo me costaba darle un abrazo a esa compañera?. ¿Me suponía mucho trabajo hacer lo que mi jefa me pedía?.
Pues no, ella siempre está cuando la necesito. Que menos que hacer las paces a petición de mi amiga. Pues así lo hice, hecho está. No cabe mas explicación. Un abrazo lacio fué, pero que muy lacio. Pero me lo pedía mi amiga...
Buena noche.
lunes, 27 de octubre de 2014
DESPEDIDAS
Me he preguntado muchas veces cuál creo que es el dolor más insoportable que podemos aguantar en nuestras vidas sin que te pase una factura imposible de pagar.
No tengo la menor duda al afirmar que el dolor que dilapida por completo los cimientos de una vida es la muerte de un ser querido.
Cuando fallecen los abuelos, sientes que una parte de tu infancia se va con ellos. En el momento en el que eso ocurre, celebras medias Navidades, los Reyes serán extraños, recibes medios besos y achuchones...
Hoy fui al tanatorio a abrazar a un amigo que había perdido a su madre sin aviso.
Cuando fallecen los abuelos, sientes que una parte de tu infancia se va con ellos. En el momento en el que eso ocurre, celebras medias Navidades, los Reyes serán extraños, recibes medios besos y achuchones...
Claramente pierdes la parte entrañable de tu historia.
Con el fallecimiento de tus padres adquieres el no deseado título de "huérfano", sin importar los años que tengas cuando esto ocurra.
Ya no tienes su amor, todo su apoyo desaparece de un plumazo, pierdes a las personas que forman tu círculo de seguridad.
Ya no habrá compras de Navidad con tu madre, sus comidas desaparecen de tu sentido, no volverás a escuchar a tu padre decir "pues en mi época...". Los marcos de fotos pasan de adorno a formar parte de tu vida, sientes que es la única forma de mantenerlos aún contigo.
La muerte de un hermano es comparable a un hachazo en el alma, es la muerte más desoladora después del fallecimiento de un hijo.
Jamás llegas a entender porque los hermanos son el resto de tu vida, la que no se llevan tus abuelos y tus padres. Vivir la muerte de un hermano es cruel, inhumano y produce una herida tan profunda que jamás llega a cicatrizar.
La muerte de un hijo te hace rayar la locura, es el dolor más punzante, injusto, irracional y antinatura que existe. Creo firmemente que no existe la recuperación de los padres. Aprenden a sobrevivir, pero esperan estar con ellos cuando su vida termine. Es el dolor de la espera, el esperar el momento de la partida que se convierte en el único motivo para seguir viviendo.
¿Y la muerte de nuestra mejor amiga"?. ¿Qué pierdes cuando ella se va?. ¿Qué sientes?.
Se siente de todo, una mezcla de una horrible soledad y un dolor muy difícil de describir.
Pierdes el tiempo vivido con ella, las confidencias, los secretos inconfesables, los amores, los llantos comunes, los enfados y los perdones.
Hoy fui al tanatorio a abrazar a un amigo que había perdido a su madre sin aviso.
En la sala de enfrente, unos profesores despedían a una compañera que se les fue tras una cortoa enfermedad, casi sin tiempo de despedida.
En una sala del piso de abajo, una compañera de trabajo despedía a su tía-abuela y en la sala de en frente una vecina de toda la vida lloraba a su hermana.
Distintas edades, distintas familias y distintas historias, pero todas con los mismos sentimientos hacia los suyos, con lágrimas en los ojos y caras de incredulidad. Mucho dolor en un espacio tan pequeño y cuántas historias de vida estaban desapareciendo.
Un día triste.
Buena noche.
miércoles, 22 de octubre de 2014
GABRIEL
Historias de Gabriel.
Caminando por Las Ramblas con Gabriel, mi hijo pequeño. Una chica caracterizada de Marilín Monroe en el balcón promocionando el museo erótico de Barcelona. La cara de mi hijo de 10 años indescriptible..., sus ojos azules echando chiribitas.
"Mama, cuando me enamore voy a tener un hijo pronto, en unos meses. Será amor a primera vista. La veré, me dará un flechazo y en una semana nos casaremos. Después tendré un hijo, empezaré a trabajar, haré mil viajes sin niños....".
Le miré con los ojos como platos.
"!Mamaaaaá, buscaré métodos antiniños durante unos meses, tranquila. Ya lo sé todo, me lo contaron en clase!".
