lunes, 27 de octubre de 2014

DESPEDIDAS

Me he preguntado muchas veces cuál creo que es el dolor más insoportable que podemos aguantar en nuestras vidas sin que te pase una factura imposible de pagar. 

No tengo la menor duda al afirmar que el dolor que dilapida por completo los cimientos de una vida es la muerte de un ser querido. 

Cuando fallecen los abuelos, sientes que una parte de tu infancia se va con ellos. En el momento  en el que eso ocurre, celebras medias Navidades, los Reyes serán extraños, recibes medios besos y achuchones...

Claramente pierdes la parte entrañable de tu historia.

Con el fallecimiento de tus padres adquieres el no deseado título de "huérfano", sin importar los años que tengas cuando esto ocurra.

Ya no tienes su amor, todo su apoyo desaparece de un plumazo, pierdes a las personas que forman tu círculo de seguridad.

Ya no habrá compras de Navidad con tu madre, sus comidas desaparecen de tu sentido, no volverás  a escuchar a tu padre decir "pues en mi época...".  Los marcos de fotos pasan de adorno a formar parte de tu vida, sientes que es la única forma de mantenerlos aún contigo. 

La muerte de un hermano es comparable a un hachazo en el alma, es la muerte más desoladora después del fallecimiento de un hijo.

Jamás llegas a entender porque los hermanos son el resto de tu vida, la que no se llevan tus abuelos y tus padres. Vivir la muerte de un hermano es cruel, inhumano y produce una herida tan profunda que jamás llega a cicatrizar.

La muerte de un hijo te hace rayar la locura, es el dolor más punzante, injusto, irracional y antinatura que existe. Creo firmemente que no existe la recuperación de los padres. Aprenden a sobrevivir, pero esperan estar con ellos cuando su vida termine. Es el dolor de la espera, el esperar el momento de la partida que se convierte en el único motivo para seguir viviendo.

¿Y la muerte de nuestra mejor amiga"?. ¿Qué pierdes cuando ella se va?. ¿Qué sientes?. 

Se siente de todo, una mezcla de una horrible soledad y un dolor muy difícil de describir.

Pierdes el tiempo vivido con ella, las confidencias, los secretos inconfesables, los amores, los llantos comunes, los enfados y los perdones.

Hoy fui al tanatorio a abrazar a un amigo que había perdido a su madre sin aviso. 

En la sala de enfrente, unos profesores despedían a una compañera que se les fue tras una cortoa enfermedad, casi sin tiempo de despedida.

En una sala del piso de abajo, una compañera de trabajo despedía a su tía-abuela y en la sala de en frente una vecina de toda la vida lloraba a su hermana.

Distintas edades, distintas familias y distintas historias, pero todas con los mismos sentimientos hacia los suyos, con lágrimas en los ojos y caras de incredulidad. Mucho dolor en un espacio tan pequeño y cuántas historias de vida estaban desapareciendo. 

Un día triste. 

Buena noche.

miércoles, 22 de octubre de 2014

GABRIEL

Historias de Gabriel.

Caminando por Las Ramblas con Gabriel, mi hijo pequeño. Una chica caracterizada de Marilín Monroe en el balcón promocionando el museo erótico de Barcelona. La cara de mi hijo de 10 años indescriptible..., sus ojos azules echando chiribitas.

"Mama, cuando me enamore voy a tener un hijo pronto, en unos meses. Será amor a primera vista. La veré, me dará un flechazo y en una semana nos casaremos. Después tendré un hijo, empezaré a trabajar, haré mil viajes sin niños....".

Le miré con los ojos como platos.

!Alto!.

"Cuando te enamores tendrás que convivir con ella un tiempo antes de tener hijos. El amor a primera vista no funciona así. La convivencia es fundamental".

"!Mamaaaaá, buscaré métodos antiniños durante unos meses, tranquila. Ya lo sé todo, me lo contaron en clase!".

Nos pregunta su padre, "¿de qué hablais?".

