sábado, 28 de mayo de 2022
EL OLIVO DE CAMINO
martes, 24 de mayo de 2022
BIEN
¿Cómo estás?. Bien. Otra vez la misma respuesta manida ocultando todo lo posible detrás de esa palabra. Bien para decirte que no puedo más, bien para contarte que me duele el corazón cada día cuando pienso en él, bien cuando miro hacia el suelo para que no vean mis ojos, bien para cambiar rápidamente de conversación, bien para que no descubran que lloro todas las noches porque ya no está, bien cuándo ni tan siquiera soy capaz de ver una película que le gustaba, bien cuando veo llover y recuerdo cómo le encantaba ese sonido, bien cuando pienso en el qué, el cómo, el por qué él y no yo ...
Y si los encuentro al día siguiente seguiré con la misma retahíla de "bienes". Y lo intento cada día, intento abrir la ventana que deje entrar aire fresco en mi vida, que limpie este desasosiego que vuelve gris la sonrisa que tanto te gustaba, la carcajada contagiosa a la que llamabas "tu mejor melodía". No es depresión, es tristeza, añoro, una falsa ilusión por volver a encontrarte, una búsqueda irreal de tus gestos, tu rostro, tu voz, tú en cada persona con la que me cruzo. Y me doy cuenta de lo absurdo de este sentir, lo imposible de mis deseos, sé que tú no volverás, ya te fuiste de esta vida y debería de sentirme privilegiada por haberte vivido, por haber bailado descalza contigo en lugares increíbles, por haber sentido tus interminables abrazos, por haber podido mirarnos a los ojos y decirnos muchas cosas bonitas en momentos imposibles, por contarnos aquellos pensamientos en alto y sin pudor, sin censura, sin miedo...
Bien como palabra comodín, aunque tampoco podría contarles nuestra verdad porque a nadie le importa, nadie quiere que hable de tí y de lo que me duele tu ausencia. Es más fácil no preguntar, no dejarme mirar hacia atrás aunque siga estática en este mismo momento desde hace meses. Es más fácil ocultar lo que siento: "de lo que no se habla, no existe". O eso creen ellos...
Bien, a pesar del intento por recordar nuestro último abrazo, ese del que no me hubiera separado jamás, ese en el que te hubiera entregado tiempo de mi vida, te hubiese acariciado el pelo, los labios, las manos, ese momento en el que me moriría si supiera que iba a ser el de la despedida, el último momento de nuestro estar...
Es tristeza, que no se confunda, es mi falta, mi ahogo en silencio, los momentos que me resisto a convertir en recuerdos, la negación consciente de un final injusto, mi soledad sin tí, mi no quiero más sin tí...
Quizás hoy sea el día en el que deba dejar de decile a la gente que estoy bien y comenzar a decir: "lo estoy intentando y lo conseguiré. Siéntate conmigo y deja que te cuente cuánto me duele, déjame enseñarte mi herida, deja que llore, que grite, que eche fuera la pena, que ordene mis recuerdos, que me libere de este peso. Ayúdame a pasar este terrible duelo en tu compañía, no me calles, no me digas frases típicas, simplemente cállate y escucha. Esa es la única manera en la que me podrás ayudar, y así podré "curarme" y volver a ser yo, pero sin volver a ser la misma.
Buena noche.