Nos pregunta su padre, "¿de qué hablais?".
Gabri contesta, "estoy hablando con mamá de sexo, pero no te acerques que es muy fuerte para tus oídos y no estás preparado. Y no mires a la chica del balcón, que se le ven las bragas".
Hoy mi hijo pequeño tuvo una discusión en el patio del colegio con unos compañeros.
"Pues si Rajoy llegó a presidente, yo puedo ser conde".
Y que razón tiene Sr.Rajoy, mi hijo de diez años hace unos razonamientos que me dejan anonadada.
Ojala usted tuviera tan sólo una parte de lo grande que es mi hijo, tan sólo una parte.
Caminando por Las Ramblas con Gabriel, mi hijo pequeño. Una chica caracterizada de Marilín Monroe en el balcón promocionando el museo erótico de Barcelona. La cara de mi hijo de 10 años indescriptible..., sus ojos azules echando chiribitas.
"Mama, cuando me enamore voy a tener un hijo pronto, en unos meses. Será amor a primera vista. La veré, me dará un flechazo y en una semana nos casaremos. Después tendré un hijo, empezaré a trabajar, haré mil viajes sin niños....".
Le miré con los ojos como platos.
!Alto!.
"Cuando te enamores tendrás que convivir con ella un tiempo antes de tener hijos. El amor a primera vista no funciona así. La convivencia es fundamental".
"!Mamaaaaá, buscaré métodos antiniños durante unos meses, tranquila. Ya lo sé todo, me lo contaron en clase!".
Nos pregunta su padre, "¿de qué hablais?".
Gabri contesta, "estoy hablando con mamá de sexo, pero no te acerques que es muy fuerte para tus oídos y no estás preparado. Y no mires a la chica del balcón, que se le ven las bragas".
Hoy mi hijo pequeño tuvo una discusión en el patio del colegio con unos compañeros.
Gabri les dijo a sus compañeros, "cuando sea mayor, voy a ser conde". Sus amigos se rieron y
le espetaron que eso era imposible, que nunca sería conde. "Elige otra cosa".
"Pues si Rajoy llegó a presidente, yo puedo ser conde".
Y que razón tiene Sr.Rajoy, mi hijo de diez años hace unos razonamientos que me dejan anonadada.
Le preocupa sobremanera que sus compañeros no lleven merienda al
colegio y me pregunta si alguien puede llegar a echarnos de nuestra
casa. Cuando vamos al supermercado compara precios, e incluso a veces rechaza que le compre una golosina
porque sabe que en nuestro país hay una crisis y debemos ahorrar.
Nunca me pide ropa de marca, ahorra céntimo a
céntimo en una hucha que nunca se llena, recicla el material escolar de otros años sin
pedirnos ni una goma de borrar nueva.
Le preocupa que su mejor amigo que es ciego, no tenga una profesora de la Once que le ayude a estudiar y que a nuestro amigo Gonzalo se
le muera la almeja del vivero por la toxina.
Se preocupa porque Luna, el perro de Guiller, haya crecido y que él no lo haya
visto y que su padre esté en paro.
Ayer me ha dicho que hay que
cuidar los libros que le han prestado este año porque el próximo le tocarán a otro niño que tenga también a su papá en paro ...
¿Y qué quiero decir con todo esto?.
Pués Sr.Rajoy, usted será presidente porque lo han votado los ciudadanos, pero también por sus falsas promesas.
Mi hijo con diez años tiene la cabeza mejor amueblada que usted, que siente y
vive una crisis que usted ignora, que se preocupa por sus amigos y por los
que no lo son, que tiene ideas útiles para paliar su penoso estado...
Sr.Rajoy, seguramente mi hijo nunca será conde, pero usted tampoco será un buen presidente, no por lo menos en un país que le respete.
Ojala usted tuviera tan sólo una parte de lo grande que es mi hijo, tan sólo una parte.
Buena noche.
HARTAZGO
No salgo del asombro. No reconozco el país en el que vivo. Hace catorce años España era un país digamos que turístico, en dónde algunos vivían bien y bastantes tenían trabajo.
Raza aparte, los políticos, esos señores que se dedicaban a ser portada de revistas y a copar los encabezados de los telediarios, se reunían en el Congreso y poco más. Bueno, una vez cada cuatro años hacían algo más, para su campaña en época electoral. Ahí les iba la vida, claro.