Gabri contesta, "estoy hablando con mamá de sexo, pero no te acerques que es muy fuerte para tus oídos y no estás preparado. Y no mires a la chica del balcón, que se le ven las bragas".


Hoy mi hijo pequeño tuvo una discusión en el patio del colegio con unos compañeros.

Gabri les dijo a sus compañeros, "cuando sea mayor, voy a ser conde". Sus amigos se rieron y le espetaron que eso era imposible, que nunca sería conde. "Elige otra cosa".

"Pues si Rajoy llegó a presidente, yo puedo ser conde".

Y que razón tiene Sr.Rajoy, mi hijo de diez años hace unos razonamientos que me dejan anonadada.

Le preocupa sobremanera que sus compañeros no lleven merienda al colegio y me pregunta si alguien puede llegar a echarnos de nuestra casa. Cuando vamos al supermercado compara precios, e incluso a veces rechaza que le compre una golosina porque sabe que  en nuestro país hay una crisis y debemos ahorrar.

Nunca me pide ropa de marca, ahorra céntimo a céntimo en una hucha que nunca se llena, recicla el material escolar de otros años sin pedirnos ni una goma de borrar nueva. 

Le preocupa que su mejor amigo que es ciego, no tenga una profesora de la Once que le ayude a estudiar y que a nuestro amigo Gonzalo se le muera la almeja del vivero por la toxina.

Se preocupa porque Luna, el perro de Guiller, haya crecido y que él no lo haya visto y que su padre esté en paro.

Ayer me ha dicho que hay que cuidar los libros que le han prestado este año porque el próximo le tocarán a otro niño que tenga también a su papá en paro ...

¿Y qué quiero decir con todo esto?. 

Pués Sr.Rajoy, usted será presidente porque lo han votado los ciudadanos, pero también por sus falsas promesas.

Mi hijo con diez años tiene la cabeza mejor amueblada que usted, que siente y vive una crisis que usted ignora, que se preocupa por sus amigos y por los que no lo son, que tiene ideas útiles para paliar su penoso estado...

Sr.Rajoy, seguramente mi hijo nunca será conde, pero usted tampoco será un buen presidente, no por lo menos en un país que le respete.

Ojala usted tuviera tan sólo una parte de lo grande que es mi hijo, tan sólo una parte.

Buena noche.

HARTAZGO

No salgo del asombro. No reconozco el país en el que vivo. Hace catorce años España era un país digamos que turístico, en dónde algunos vivían bien y bastantes tenían trabajo.
 
Raza aparte, los políticos, esos señores que se dedicaban a ser portada de revistas y a copar los encabezados de los telediarios, se reunían en el Congreso y poco más. Bueno, una vez cada cuatro años hacían algo más, para su campaña en época electoral. Ahí les iba la vida, claro.

Podías tomar un café, un vino o comprar un kilo de plátanos por 100 pesetas, ibas a la peluquería por 3000 y llenabas el depósito del coche por 5000 pesetas.

Y no, no estoy hablando de la prehistoria.

Un buen día decidimos ser europeos antes que españoles y entramos en la UE, adoptamos el euro y desapareció la peseta. Nos hinchamos como palomos, ya éramos más europeos, como los países ricos, y de pronto, empobrecimos hasta el lamento. 

Las nóminas se encogieron, los precios se dispararon, llenar el depósito de combustible se volvió un disparate, las hipotecas se multiplicaron y el IVA nos fulminó. 

Pasaron los años y fuimos empobreciendo hasta la médula, pero aún  así teníamos la soberbia suficiente para compararnos con Alemania y Francia, otro disparate. 

Y comenzó una crisis imposible de soportar, muchos puestos de trabajo fueron desapareciendo, se inventaron el despido libre y los empresarios crearon los ERES como salvavidas.

No había familia que no experimentara la angustia de tener un miembro en paro, en una edad peligrosa en la que ya no contratan, esa maldita edad en la que te vuelves invisible porque te consideran mano de obra envejecida.

