sábado, 14 de noviembre de 2015

NOCHE DE TERROR

No salgo de mi asombro por lo cruel, irracional, bestial, indecente y criminal por la acción del islamismo radical hacia el pueblo francés de esta noche. Oigo como los noticieros incrementan las cifras del número de VÍCTIMAS, de personas que acabaron su semana laboral, que decidieron salir a tomar un vino y charlar un rato con sus amigos, su novia, su hermano y que tuvieron la terrible suerte de cruzarse con unos descerebrados malnacidos que defienden una religión a base de bombas y sangre. Esa misma religión llevada al extremo en la que las mujeres no tienen rostro, la idea se defiende con fusiles de asalto, la paz se basan en la guerra, sus creencias y sus normas las envuelven en sangre de inocentes que nada tienen que ver con ninguna religión. Y por supuesto que me refiero al islamismo radical, al islamismo terrorista, a la religión del miedo y del terror. Nada que ver con el islamismo como religión, a la que se refiere el Corán, la que habla de profetas, de ayuda, la monoteista sana, el islamismo de convivencia y racionalidad.
No entiendo que puede llevar a alguien a ejecutar a seres humanos, a iguales, a personas como sus padres, sus hijos, sus hermanos, que tipo de cobardía lleva a provocar una masacre en una discoteca, que veneno puede circular por las venas de una persona que agarra un arma y degüella a más de cien inocentes cuya única culpa ha sido salir de sus casas a divertirse un rato. Estoy horrorizada por lo que se está viviendo en París esta noche, no entiendo este tipo de vida, no quiero saber de religiones, ni de ideales, ni de creencias, ni de dioses. Nada justifica esta barbarie, reniego de este tipo de "inhumanos", me niego a vivir en un mundo de miedo, no llevaré sobre mi cabeza la espada de Damocles del islamismo radical ni de ninguna otra religión que anteponga el terror a las ideas sanas, condenaré todo atentado contra la humanidad que se base en ideales enfermizos de carácter religioso y reniego de los bárbaros y degenerados terroristas.
Hoy ha sido Francia, ayer Madrid, mañana ...
No puedo desearos buena noche. Hoy sólo os pido que esta noche vuestros pensamientos no sean de odio, sólo de recuerdo...
Buena noche.  

lunes, 26 de octubre de 2015

MUJERES

Se sentó de forma neviosa frente a mí. Su respiración estaba entrecortada por un llanto ansioso, de esos en los que no hay lágrimas, no por falta de ganas, sinó porque ya ha llorado tanto en los últimos años que ya no hay más lágrimas que derramar. Sus manos nerviosas apretaban un pañuelo de papel que se rompía en pedazos mientras me contaba su historia. La dejé hablar, levanté las manos del teclado, apoyé mis brazos en la mesa y agarré su mano mientras ella me relataba su historia. Sus ojos eran terriblemente tristes, mordía su labio inferior como intentando sacar las palabras de su boca, aquellas que le estaban doliendo tanto pronunciar, su cabello despeinado por una ausencia total de preocupación por si misma...
Seguía relatando su historia, se movía en la silla como si ya no hubiera una postura cómoda y relajada en su vida, su ropa poco arreglada, agarrando el cuello de la camisa como queriendo evitar provocar deseos equivocados. La interrumpí, le dí mi opinión, " ... la cuestión es que o lo haces tú, o le das toda la fuerza a él ... ". Por un momento dejó de moverse, me miró con aquellos ojos almendrados tristes y me dijo, " yo, gano yo". Me alegró su respuesta. No sé hasta dónde llegará su valentía, pero aquella tarde las dos nos sentimos un poco mejor.

Ella no era capaz de hablar sin que sus ojos se nublaran con un mar de lágrimas que tragaba sin descanso,a veces tan a punto de ahogarla, otras tan cerca de derramarse...
Escuchaba como le contaban otras experiencias, como se ponían en su lugar, como todo el mundo opinaba de un tema que era solo suyo. A veces la veías perdida, mirando a lo lejos, mucho más lejos de aquella pared, con sus manos metidas en sus bolsillos dónde siempre llevaba algo para entretener sus manos, con su labio inferior mordido una y otra vez, ya como una costumbre al hablar de su vida, como su sello de identidad.
Siempre tenía una mueca en su cara que hacía que se le marcara aquel hoyuelo en su mejilla, era su marca de identidad, sólo ella lucía aquel hoyuelo con tanto significado. No era su mes, ni su día, ni su momento, ni su ..., no era un tiempo bonito, ni agradable, ni tampoco tenía muchas ganas de luchar, se dejaba deslizar por una vida sin motivos que la hicieran frenar y reflexionar.
Prometió un día, un ayer o un hoy, que sus ojos no volverían a nublarse. Se lo deseo. Ojalá. Buena noche.