Podías tomar un café, un vino o comprar un kilo de plátanos por 100 pesetas, ibas a la peluquería por 3000 y llenabas el depósito del coche por 5000 pesetas.
Y no, no estoy hablando de la prehistoria.
Un buen día decidimos ser europeos antes que españoles y entramos en la UE, adoptamos el euro y desapareció la peseta. Nos hinchamos como palomos, ya éramos más europeos, como los países ricos, y de pronto, empobrecimos hasta el lamento.
Las nóminas se encogieron, los precios se dispararon, llenar el depósito de combustible se volvió un disparate, las hipotecas se multiplicaron y el IVA nos fulminó.
Pasaron los años y fuimos empobreciendo hasta la médula, pero aún así teníamos la soberbia suficiente para compararnos con Alemania y Francia, otro disparate.
Y comenzó una crisis imposible de soportar, muchos puestos de trabajo fueron desapareciendo, se inventaron el despido libre y los empresarios crearon los ERES como salvavidas.
No había familia que no experimentara la angustia de tener un miembro en paro, en una edad peligrosa en la que ya no contratan, esa maldita edad en la que te vuelves invisible porque te consideran mano de obra envejecida.
Y de pronto empiezabas a ver que todos aquellos que hace catorce años se llamaban políticos se han convertido en meros rateros, que son pensionistas con cincuenta años, que no hay ni uno que tenga las manos limpias, que hemos rescatado bancos con dinero público que ha acabado en manos sucias.
No hay día en el que no salten nombres que creías personas supuestamente creíbles y decentes, y sólo son más de lo mismo.
Crece la decepción, pero ya no sorprende. Sólo piensas, otro más, como si la rutina por descubrir otro ladrón fuese algo normal.
Y algún Presidente tiene los santos "cullóns" de hablar de su honradez y su buen hacer, cuando apesta él y toda su familia.
Vicepresidentes, y dirigentes, y maridos de infantas, amantes de reyes, y...
Buena noche.
sábado, 18 de octubre de 2014
UNA DE BELLA GENTE Y VARIAS DE GENTUZA
Pero que día tan raro, que mezcla de sentimientos más enfrentados. Me desperté tarde, lo confieso y era necesario después de haber saltado de la cama a las dos de la madrugada. No penséis mal, estaba de guardia localizada y tuve que ir al hospital para hacer un traslado.
Esa mañana me levanté tarde y me fuí a la cocina para preparar el desayuno. Cómo todas las mañanas encendí la radio y ahí empezó mi enfado con la noticia sobre las tarjetas negras.
Uisss, cambian de noticia, ahora la señora vicepresidenta y la ministra de sanidad haciendo palmitas, malentiendo que se sienten las heroínas de la curación del ébola de Teresa.
Ahora la noticia sobre Olvido, esta mujer que no aprende, que en cuanto se bebe dos copas y se le pone un varón a tiro, se corre un juerga sexual, eso si, sin dejar de pensar en lo enamorada que está de su marido.
¿Qué puedes hacer cuando tienes a dos mujeres en la misma unidad, una que ha perdido un hijo y otra que acaba de tenerlo?. ¿Qué puedes decir que a ninguna de las dos las pueda herir?. No puedes felicitar a una. No puedes decirle lo siento a la otra. Difícil situación.
Me acerqué a la primera, cogí su mano y se la apreté. Ella también hizo lo mismo con mi mano.
Me acerqué a la cama de la otra mujer, pasé mi mano por encima de la suya. Ninguna palabra hubiese tenido significado. Creo que las dos me entendieron. Qué gente mas bella.
Esa mañana me levanté tarde y me fuí a la cocina para preparar el desayuno. Cómo todas las mañanas encendí la radio y ahí empezó mi enfado con la noticia sobre las tarjetas negras.
¿Cómo puede ser posible que esta pandilla de descerebrados hayan gastado tal montante de dinero en lencería, viajes, regalos, comidas...?.
¿Cómo puede ser posible que lo hicieran con toda impunidad, sin que nadie atendiera a una supuesta existente conciencia moral?.
¿Cómo podían acostarse por las noches y dormir tranquilos sin pensar que estaban robando a muchos españoles que a duras penas son capaces de pagar la hipoteca y están condenados de por vida?.
!Qué asco de gentuza!.