Y de pronto empiezabas a ver que todos aquellos que hace catorce años se llamaban políticos se han convertido en meros rateros, que son pensionistas con cincuenta años, que no hay ni uno que tenga las manos limpias, que hemos rescatado bancos con dinero público que ha acabado en manos sucias. 

No hay día en el que no salten nombres que creías personas supuestamente creíbles y decentes, y sólo son más de lo mismo. 

Crece la decepción, pero ya no sorprende. Sólo piensas, otro más, como si la rutina por descubrir otro ladrón fuese algo normal.

Y algún Presidente tiene los santos "cullóns" de hablar de su honradez y su buen hacer, cuando apesta él y toda su familia.

Vicepresidentes, y dirigentes, y maridos de infantas, amantes de reyes, y... 

 
Buena noche.

sábado, 18 de octubre de 2014

UNA DE BELLA GENTE Y VARIAS DE GENTUZA

Pero que día tan raro, que mezcla de sentimientos más enfrentados. Me desperté tarde, lo confieso y era necesario después de haber saltado de la cama a las dos de la madrugada. No penséis mal, estaba de guardia localizada y tuve que ir al hospital para hacer un traslado.

 ¿Qué puedes hacer cuando tienes a dos mujeres en la misma unidad, una que ha perdido un hijo y otra que acaba de tenerlo?. ¿Qué puedes decir que a ninguna de las dos las pueda herir?. No puedes felicitar a una. No puedes decirle lo siento a la otra. Difícil situación.

Me acerqué a la primera, cogí su mano y se la apreté. Ella también hizo lo mismo con mi mano. 

Me acerqué a la cama de la otra mujer, pasé mi mano por encima de la suya. Ninguna palabra hubiese tenido significado. Creo que las dos me entendieron. Qué gente mas bella.

Esa mañana me levanté tarde y me fuí a la  cocina para preparar el desayuno. Cómo todas las mañanas encendí la radio y ahí empezó mi enfado con la noticia  sobre las tarjetas negras.

¿Cómo puede ser posible que esta pandilla de descerebrados hayan gastado tal montante de dinero en lencería, viajes, regalos, comidas...?.

¿Cómo puede ser posible que lo hicieran con toda impunidad, sin que nadie atendiera a una supuesta existente conciencia moral?.

¿Cómo podían acostarse por las noches y dormir tranquilos sin pensar que estaban robando a muchos españoles que a duras penas son capaces de pagar la hipoteca y están condenados de por vida?.

!Qué asco de gentuza!.

Uisss, cambian de noticia, ahora la señora vicepresidenta y la ministra de sanidad haciendo palmitas, malentiendo que se sienten las heroínas de la curación del ébola de Teresa.

Pues al parecer así es, sólo les falta que se hagan la una a la otra la ola. Pobre Teresa, ella lucha por superar un ébola, y estas dos brindan como si el mérito fuera suyo.

¡Qué asco de gentuza!.

Ahora la noticia sobre Olvido, esta mujer que no aprende, que en cuanto se bebe dos copas y se le pone un varón a tiro, se corre un juerga sexual, eso si, sin dejar de  pensar en lo enamorada que está de su marido.

Y como no sabe cómo salir de atolladero donde se ha metido, se hace un "mierdiprograma" de cotilleo y se declara adicta al sexo. 

A esta abanderada de la nueva libertad sexual le llevan al programa una psicóloga que le dice que está enferma, que no sé que enzima le falta y por eso se "tira" cuanto varón se cruza en su camino. Eso sí, tremendamente enamorada de su marido y sufriendo por sus hijos. 

¡Qué asco de gentuza!.

Claramente ser una caradura es más  rentable que ser funcionario en este país.

¡Qué harta me tienen!.

Buena noche.
 


domingo, 12 de octubre de 2014

UNA INVERSION EN VIDA


Estoy metida en una "lideira" con mis superiores, no por cabezonería como ellos  creen, sino por la seguridad de mis compañeros y de la mía propia. La cuestión es la siguiente.

Trabajo en el servicio de Urgencias de un Hospital Comarcal, uno de esos hospitales hiperfrecuentado y con un servicio de urgencias sobredimensionado. 