domingo, 1 de mayo de 2022
LO SIENTO POR ELLA
Llevo semanas hablándole de tí a una persona a la que "no le hago daño". No te preocupes, se lo he preguntado y me ha respondido con calma y quietud que puedo soltar lastre, que hay muchas "vidas" que llevo a cuestas, que hay mucho fondo en el trastero, que tenemos que ordenar el armario, guardar lo imprescindible en los cajones y vaciar lo que ocupa lugar y sólo produce dolor. Sigo tropezando contigo en cada respiración, en cada sonido, en cada imagen, sin encontrarte jamás en mis sueños. No sé por qué te escondes, o quizás , como dice "mi ayudante", por qué te bloqueo, al igual que lo hago con las preguntas que puedan hacer que mis ojos se nublen. Esta tarde empecé a soñarte, apareciste en el prólogo de mi cansancio y rápidamente me desperté; !!no puedes aparecer así sin avisar, aún no estoy preparada porque sé que no me vas a dar respuestas, no puedo dejarte pasar para que revuelvas mi corazón y te vayas sin más otra vez!!. Además, hoy no es un buen día, ¿sabes?, es el Día de la Madre, la celebración de las colonias anunciadas, de las joyas regaladas con falsedad, de las flores cortadas de la mata viva. Mal día tengo, lo único bueno de hoy, la comida con mis hijos y amén de esto, de lo malo, mucho. Me he acordado de tu madre, de cómo se sentiría hoy, he intentado sentir su dolor; lo sé, es un pensamiento un poco sádico, pero también lo son las flores de plástico puestas en la tumba de un hijo con una lápida sin nombre, sin fecha de nacimiento, sin la de su final, y eso no lo perdono, sea madre, hijo o cualquier otra persona. Ya sé que tú no le darías importancia, nunca te sentiste querido por ella, y mira que hablamos de rencores, de olvidos, de la guitarra estampada contra la silla, de la cruel decisión de dejarte solo en aquella ciudad para satisfacer el ego de una madre que sólo quería presumir de clase, la que no quería tu bienestar y sólo ansiaba tener un hijo licenciado formado en la cuna de.... Y no soporto recordar mis palabras para apaciguar tu rencor hacia todo aquello, me repugna haber frenado tu lengua prolija cuando me contabas las barbaridades que pasaste en tu casa siendo niño, tenía que haber asentido con mi cabeza, alzar mi voz con la tuya, tenía que haberte dicho: "sí señor, tienes toda la razón para no querer compartir con ellos ni el aire de una habitación". Unas flores de plástico a un hijo, a un hermano, a un sobrino, a un primo, una lápida sin nombre...no los perdono, jamás.
Pero bueno, allá cada quién, como tú decías. Siguiendo con el armario y el orden, quería contarte que lo estoy intentando, que pongo mucho de mi parte para convertirte en una capa de seda, suave, liviana, agradable y envolvente, para sentirte viento, mar, lluvia, luz. Cada mañana me prometo que será distinta a la anterior, que el agua sólo caerá del cielo o de la ducha y no de mis ojos, aunque no soy capaz de abrir ciertas páginas, pero que lo intento, de verdad. Y que el telón de acero sé que debe volverse más endeble, menos pesado, más transparente, para que pueda entrar aire no viciado, luz natural, la sonrisa que tanto te gustaba y la carcajada que buscabas. Estoy intentando abrir cada cajón, volcarlo en el suelo y deshacerme de todo lo que me hace daño desde hace tiempo. A veces me sorprendo intentando esconder algo, lo agacho hábilmente, para darme cuenta más tarde de que eso no sirve, no ayuda, no cura. Pero hay muchos cajones, muchos huecos que ordenar y necesito mi tiempo, ya sabes que cada vez estoy más torpe y cuando me golpeo con la esquina de uno, lo cierro con rabia e ira. Y tropiezo mucho, creo que muchas veces de forma intencionada para cerrarlo y no vaciarlo, por lo menos hoy no, no con tanta prisa, ya veremos mañana.
Puede ser que haya sido un poco brusca con mis palabras hacia "los tuyos", pero no me arrepiento. Eras luz cuando ellos sólo veían sombra, eras agua cuando te sentían estéril, eras risa disfrazada de miradas matadoras, amor del verbo amar cuando pensabas en alto, calor cuando agarrabas mi mano y eso ellos no lo sabían. Nunca te conocieron y ya nunca lo harán, cosa que sé que agradeces, y yo también.
Un día me dijiste que te hubiese encantado tener una madre como lo era yo con mis hijos, haber recibido lo que yo les di, ser como ellos. Lo has hecho Juancho, a ellos los quiero con locura para siempre jamás, y a tí también te han querido. Lo siento por tu madre, y más en este día, pero ella, y los que tú y yo sabemos, perdieron a su hermano mayor, ql que nunca supieron comprender, cuidar y querer. Pero yo y mis hijos serán siempre tu familia, así te sentimos para siempre.
Buena noche al resto del mundo.