Uisss, cambian de noticia, ahora la señora vicepresidenta y la ministra de sanidad haciendo palmitas, malentiendo que se sienten las heroínas de la curación del ébola de Teresa.
Pues al parecer así es, sólo les falta que se hagan la una a la otra la ola. Pobre Teresa, ella lucha por superar un ébola, y estas dos brindan como si el mérito fuera suyo.
¡Qué asco de gentuza!.
Ahora la noticia sobre Olvido, esta mujer que no aprende, que en cuanto se bebe dos copas y se le pone un varón a tiro, se corre un juerga sexual, eso si, sin dejar de pensar en lo enamorada que está de su marido.
Y como no sabe cómo salir de atolladero donde se ha metido, se hace un "mierdiprograma" de cotilleo y se declara adicta al sexo.
A esta abanderada de la nueva libertad sexual le llevan al programa una psicóloga que le dice que está enferma, que no sé que enzima le falta y por eso se "tira" cuanto varón se cruza en su camino. Eso sí, tremendamente enamorada de su marido y sufriendo por sus hijos.
¡Qué asco de gentuza!.
Claramente ser una caradura es más rentable que ser funcionario en este país.
¡Qué harta me tienen!.
Buena noche.
domingo, 12 de octubre de 2014
UNA INVERSION EN VIDA
Estoy metida en una "lideira" con mis superiores, no por cabezonería como ellos creen, sino por la seguridad de mis compañeros y de la mía propia. La cuestión es la siguiente.
Trabajo en el servicio de Urgencias de un Hospital Comarcal, uno de esos hospitales hiperfrecuentado y con un servicio de urgencias sobredimensionado.
Poco personal, el cual literalmente se parte el lomo en turnos de 12 horas para atender pacientes enfermos y también, cada vez más veces, lo injustificado.
Parece que eso sólo lo vemos los que trabajamos dentro. Situaciones tan surrealista como comer a las cinco de la tarde tras nueve horas seguidas de trabajo, o no beber ni orinar desde que hemos entrado en el turno, viendo que nuestro futuro más próximo será el cólico nefrítico o la hipoglucemia.
Doy fe de que con el poco personal en los turnos, obramos verdaderos milagros.
Pues bien, he aquí el problema problems :los kits de ébola. Por supuesto, no puedo contener la curiosidad por comprobar como nuestra magna Consellería nos protegerá de esta temida y mortal enfermedad.
Y cuando los he visto me he acordado de Moncho, mi carnicero de cabecera. No sabe mi Moncho la suerte que tiene de tener exactamente el mismo modelo que usaré yo cuando tenga un paciente con sospecha de ébola sentado a un metro de mí. Afortunado mi Moncho, sí señor.
Entonces me he puesto a buscar en la red el equipamiento que propone la OMS para atender a este tipo de pacientes y para proteger a los sanitarios.
Concretamente, este estamento internacional dice que: "Frente al riesgo biológico del virus del Ébola, es la OMS quién ha dado
las recomendaciones para su uso en campo: es un traje visual, amarillo,
que se llama modelo Tychem-C, con fabricación de la multinacional americana Dupont.".
Que suertudo, mi Moncho.
Jota Echevarria, médico español del Centro de Tratamiento de Ébola en Sierra Leona dice que: " la OMS tiene distintos grados de protección según la enfermedad a la que se hace frente y el ébola requiere el nivel mas alto de protección por su gravedad, su alto riesgo de contagio y sobre todo por el poco conocimiento que tenemos frente a esa enfermedad. El traje adecuado aisla totalmente del entorno, no hay ni una micra de piel expuesta, ni un milímetro de piel sin cubrir y por supuesto, guantes dobles".
Parece ser que no sólo yo, la agonías del servicio, la que está procupada por la ridícula equipación que nos ofrece nuestra Consellería, porque también circula por la red información sobre que " la tranquilidad tampoco existe en los cuerpos de seguridad del Estado. La Confederación Española de Policía (CEP) inició el pasado agosto en Cádiz la distribución de kits de desinfección para los agentes en las plantillas consideradas de “mayor riesgo” para “suplir los escasos medios oficiales de protección de la Dirección General de Policía frente al ébola”. Según recuerdan, distribuyeron en los puertos de Tarifa y Algeciras, así como en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CEI) de estas localidades, dispositivos con líquidos desinfectantes, mascarillas y guantes".