Poco personal, el cual literalmente se parte el lomo en turnos de 12 horas para atender pacientes enfermos y también, cada vez más veces, lo injustificado. 

Parece que eso sólo lo vemos los que  trabajamos dentro. Situaciones tan surrealista como comer a las cinco de la tarde tras nueve horas seguidas de trabajo, o no beber ni orinar desde que hemos entrado en el turno, viendo que  nuestro futuro más próximo será el cólico nefrítico o la hipoglucemia. 

Doy fe de que con el poco personal en los turnos, obramos verdaderos milagros.

Pues bien, he aquí  el problema problems :los kits de ébola. Por supuesto, no puedo contener la curiosidad por comprobar como nuestra magna Consellería nos protegerá de esta temida y mortal enfermedad. 

Y cuando los he visto me he acordado de Moncho, mi carnicero de cabecera. No sabe mi Moncho la suerte que tiene de tener exactamente el mismo modelo que usaré yo cuando tenga un paciente con sospecha de ébola sentado a un metro de mí. Afortunado mi Moncho, sí señor.

Entonces me he puesto a buscar en la red el equipamiento que propone la OMS para atender a este tipo de pacientes y para proteger a los sanitarios. 

Concretamente, este estamento internacional dice que: "Frente al riesgo biológico del virus del Ébola, es la OMS quién ha dado las recomendaciones para su uso en campo: es un traje visual, amarillo, que se llama modelo Tychem-C, con fabricación de la multinacional americana Dupont.".

Que suertudo, mi Moncho. 

Jota Echevarria, médico español del Centro de Tratamiento de Ébola en Sierra Leona dice que: " la OMS tiene distintos grados de protección según la enfermedad a la que se hace frente y el ébola requiere el nivel mas alto de protección por su gravedad, su alto riesgo de contagio y sobre todo por el poco conocimiento que tenemos frente a esa enfermedad. El traje adecuado aisla totalmente del entorno, no hay ni una micra de piel expuesta, ni un milímetro de piel sin cubrir y por supuesto, guantes dobles".

Parece ser que no sólo yo, la agonías del  servicio, la que está procupada por la ridícula equipación que  nos ofrece nuestra Consellería, porque también circula por la red  información sobre que " la tranquilidad tampoco existe en los cuerpos de seguridad del Estado. La Confederación Española de Policía (CEP) inició el pasado agosto en Cádiz la distribución de kits de desinfección para los agentes en las plantillas consideradas de “mayor riesgo” para “suplir los escasos medios oficiales de protección de la Dirección General de Policía frente al ébola”. Según recuerdan, distribuyeron en los puertos de Tarifa y Algeciras, así como en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CEI) de estas localidades, dispositivos con líquidos desinfectantes, mascarillas y guantes".

Vaya, vaya, una peli en la televisión donde aparecen epis y demás equipaciones, parecidos a los que deberíamos disponer el personal de primera línea de contacto con los casos sospechosos. Claro que a ellos los invaden los extraterrestres y en mi realidad tan sólo se trata de una infección de la que se tiene poca información, aunque sí conociendo que tiene un índice de mortalidad de entre el 50-90% , que se trata de una enfermedad de la que no existe tratamiento, que es altamente contagiosa..., que os voy a contar que no ya sepáis a estas alturas de esta "nuestra película"...

Dentro de unos días asistiré a una jornada que ofrece una sociedad científica de la que firmó parte. Allí me entrenarán en el protocolo y me enseñarán a colocarme el equipo de protección máxima contra fluidos, ese equipo que no tendremos en nuestro servicio. 

Estoy tan interesada en saber la razón por la cuál nos van a dejar "con el culo al aire" que he buscado cuánto cuesta un equipo homologado de protección y que sea de material impermeable a una muerte segura. 

Señores, he aquí su precio, catorce euros, más el resto de complementos. Más o menos, el equipo especial que me protegerá del contagio de dicha enfermedad le costaría a la Consellería treinta euros. 

