martes, 25 de noviembre de 2014

PROMOCION 1994

No me apetecía mucho acudir, la verdad es que no me apetecía nada. Pero bueno, una amiga me lo pidió y allí nos fuimos. 

Promoción de Enfermería 1994, cena de reencuentro. De camino hablábamos de los compañeros, como estaría éste, aquella, aquel...

Me acordaba de rostros, de los sitios que ocupaban en clase, de sus caras de hace veinte años. 

¿Cómo estarían¿, ¿dónde trabajarían?, ¿qué habrá sido de ellos?. 

Mientras me vestía hablaba con mi amiga haciendo bromas sobre lo que habríamos cambiado en estos años. 

Recuerdas cuándo..., te acuerdas de aquella... vendrá a la cena...., todo eran dudas.
Llegamos a la cafetería con intriga, no había nadie pero las dos necesitábamos ese vino que haría que nuestros ojos retrocedieran en el tiempo. 

Pronto empezó a llegar gente, caras que nos sonaban pero sin nombres. 

Holaaaa, ¿sois de la cena, verdad?. 
Claro que eran, somos, estaban...
Besos en caras sin nombre, párpados ojerosos y bolsas desconocidas, cuerpos cambiados por los años, voces reconocibles en rostros anónimos.

Allí estábamos veinte años después cincuenta compañeros desconocidos. Todo muy frío, un poco distante, de compromiso...hasta que entró el delegado de clase. Se me iluminó la cara, lo había reconocido, un poco canoso, más añoso, pero era él. 

Al cruzarnos las miradas los dos sonreímos y no pude evitar acercarme a él para abrazarlo. Y  vaya si lo abracé, y vaya si me emocioné, seguía siendo auténtico Fredy. 

Nos tomamos un vino, hablamos de qué, cuándo, dónde, cómo... Seguía entrando gente por aquella puerta del pasado, continuaba la pasarela de rostros desconocidos. 

Alguien se acercó y me dijo: ¿a qué no me reconoces?. Pues no, le contesté mirándolo como si quisiera verle la cara por debajo de una careta. Le hacía gracia, a mí ninguna. Un sorbo al vino para ver si me inspiraba. Nada, ni idea. ¿Pero cómo pretendía que lo reconociera si casi no iba a clase y cuando iba se sentaba en primera fila?.

Yo era más de medio campo para evitar que  vieran bostezar cuando me daba el sueño. 

Se pasó media noche pegando saltitos delante de mí para que adivinara quién era, hasta que me cansé y le dije por agotamiento :
"Ayyyyyy, sí hombre, ya me acuerdoooo...".

Mentira, ni idea de quién era aquel saltamontes vestido de negro. 

!Hala, a intrigar a otra, que ya tienes unos años!.

Le pregunté por un compañero al que me apetecía abrazar, y vi como su cara cambió la sonrisa por un gesto triste. 

"Ya no está Julia, se ha muerto hace seis meses, un infarto, fumaba mucho...".
Me pasé toda la toda la noche recordando su cara, sus gafas de pasta negra, su sonrisa... pero ya no estaba, perra vida.

Y ya de paso, ¿te acuerdas de aquella chica que se sentaba delante, delgadita y rubia?. Se suicidó al poco tiempo de fallecer su hijo en un accidente de tráfico. 

¡Joder, no me acuerdo, no recuerdo su cara...!.

"Y aquella chica de la mesa de enfrente, ¿la ves?. Tuvo un accidente de coche con su padre, él falleció, ella estuvo meses en la UCI totalmente rota...".

Entonces es cuando piensas realmente que han pasado veinte años, casi un cuarto de vida, que yanada tenemos que ver con el año 94, que todos los que estábamos allí no guardábamos nada más que nuestro título en común, que allí había vidas desconocidas por todos, y otras que no habían llegado ni a esa cena. 

Me preguntaron por ella. Sólo pude decirle con desánimo ,"tampoco está, también tuvo un accidente y allí se quedó, en un maldito túnel". Podía haber seguido hablando de ella, pero no quería, ella también falta allí, también me faltaba. En cierto modo, me sigue faltando.

Con tres copas juramos volver a reunirnos en 10 años, no perder el contacto. Edad difícil para hacer esas promesas a tan largo plazo.

Quién sabe, quizás, puede ser... ojalá. 

Buena noche.

No hay comentarios:

Publicar un comentario