Vaya, vaya, una peli en la televisión donde aparecen epis y demás equipaciones, parecidos a los que deberíamos disponer el personal de primera línea de contacto con los casos sospechosos. Claro que a ellos los invaden los extraterrestres y en mi realidad tan sólo se trata de una infección de la que se tiene poca información, aunque sí conociendo que tiene un índice de mortalidad de entre el 50-90% , que se trata de una enfermedad de la que no existe tratamiento, que es altamente contagiosa..., que os voy a contar que no ya sepáis a estas alturas de esta "nuestra película"...
Dentro de unos días asistiré a una jornada que ofrece una sociedad científica de la que firmó parte. Allí me entrenarán en el protocolo y me enseñarán a colocarme el equipo de protección máxima contra fluidos, ese equipo que no tendremos en nuestro servicio.
Estoy tan interesada en saber la razón por la cuál nos van a dejar "con el culo al aire" que he buscado cuánto cuesta un equipo homologado de protección y que sea de material impermeable a una muerte segura.
Señores, he aquí su precio, catorce euros, más el resto de complementos. Más o menos, el equipo especial que me protegerá del contagio de dicha enfermedad le costaría a la Consellería treinta euros.
¡Coño, no valoran mi vida ni en 30 euros, que disgustón tengo...!.
Lo más triste de esta historia, es que a NADIE de los que están dirigiendo estos centros, les preocupa que los que estamos por debajo, los que realmente detectaremos los casos sospechosos, y los que tendremos que estar con el paciente hasta que sea trasladado al centro de referencia, somos los curritos de siempre.
¿Tengo miedo?, os preguntaréis. Pues claro que lo tengo. No quiero que nadie tenga que atender a un paciente con una sospecha de contagio de un ébola, sin estar protegido con un epi homologado y recomendado por treinta tristes euros. No quiero, ni lo debemos permitir.
Buena noche.
¿Son los trajes usados
en España los adecuados?
"He visto fotos de los trajes que utilizan allí (en España) y no son
como los que llevamos aquí. Ninguno de nuestros trajes lleva cinta
adhesiva", aseguraba a EFE. "La OMS tiene diferentes grados de
protección según la enfermedad a la que se hace frente, y el ébola
requiere el nivel más alto de protección por su gravedad, su alto riesgo
de contagio y, sobre todo, por el poco conocimiento que los
profesionales tenemos de la misma. El traje adecuado aísla completamente
del entorno, no hay ni una micra de piel sin protección, sin cubrir, y
algunos de los elementos son dobles, como es el caso de los guantes",
explicaba el facultativo en una carta al Huffington Post.
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2262522/0/jota-echeverria/medico-ebola/trajes-protocolos/#xtor=AD-15&xts=467263
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2262522/0/jota-echeverria/medico-ebola/trajes-protocolos/#xtor=AD-15&xts=467263
¿Son los trajes usados
en España los adecuados?
"He visto fotos de los trajes que utilizan allí (en España) y no son
como los que llevamos aquí. Ninguno de nuestros trajes lleva cinta
adhesiva", aseguraba a EFE. "La OMS tiene diferentes grados de
protección según la enfermedad a la que se hace frente, y el ébola
requiere el nivel más alto de protección por su gravedad, su alto riesgo
de contagio y, sobre todo, por el poco conocimiento que los
profesionales tenemos de la misma. El traje adecuado aísla completamente
del entorno, no hay ni una micra de piel sin protección, sin cubrir, y
algunos de los elementos son dobles, como es el caso de los guantes",
explicaba el facultativo en una carta al Huffington Post.
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2262522/0/jota-echeverria/medico-ebola/trajes-protocolos/#xtor=AD-15&xts=467263
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2262522/0/jota-echeverria/medico-ebola/trajes-protocolos/#xtor=AD-15&xts=467263
Jota Echeverría es un
médico español que trabaja en la puesta en marcha de un centro de
tratamiento para enfermos de ébola en Sierra Leona.
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2262522/0/jota-echeverria/medico-ebola/trajes-protocolos/#xtor=AD-15&xts=467263
Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2262522/0/jota-echeverria/medico-ebola/trajes-protocolos/#xtor=AD-15&xts=467263
sábado, 11 de octubre de 2014
¿Y TU ME JUZGAS COMO MADRE?