¡Coño, no valoran mi vida ni en 30 euros, que disgustón tengo...!.

Lo más triste de esta historia, es que a NADIE de los que están dirigiendo estos centros, les preocupa que los que estamos por debajo, los que realmente detectaremos los casos sospechosos, y los que tendremos que estar con el paciente hasta que sea trasladado al centro de referencia, somos los curritos de siempre. 

¿Tengo miedo?, os preguntaréis. Pues claro que lo tengo. No quiero que nadie tenga que atender a un paciente con una sospecha de contagio de un ébola, sin estar protegido con un epi homologado y recomendado por treinta tristes euros. No quiero, ni lo debemos permitir. 

Buena noche.


¿Son los trajes usados en España los adecuados? "He visto fotos de los trajes que utilizan allí (en España) y no son como los que llevamos aquí. Ninguno de nuestros trajes lleva cinta adhesiva", aseguraba a EFE. "La OMS tiene diferentes grados de protección según la enfermedad a la que se hace frente, y el ébola requiere el nivel más alto de protección por su gravedad, su alto riesgo de contagio y, sobre todo, por el poco conocimiento que los profesionales tenemos de la misma. El traje adecuado aísla completamente del entorno, no hay ni una micra de piel sin protección, sin cubrir, y algunos de los elementos son dobles, como es el caso de los guantes", explicaba el facultativo en una carta al Huffington Post.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2262522/0/jota-echeverria/medico-ebola/trajes-protocolos/#xtor=AD-15&xts=467263

¿Son los trajes usados en España los adecuados? "He visto fotos de los trajes que utilizan allí (en España) y no son como los que llevamos aquí. Ninguno de nuestros trajes lleva cinta adhesiva", aseguraba a EFE. "La OMS tiene diferentes grados de protección según la enfermedad a la que se hace frente, y el ébola requiere el nivel más alto de protección por su gravedad, su alto riesgo de contagio y, sobre todo, por el poco conocimiento que los profesionales tenemos de la misma. El traje adecuado aísla completamente del entorno, no hay ni una micra de piel sin protección, sin cubrir, y algunos de los elementos son dobles, como es el caso de los guantes", explicaba el facultativo en una carta al Huffington Post.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2262522/0/jota-echeverria/medico-ebola/trajes-protocolos/#xtor=AD-15&xts=467263
Jota Echeverría es un médico español que trabaja en la puesta en marcha de un centro de tratamiento para enfermos de ébola en Sierra Leona.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2262522/0/jota-echeverria/medico-ebola/trajes-protocolos/#xtor=AD-15&xts=467263

sábado, 11 de octubre de 2014

¿Y TU ME JUZGAS COMO MADRE?

Enfadada no es la palabra, quizás asombrada sería más acertada. Hoy un amigo en ese momento, me espetó varias frases que me dejaron como poco perpleja. Pero hubo una de ellas, que jamás hubiese esperado escucharla de esta persona: "no eres tan buena madre como tú crees". 

Esta es mi historia. Tengo dos fantásticos hijos de 10 y 14 años, vaya eso por delante.
Hace 15 años recibí la bonita noticia de mi primer embarazo. Debido a problemas de salud, lo que debía ser un embarazo normal se convirtió en uno de alto riesgo, con sus miedos, sus lágrimas y sus risas.

Y por fin, un frío día de enero nació mi primer hijo. No importó el dolor, mi niño
 estaba bien. Diez días después del nacimiento, mi pequeño enfermó gravemente. Corrimos con él hacia el hospital, el pediatra de guardia nos llevó a una sala para comunicarnos su estado. Miedo. Era tan pequeño, tan indefenso...

Debía ingresar, le besé en frente mientras lo mecía en mis brazos y sin parar de llorar, se lo di a una enfermera que se lo llevo a la UCI neonatal. Era de noche, una auxiliar me dijo que no me quedara en la sala de espera, que me fuese a casa a descansar que hasta mañana no me dejarían estar con él.