jueves, 24 de febrero de 2022
BARNIZ DE POLIURETANO
Cuando pierdes a alguien muy importante en tu vida, es frecuente que muchos crean que te has vuelto loca, que"estás fatal de la cabeza". Yo, como siempre y por llevarles la contraria, no lo tengo tan claro. Me declaro atea redomada, no creo en la resurrección, ni en un cielo tangible en el que voy a encontrar a los míos. No creo en un más allá, ni en un más aquí, si tal, en un hasta siempre, quizás. Creo que toda pérdida necesita ser procesada de la forma en la que cada uno decida, y la mía me está costando, lo reconozco. No hablaré de pena, ya que sólo me genera pena y más pena. Y claro, esto debes ocultarlo porque si no lo haces, los tuyos sufren por tí y te dan sermones de cómo debes de tomarte lo sucedido, te repiten que no pienses más en el cómo, que ya han pasado siete meses, para ellos suficiente tiempo para que vuelvas a reírte a carcajadas, que te cojas una "moña", que la vida hay que vivirla y no mirar hacia atrás. UNA MIERDA, así de textual. Han pasado siete meses en los que no hubo ni un solo día en el que no lo haya tenido presente de alguna forma: si escucho música encuentro su canción, si veo algo rosa me acuerdo que él odiaba ese color, si pienso en coger un tren lo imagino sentado en el vagón, si escucho su nombre me giro para ver quién se llama como él, si llueve me acuerdo de lo que le gustaba mojarse, si hace frío lo veo tiritando, si lloro, si lloro, no lo encuentro...
Hace unos días, en un intento de distraerme, decidí volver a mis manualidades. Me di una vuelta por casa para buscar aquellas pequeñas cosas que fui dejando atrás, aquellos desarreglos que me permitían vivir sin darles la menor importancia. Hice una lista de "entretenimientos" para los siguientes días y anoté todo el material que necesitaba. Me fui a varios centros de bricolaje, de esos en los que la gente lleva carros que parecen autobuses y cargan en ellos las vigas del nuevo edificio que tienen en mente. Es alucinante, estanterías hasta el techo de lo inimaginable, todos acompañados de la parienta y sus hijos chillones subidos a las vigas, que tienes que esquivar con la agilidad que ya no tengo. Después de hacer cincuenta pases toreros, pienso que si pruebo con un hula-hop sería capaz de mantenerlo dos vueltas en la cintura gracias a este tipo de centros, y sin gimnasio. Claro que, como mi paciencia está muy al límite y no me apetece hacer una caida de ojos, me dirigí a la estantería de los barnices y me puse a buscar en todas las latas la palabra clave: POLIURETANO. Yo que soy muy aficionada al youtube-bricolaje, tenía muy claro que la mezcla que necesitaba llevaba barniz de poliuretano, catalizador y un chorrillo de disolvente , todo a ojo, muy profesional. Me acerqué a un dependiente que estaba explicándole a dos chicos como se aplicaba un barniz en spray (saben echarse espumas, lacas, ceras en peinados imposibles y no saben cómo funciona un spray, el mundo se acaba), y le pregunté orgullosa de mi "sabiduría" dónde podía encontrar el barniz de poliuretano. "Para madera", me dijo. Yo abrí los ojos como platos y le dije: "nooo, por dios, para metal, para rehabilitar unas manillas". El dependiente me miró como si le hubiese pedido un bocadillo de calamares y me respondió que ese barniz no era para metales, que por su dureza se utilizaba para barnizar suelos. Pude decirle vale, pero me pidió el cuerpo decirle que claro, que por su dureza se utilizaba en las manillas, para que no se estropeen con el uso. No sé de dónde saqué esa respuesta tan ágil, pero con la misma, le di las gracias y salí de allí saltando vigas para que no me preguntara quién me había recomendado esa técnica. Volví a casa sin nada de lo que había anotado en mi lista. Al día siguiente me propuse acudir al comercio local, éste no me fallaría. Primero fui a una tienda de bricolaje (más de ciudad pequeña, mis dominios) y directa a la sección de barnices sin parpadear. Allí me di cuenta de que me había dejado las gafas de cerca en casa (las de ver, en lenguaje de mi familia) y que no era posible encontrar la palabra poliuretano porque ya era imposible de por si leer ni una sola letra diminuta de aquellos botes. Y digo yo, si existen teléfonos con números grandes, ¿por qué no hacen botes de barniz con letras grandes?, no lo entiendo, la verdad. Me acerqué a un dependiente y le pedí el ansiado barniz. Nada, que no era mi día, me miró cómo si me hubiera metido con su madre y me repitió lo mismo que el del brico-viga. Otra vez decepcionada, hasta me llegué a cuestionar si "el youtubero" se había confundido con el material que yo necesitaba para restaurar mis manillas. Al salir recordé que muy cerca de allí había una tienda-ferretería-mueblería-pinturería-cocinería..., al que había ido en contadas ocasiones, no me preguntéis el por qué tampoco. Entré y eché una mirada al tendido, dependientes atendiendo a los clientes de forma personalizada, me gustó la idea. Esperé a que alguno acabara, cuando desde la caja oí un: !Hola, te puedo ayudar?. Ese timbre de voz me resultó tristemente parecido, no hace falta que explique el por qué...