Enfadada no es la palabra, quizás asombrada sería más acertada. Hoy un amigo en ese momento, me espetó varias frases que me dejaron como poco perpleja. Pero hubo una de ellas, que jamás hubiese esperado escucharla de esta persona: "no eres tan buena madre como tú crees".
Esta es mi historia. Tengo dos fantásticos hijos de 10 y 14 años, vaya eso por delante.
Hace 15 años recibí la bonita noticia de mi primer embarazo. Debido a problemas de salud, lo que debía ser un embarazo normal se convirtió en uno de alto riesgo, con sus miedos, sus lágrimas y sus risas.
Esta es mi historia. Tengo dos fantásticos hijos de 10 y 14 años, vaya eso por delante.
Hace 15 años recibí la bonita noticia de mi primer embarazo. Debido a problemas de salud, lo que debía ser un embarazo normal se convirtió en uno de alto riesgo, con sus miedos, sus lágrimas y sus risas.
Y por fin, un frío día de enero nació mi primer hijo. No importó el dolor, mi niño
estaba bien. Diez días después del nacimiento, mi pequeño enfermó gravemente. Corrimos con él hacia el hospital, el pediatra de guardia nos llevó a una sala para comunicarnos su estado. Miedo. Era tan pequeño, tan indefenso...
Debía ingresar, le besé en frente mientras lo mecía en mis brazos y sin parar de llorar, se lo di a una enfermera que se lo llevo a la UCI neonatal. Era de noche, una auxiliar me dijo que no me quedara en la sala de espera, que me fuese a casa a descansar que hasta mañana no me dejarían estar con él.
Fue la despedida más terrible de mi vida, no sabía si mañana mi niño "estaría" o no. Un dolor indescriptible. Durante los quince días siguientes acampé en la sala de espera, en mis manos los patucos de mi niño, que olía una y otra vez. Recién parida, con las hormonas revolucionadas y una angustia infinita. No soy creyente, pero por él me fui a la capilla del hospital e hice un trato sin levantar los ojos del suelo. Mi hijo se curó.
Un mes después mi madre, una mujer joven y muy necesaria, enfermó. Hicimos turnos maratonianos entre para estar con ella hasta el final. Ocho meses en el hospital, un dolor inimaginable, la pena, el desgaste...
Se fue un día de noviembre.
Cuatro años después nació mi segundo hijo. Con tres meses hizo una convulsión y después de algunos estudios, se le diagnosticó un problema que trató neurocirugía durante dos largos años. Estaba agotada, no podía más.
Mis hijos fueron creciendo, mientras yo trabajaba, llevaba una casa y adaptaba mis turnos de trabajo a sus actividades. Estudié una oposición sentada en las gradas de un polideportivo mientras practicaban su deporte favorito. Estudiaba en el coche esperando a que mi hijo mayor saliera del colegio, cuando salía de guardia de noche, cocinaba con los apuntes en las manos y me ahogaba en café para aprovechar las mañanas.
Aprobé la oposición con buena nota, un trabajo fijo cerca de casa.
Mi padre falleció en este período. Y mi mejor amiga, mi niña, mi hermana, se la llevó un accidente de tráfico una noche, sin tiempo para decirle que la quería.
He educado a mis hijos lo mejor que he podido y creo que no lo he hecho mal. Son muy buenos estudiantes, correctos, educados y adoran el deporte. Tienen un corazón hecho de mucho cariño, son sensibles y muy buena gente.
Cuando ya no puedo con el cuerpo me tumbo en mi sofá verde, y rápidamente se encaraman pidiéndome mimos. Para ellos, siempre.
No seré la mejor madre, eso seguro, pero he intentado hacerlo lo mejor posible. Y creo que he conseguido que sean dos bellas personas, de los que me siento terriblemente orgullosa.
Así que, mi querido examigo, estoy convencida de haber educado de forma correcta a mis "dos motivos". Creo que te has confundido con tus argumentos. Te recomiendo no dejarte llevar por el rencor y que pienses bien tus palabras antes de vomitar idioteces como las que has dicho. Te pierde la lengua y la vida te lo ha demostrado.
Cuatro años después nació mi segundo hijo. Con tres meses hizo una convulsión y después de algunos estudios, se le diagnosticó un problema que trató neurocirugía durante dos largos años. Estaba agotada, no podía más.