Fue la despedida más terrible de mi vida, no sabía si mañana mi niño "estaría" o no. Un dolor indescriptible. Durante los quince días siguientes acampé en la sala de espera, en mis manos los patucos de mi niño, que olía una y otra vez. Recién parida, con las hormonas revolucionadas y una angustia infinita. No soy creyente, pero por él me fui a la capilla del hospital e hice un trato sin levantar los ojos del suelo. Mi hijo se curó.

Un mes después mi madre, una mujer joven y muy necesaria, enfermó. Hicimos turnos maratonianos entre para estar con ella hasta el final. Ocho meses en el hospital, un dolor inimaginable, la pena, el desgaste...
Se fue un día de noviembre.

Cuatro años después nació mi segundo hijo. Con tres meses  hizo una convulsión y después de algunos estudios, se le diagnosticó un problema que trató neurocirugía durante dos largos años. Estaba agotada, no podía más. 

Mis hijos fueron creciendo, mientras yo trabajaba, llevaba una casa y adaptaba mis turnos de trabajo a sus actividades. Estudié una oposición sentada en las gradas de un polideportivo mientras practicaban su deporte favorito. Estudiaba en el coche esperando a que mi hijo mayor saliera del colegio, cuando salía de guardia de noche, cocinaba con los apuntes en las manos y me ahogaba en café para aprovechar las mañanas.

Aprobé la oposición con buena nota, un trabajo fijo cerca de casa.

Mi padre falleció en este período. Y mi mejor amiga, mi niña, mi hermana, se la llevó un accidente de tráfico una noche, sin tiempo para decirle que la quería.

He educado a mis hijos lo mejor que he podido y creo que no lo he hecho mal. Son muy buenos estudiantes, correctos, educados y adoran el deporte. Tienen un corazón hecho de mucho cariño,  son sensibles y muy buena gente.
 
Cuando ya no puedo con el cuerpo me tumbo en mi sofá verde, y rápidamente se encaraman pidiéndome mimos. Para ellos, siempre.

 Les he enseñado a decir "te quiero" con normalidad y jamás se acuestan sin mis besos y sin que les falte un "te quiero, yo también".

No seré la mejor madre, eso seguro, pero he intentado hacerlo lo mejor posible. Y creo que he conseguido que sean dos bellas personas, de los que me siento terriblemente orgullosa.

Así que, mi querido examigo, estoy convencida de haber educado de forma correcta a mis "dos motivos". Creo que te has confundido con tus argumentos. Te recomiendo no dejarte llevar por el rencor y que pienses bien tus palabras antes de vomitar idioteces como las que has dicho. Te pierde la lengua y la vida te lo ha demostrado.

Buena noche.

viernes, 10 de octubre de 2014

EBOLA Y SANIDAD

Curioso que la primera entrada del blog sea  para denunciar la situación demencial en la que estamos inmersos los sanitarios de este desorientado país llamado España. 

Lógicamente ya os habréis dado cuenta a qué me refiero, al inequívoco "caso Ébola".

Dos misioneros, a los que no les quitaré el mérito, se contagian de un virus no existente en este país. 

El Estado moviliza cielo y tierra para repatriarlos. ¿Sólo a ellos?. No, repatriaron dos personas agonizantes para que fallecieran en su país, en una habitación de aislamiento, con sus cuidadores envueltos en plástico y sus familias "agonizando "en la puerta de un hospital. 

Una sanitaria se hizo cargo de los cuidados en dos ocasiones de uno de los misioneros, y en un mal movimiento, al retirar el equipo de protección contra infecciones transmisibles (EPI) , su guante le rozó la cara. 

Y dice la señorísima ministra de Sanidad que en ese justo momento, se rompió la cadena de protección. En fin, yo tengo mis dudas.

Esta sanitaria fue mendigando asistencia por su malestar de un lado a otro, hasta que alguien con dos dedos de frente, sospechó de un posible contagio, que la tendría condenada a una incertidumbre angustiosa. Acude a un hospital, la ubican en un box y a partir de ahícomienza una pesadilla llena de dudas, miedo y aislamiento. 