Levanté la mirada y lo vi, os juro que su pelo, aquellos ojos, su voz..., qué escalofriante deja vu. Me volvió a repetir !hola!, primero ladeando su cabeza y después sonriendo. Hola, le dije mientras le devolvía la sonrisa tras la mascarilla: "quería barniz de politiano, politureano, polimetano,..". Cerré los ojos y me dije en silencio, "tranquila, sólo se parece, es una coincidencia, lo dirás bien, !!!!POLIURETANO!!!!". Con una sonrisa que se adivinaba tras la mascarilla, salió del mostrador y me llevó a la zona de pinturas. Yo caminaba detrás de él y os lo juro por mi vida, caminaba exactamente igual, esa forma de mover los brazos, su cuerpo delgado y alto, pensé que me estaba volviendo loca, un poco más. Me puso delante de la cara un bote de barniz de poliuretano para madera, le dije que lo quería para metal, y frunció las cejas como él solía hacerlo cuando se le llevaba la contraria. Se puso a leer las minúsculas letras del bote de barniz, cada letra, con tanta calma que se apoyó en una estantería y cruzó las piernas mientras una de sus manos sujetaba el bote y la otra la metía en el bolsillo. No me lo podía creer, era como un clon de él. Quería que siguiese leyendo todos los botes de barniz y pintura de aquella tienda, quería seguir mirándolo, quería seguir allí sin pestañear para no perderme ni un átomo de aquel chico. "No pone nada de aplicar sobre metal, sólo sobre madera, pero puedes llevar un barniz en spray, aunque no es de poliuretano". En ese momento le hubiese comprado una hormigonera con tal de que siguiera hablando conmigo un rato más, pero no tenían hormigoneras a la vista. Le di las gracias y estiró su brazo en forma de reverencia para dejarme pasar delante suya (el mismo gesto que hacía Juan siempre para dejarme pasar, no me lo podía creer). Salí de la tienda sonriente, mantuve la sonrisa hasta llegar a casa, hasta meterme en la ducha y ponerme a llorar con hipo mientras escurría mi espalda sobre los azulejos. Me quedé allí hasta que empecé a toser y ahogarme con el agua que salía de aquella ducha- catarata.
Me quedé toda la noche pensando en aquel chico y las casualidades. No era él, pero era tan parecido, tenía tanto de él, me recordaba tanto ...
Prometí volver. Y volví otro día a comprar 100 tornillos, seguía sin haber hormigoneras a la vista. Y volví a llorar. Y después una campana extractora, y unas tijeras de podar...
Él se va a hartar de verme, acabaré en un calabozo con una denuncia por acoso, y yo no dejaré de llorar.
Buena noche.
viernes, 31 de diciembre de 2021
2021, TE ODIO
sábado, 4 de diciembre de 2021
HOY
Hola mi vida, aquí me tienes, con quiénes tú sabes que no me dejarían venir sola. Estoy dónde jamás hubiese querido estar, dónde mi vida se parte en dos, dónde reposan tus restos, pero no mi amor ni mis recuerdos. Esos están resguardados en un lugar cálido, dónde tú me repetías una y otra vez que se guardaban las cosas bonitas, aquella parte del cerebro que te maravillaba, al que le dedicaste toda tu vida.
Llevo meses recordando cada momento, desde aquel hola que hizo cruzarnos, cada sonrisa tímida, nuestro primer "te quiero", el primer abrazo, el primer beso en aquel paseo de la playa, ...
Llevo meses buscándote, porque aunque sé que ya no estás ahí, también sé que te seguiría buscando por la calle en cada persona que se pareciera a tí, como me pasó el otro día, como si esto fuera un mal sueño, y no puedo seguir así porque esto me está matando en vida. Necesito chocar de frente con esta maldita realidad, injusta, cruel y sombría. Pero no estoy sola, mis ellas me acompañan, somos tres me dijo ayer una de ellas, y no es verdad, somos una: yo te amaba, Sonia te quería y Mar, aunque no te conocía físicamente, sí te apreciaba por todo lo que hiciste por nosotras. Tres mujeres delante de una lápida fría, pero una que te llevará cálidamente para siempre en mi corazón.
Vengo a despedirme de tu cuerpo, lo necesito, mi corazón me lo pide para poder sentir que te has ido, para saber que estás en un lugar dónde están los que tú echabas de menos, un lugar con el calor que siempre pedías, sin resol del otoño pero lleno de luz y de música.