Mis hijos fueron creciendo, mientras yo trabajaba, llevaba una casa y adaptaba mis turnos de trabajo a sus actividades. Estudié una oposición sentada en las gradas de un polideportivo mientras practicaban su deporte favorito. Estudiaba en el coche esperando a que mi hijo mayor saliera del colegio, cuando salía de guardia de noche, cocinaba con los apuntes en las manos y me ahogaba en café para aprovechar las mañanas.
Aprobé la oposición con buena nota, un trabajo fijo cerca de casa.
Mi padre falleció en este período. Y mi mejor amiga, mi niña, mi hermana, se la llevó un accidente de tráfico una noche, sin tiempo para decirle que la quería.
He educado a mis hijos lo mejor que he podido y creo que no lo he hecho mal. Son muy buenos estudiantes, correctos, educados y adoran el deporte. Tienen un corazón hecho de mucho cariño, son sensibles y muy buena gente.
Cuando ya no puedo con el cuerpo me tumbo en mi sofá verde, y rápidamente se encaraman pidiéndome mimos. Para ellos, siempre.
Les he enseñado a decir "te quiero" con normalidad y jamás se acuestan sin mis besos y sin que les falte un "te quiero, yo también".
No seré la mejor madre, eso seguro, pero he intentado hacerlo lo mejor posible. Y creo que he conseguido que sean dos bellas personas, de los que me siento terriblemente orgullosa.
Así que, mi querido examigo, estoy convencida de haber educado de forma correcta a mis "dos motivos". Creo que te has confundido con tus argumentos. Te recomiendo no dejarte llevar por el rencor y que pienses bien tus palabras antes de vomitar idioteces como las que has dicho. Te pierde la lengua y la vida te lo ha demostrado.
Buena noche.
viernes, 10 de octubre de 2014
EBOLA Y SANIDAD
Curioso que la primera entrada del blog sea para denunciar la situación demencial en la que estamos inmersos los sanitarios de este desorientado país llamado España.
Descontrol por parte del Ministerio, falta de información a la familia, el oscurantismo de los profesionales, mentiras, bulos e intoxicación en la información que apenas escapa del encierro.
La compañera permanece grave, o por lo menos eso dice la prensa porque nadie ha informado a la familia del estado de la paciente. Su madre titubea cuando se le pregunta por ella. Que lástima da...
Nueva rueda de prensa de la señora Ministra. Custodiando su espalda el llamado comité de Crisis de Ébola, caras de miedo, no dan seguridad, no convencen. Este equipo lo dirige la vicepresidenta del Gobierno, sin ningún tipo conocimiento ni formación sanitaria.
Mientras, se van multiplicandoa el número de contactos, 132 en vigilancia y 12 de alto riesgo. Esto se está desbocando.
Toda la sanidad está alerta por una posible epidemia de la que no conocemos nada, no está clara la vía de transmisión, no existen tratamientos. Epidemia de la que "elaboran" protocolos nada convincentes, además de suponer un riesgo inasumible para el sistema sanitario actual.
Es vergonzoso como venden protocolos, equipos de protección, habitaciones de aislamiento con presión negativa/positiva (según quién lo diga), vendiendo una tranquilidad y seguridad que no es real. Sueros milagrosos, que no son más que meros experimentos, mejorías inexistentes y salud envenenada.
No somos tan ingenuos, si alguien sabe cómo protegerse de virus, bacterias y hongos somos los sanitarios que trabajamos todos los días contra ellos. Que no venga un encorbatado de despacho a contarme que los epis que nos han entregado son seguros. Los he tenido en mis manos y os aseguro que mi carnicero está más protegido con su mandilón de plástico de lo que estamos los sanitarios.
Por hoy ya está bien. Estoy enfadada, defraudada, asqueada e indignada.
Lógicamente ya os habréis dado cuenta a qué me refiero, al inequívoco "caso Ébola".
Dos misioneros, a los que no les quitaré el mérito, se contagian de un virus no existente en este país.
El Estado moviliza cielo y tierra para repatriarlos. ¿Sólo a ellos?. No, repatriaron dos personas agonizantes para que fallecieran en su país, en una habitación de aislamiento, con sus cuidadores envueltos en plástico y sus familias "agonizando "en la puerta de un hospital.
Una sanitaria se hizo cargo de los cuidados en dos ocasiones de uno de los misioneros, y en un mal movimiento, al retirar el equipo de protección contra infecciones transmisibles (EPI) , su guante le rozó la cara.