Primer test, positivo. Ella lo ignora. 

Segundo test, se confirma el cuadro de ébola.

Lo sabe el personal huidizo. Ella se entera por su móvil. Desde ese momento forma parte de un juego macabro que acaba de comenzar.

Descontrol por parte del Ministerio, falta de información a la familia, el oscurantismo de los profesionales, mentiras, bulos e intoxicación en la información que apenas escapa del encierro.

Los medios dando giros de 180º en sus noticias, manipulados por un Gobierno que se ha vuelto loco, que se refugia detrás de sus impecables trajes de chaqueta para no mostrar su desvergüenza. 

Una rueda de prensa que condena a la Ministra a una dimisión futura que será justamente exigida por el pueblo. Un desbocado Consejero que escupe culpas hacia la víctima y despropósitos hacia el personal sanitario. Dispara su lengua a diestro y siniestro. Y el señor Presidente de este gran país soberano, más de lo de siempre, NADA.

La compañera permanece grave, o por lo menos eso dice la prensa porque nadie ha informado a la familia del estado de la paciente. Su madre titubea cuando se le pregunta por ella. Que lástima da...

Nueva rueda de prensa de la señora Ministra. Custodiando su espalda el llamado comité de Crisis de Ébola, caras de miedo, no dan seguridad, no convencen. Este equipo lo dirige la vicepresidenta del Gobierno, sin ningún tipo conocimiento ni formación sanitaria. 

No sé por qué me extraño. 

Va a hablar el Presidente, da igual lo que diga, vuelta a lo de siempre, NADA.

Mientras, se van multiplicandoa el número de contactos, 132 en vigilancia y 12 de alto riesgo. Esto se está desbocando.

Toda la sanidad está alerta por una posible epidemia de la que no conocemos nada, no está clara la vía de transmisión, no existen tratamientos. Epidemia de la que "elaboran" protocolos nada convincentes, además de suponer un riesgo inasumible para el sistema sanitario actual.

Recibimos unas bolsas termoselladas con el material de protección para la asistencia de posibles casos en nuestros centros sanitarios.

¿Recordáis esa sensación que teníamos de niños cuando la caja del ansiado regalo de reyes tenía una foto alucinante del regalo y cuando lo abrías, cualquier parecido con lo que  veiáis en aquella caja era pura coincidencia?. 

Pués a los sanitarios nos ha pasado un algo de lo mismo, tenemos  la sensación de que nos han vendido confetti. Los epis que prometieron para nuestra práctica sanitaria son meros disfraces de carnaval. 

El propio Ministerio está poniendo a su personal de primera línea sin equipos de protección efectiva, con la soga del contagio bien apretada alrededor de nuestros cuellos y a un paso de un contagio casi inevitable.

Es vergonzoso como venden protocolos, equipos de protección, habitaciones de aislamiento con presión negativa/positiva (según quién lo diga), vendiendo una tranquilidad y seguridad que no es real. Sueros milagrosos, que no son más que meros experimentos, mejorías inexistentes y salud envenenada.

No somos tan ingenuos, si alguien sabe cómo protegerse de virus, bacterias y hongos somos los sanitarios que trabajamos todos los días contra ellos. Que no venga un encorbatado de despacho a contarme que los epis que nos han entregado son seguros. Los he tenido en mis manos y os aseguro que mi carnicero está más protegido con su mandilón de plástico de lo que estamos los sanitarios.

Por hoy ya está bien. Estoy enfadada, defraudada, asqueada e indignada.

A todos los sanitarios nos queda una agria y larga lucha contra un gobierno desorganizado e ignorante para que nos protejan con epis que  no sean de juguete y protocolos estudiados y adecuados. 

Desde aquí os pido vuestro apoyo, queremos cuidaros en condiciones, no ser la causa de contagios innecesarios, se trata de  cerrar el círculo de transmisión para que esta pesadilla termine lo antes posible. 

Mientras ellos hablan, nosotros procuraremos cuidaros. 

Buena tarde.