Seguiré siendo la mujer de "Seda y hierro" como me bautizaste, seguro que Vega estará a tu lado y de acuerdo contigo.
Tengo que irme, mi vida. Es un hasta luego, nos veremos allá dónde estés, ven a buscarme, no sé si yo sola encontraría el camino.
No te alejes de mí, no me dejes sola, no te olvides que aquí estaré hasta que me vaya contigo para siempre. Te quiero, pequeñuelo, te espero en mis sueños cada noche, no lo olvides, en diez minutos allí, por favor.
Vuela alto, mi vida.
Besito eterno.
Buena noche.
lunes, 22 de noviembre de 2021
TE ENCONTRÉ
Qué razón tenías cuando decías que aquella persona que tú y yo sabemos era un niñato insolente, malcriado y antipático.
Estoy segura de que a estas alturas ya te habrías endemoniado conmigo allá en tu cielo por haberme puesto en contacto con él. Sólo quería que me dijera dónde encontrarte, estoy muy cansada de buscarte, de pedir información a personas que no conozco de nada, dándole los mínimos datos, preservando al máximo tu intimidad, tragando lágrimas como mares y colgando el teléfono siempre con amarga tristeza.
Esa persona que se encargó de tí cuando te encontraron, arrojó a mi herida puñados de sal que me dolieron como puñaladas intencionadas. No me permitió llamarle para que me contara qué te había ocurrido, qué te pasó...
No quiso ayudarme a encontrarte para poder despedirme de tí, procesar mi duelo, para poder enfrentarme a la realidad que me permita seguir la vida. Me imagino sus palabras: ¿y ésta qué quiere?, ¿pretende llevarse tajada?, ¡será igual que él!, ¿por qué aparece ahora?, ¿qué pretende, entrar en la familia?...
Ruín, no se me ocurre una mejor definición para él. Ojalá no pierda un día a la persona que ama, ojalá no tenga que enterarse por la prensa, ojalá que nadie le niegue la información que necesite para encontrar su cuerpo, ojalá que nadie le bloquee el teléfono cuando sólo necesite hablar cinco minutos, ojalá que la vida se porte con él cómo lo ha hecho conmigo, ojalá...
Sabes, no me arrepiento de haberlo hecho, de haber intentado comunicarme con él, me ha servido para darme cuenta de que realmente tenías razón, que no exagerabas cuando me contabas ciertas cosas que yo intentaba suavizar, cuando te decía que eras poco tolerante y que la visión que tenías era equivocada.
Cuanta razón tenías, pequeñuelo.
Pero sabes, me he cruzado en tu búsqueda con personas buenas que me han ayudado a encontrarte, que me han escuchado, que han mantenido respetuosos silencios mientras les pedía un momento de respiro en el que no podía reprimir el llanto, para retomar de nuevo la conversación cuando me volvía a salir la voz.
Personas buenas que me han consolado, que han mostrado la empatía de la que carecen los innombrables familiares que por desgracia te han tocado.
Diez minutos tardó la última persona con la que contacté en devolverme la llamada cuando me dijo que intentaría ayudarme, diez minutos para darme las respuestas que yo no encontraba y tu hermano me negó. Tardó más tiempo el malcriado en bloquearme en su teléfono sin saber lo que necesitaba de él, que en contestarme un ser humano desconocido.
Y ahora sé dónde descansa tu cuerpo, y podré ir a despedirme para cerrar un duelo que me está matando. Seguirás siempre a mi lado, me lo prometiste, recuérdalo. Te seguiré esperando "dentro de diez minutos en mi sueño" y no habrá nada que nos separe jamás.
Te seguiré buscando cada noche en la luna o en la estrella más brillante y te mandaré un beso. Y cuando la noche esté nublada, te soñaré.
No voy a contar más, no quiero decir nada que sea inhumano, no voy a desear lo que se merece, porque sería una mala persona, como él lo ha sido conmigo . Espero que la vida le sonría y que sea muy feliz, tanto como lo hizo él conmigo.
Ahora ya no estás, ya no les molestarás más, podrán borrar tu nombre de sus vidas y disfrutar de lo que ignoraban que ya habías rechazado en vida. Larga vida les dé el destino y que sea tan oscura como cada una de mis noches.
Te quiero para siempre, mi vida.
Besito, pequeñuelo.
Buena noche al resto del mundo.