Y dice la señorísima ministra de Sanidad que en ese justo momento, se rompió la cadena de protección. En fin, yo tengo mis dudas.
Esta sanitaria fue mendigando asistencia por su malestar de un lado a otro, hasta que alguien con dos dedos de frente, sospechó de un posible contagio, que la tendría condenada a una incertidumbre angustiosa. Acude a un hospital, la ubican en un box y a partir de ahícomienza una pesadilla llena de dudas, miedo y aislamiento.
Primer test, positivo. Ella lo ignora.
Segundo test, se confirma el cuadro de ébola.
Lo sabe el personal huidizo. Ella se entera por su móvil. Desde ese momento forma parte de un juego macabro que acaba de comenzar.
Descontrol por parte del Ministerio, falta de información a la familia, el oscurantismo de los profesionales, mentiras, bulos e intoxicación en la información que apenas escapa del encierro.
Los medios dando giros de 180º en sus noticias, manipulados por un Gobierno que se ha vuelto loco, que se refugia detrás de sus impecables trajes de chaqueta para no mostrar su desvergüenza.
Una rueda de prensa que condena a la Ministra a una dimisión futura que será justamente exigida por el pueblo. Un desbocado Consejero que escupe culpas hacia la víctima y despropósitos hacia el personal sanitario. Dispara su lengua a diestro y siniestro. Y el señor Presidente de este gran país soberano, más de lo de siempre, NADA.
La compañera permanece grave, o por lo menos eso dice la prensa porque nadie ha informado a la familia del estado de la paciente. Su madre titubea cuando se le pregunta por ella. Que lástima da...
Nueva rueda de prensa de la señora Ministra. Custodiando su espalda el llamado comité de Crisis de Ébola, caras de miedo, no dan seguridad, no convencen. Este equipo lo dirige la vicepresidenta del Gobierno, sin ningún tipo conocimiento ni formación sanitaria.
No sé por qué me extraño.
Va a hablar el Presidente, da igual lo que diga, vuelta a lo de siempre, NADA.
Mientras, se van multiplicandoa el número de contactos, 132 en vigilancia y 12 de alto riesgo. Esto se está desbocando.
Toda la sanidad está alerta por una posible epidemia de la que no conocemos nada, no está clara la vía de transmisión, no existen tratamientos. Epidemia de la que "elaboran" protocolos nada convincentes, además de suponer un riesgo inasumible para el sistema sanitario actual.
Recibimos unas bolsas termoselladas con el material de protección para la asistencia de posibles casos en nuestros centros sanitarios.
¿Recordáis esa sensación que teníamos de niños cuando la caja del ansiado regalo de reyes tenía una foto alucinante del regalo y cuando lo abrías, cualquier parecido con lo que veiáis en aquella caja era pura coincidencia?.
Pués a los sanitarios nos ha pasado un algo de lo mismo, tenemos la sensación de que nos han vendido confetti. Los epis que prometieron para nuestra práctica sanitaria son meros disfraces de carnaval.
El propio Ministerio está poniendo a su personal de primera línea sin equipos de protección efectiva, con la soga del contagio bien apretada alrededor de nuestros cuellos y a un paso de un contagio casi inevitable.
Es vergonzoso como venden protocolos, equipos de protección, habitaciones de aislamiento con presión negativa/positiva (según quién lo diga), vendiendo una tranquilidad y seguridad que no es real. Sueros milagrosos, que no son más que meros experimentos, mejorías inexistentes y salud envenenada.
No somos tan ingenuos, si alguien sabe cómo protegerse de virus, bacterias y hongos somos los sanitarios que trabajamos todos los días contra ellos. Que no venga un encorbatado de despacho a contarme que los epis que nos han entregado son seguros. Los he tenido en mis manos y os aseguro que mi carnicero está más protegido con su mandilón de plástico de lo que estamos los sanitarios.
Por hoy ya está bien. Estoy enfadada, defraudada, asqueada e indignada.
A todos los sanitarios nos queda una agria y larga lucha contra un gobierno desorganizado e ignorante para que nos protejan con epis que no sean de juguete y protocolos estudiados y adecuados.
Desde aquí os pido vuestro apoyo, queremos cuidaros en condiciones, no ser la causa de contagios innecesarios, se trata de cerrar el círculo de transmisión para que esta pesadilla termine lo antes posible.
Mientras ellos hablan, nosotros procuraremos cuidaros.
Buena tarde.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)