viernes, 16 de octubre de 2015

MIL PALABRAS

Mil palabras en la mente, las que me acompañan. Palabras que acarician y arañan en un mismo día, que consuelan y hieren en aquella maldita frase, las que curan y enferman en un mismo momento. Las que prometen y apartan en la misma conversación, las que aman y odian de la misma forma. Palabras que abrigan y desnudan los cuerpos deseados, las que provocaron una sonrisa y un llanto aquella tarde. Las que hablaban de futuro quedándose en el pasado, las que provocaron un sueño innecesario para convertirlo en una pesadilla. Las que esperanzan rompiendo la piel en cada deseo, las que se acompañan de miedo por no querer olvidar el ayer ni el mañana, las palabras que prometian verdades a medias, las que no acaban de decir todo lo cierto, las que adivinaban los deseos que nunca eran. Las que le invitaban a entrar en una vida que no era la suya, las que murmuraba mientras acariciaba aquellas manos que siempre se escondían, las que le hacían cerrar los ojos mientras le susurraba al oído. Las del último aliento, las del  adiós, las del no me dejes nunca, las del me tengo que ir, las del final. Aquellas que le hicieron volver a creer en algo que creía olvidado, perdido, aquello a lo que pensaba que ya no tenía derecho, aquellas que retumbaban en sus oídos todas las noches, las que le decían que se dejara llevar, que confiara, que se acurrucara allí, en su rincón seguro, las que le acariciaban el cabello mientas los susurros le hacían desvanecerse, las que estaban cargadas de vida, sosiego y dulzura. Las que hieren más que el propio dolor, las palabras mudas acompañadas de silencios eternos, las que hacen temblar hasta los muros más sólidos, las que provocan una lluvia de lágrimas que juran nunca más. Aquella letra de la canción que le hizo creer suya, y que sin embargo ya tenía dueño, la que escuchó una y otra vez intentando encontrarse entre aquellas cuerdas, la que le hizo soñar un día una media verdad llena de  música y quedó reducida a un sueño fugaz. Palabras que construyeron aquella historia de la que ahora vive cada día, de su sueño mágico del que no debería nunca despertar. Mil palabras que eran sólo suyas. Buena noche.

viernes, 9 de octubre de 2015

ESTA MAÑANA

Me apasionan los desayunos de café solo con tostadas de pan fresco y amaneceres en los que la luz provoca en mi mente un revoltijo de sensaciones. Hoy, un día de esos. Fué una noche en las que te duele el cuerpo de dar vueltas, tan frecuentes ultimamente, tan hechas ya a mi cuerpo. Descanso, poco. Dolor, el suficiente para recordarme que es lo habitual. Recuerdos, los de siempre, los añoros de mi vida.
Sonó el despertador y volví a girarme pensando: "jooo, un poquito más". Me levanté con esa inestabilidad tan habitual de mi cuerpo, con la imposibilidad de abrir los ojos para diferenciar los marcos de las puertas de amplísimos pasillos, y claro, el porrazo correspondiente que provoca el despertar más cruel. Aún frotando mi frente, camino hasta la habitación de mi hijos y enciendo la luz: "joooooo, maaaaaa". Casi impasible, abro el armario con la esperanza de que la ropa salte a mis brazos, se combine sola... Abro un ojo, es mejor que los rayos sólo dañen uno de los dos, mejor el izquierdo, sí, casi mejor ese...
Visto a mi hijo pequeño de forma inconsciente, él y yo, ninguno de los dos habita aún en este mundo, aún nos quedan unos minutos de inconsciencia. Mi otro hijo está tumbado. Guiñando un ojo para no deslumbrarme, siempre pienso: "por Dios, a vuelto a crecer esta noche, dónde lo voy a meter cuando ya no quepa en la cama, ¿en el armario?. Mañana lo pienso".
Camino hacia la cocina, perfilo un par de marcos de puertas más, suficiente para el despertar más cruel. Preparo sus desayunos mientras ellos siguen tumbados en sus camas. Ya está todo listo: !!!niñossss!!!.
Caminan como en la serie de "walking dead", ellos son jóvenes, ellos evitan los marcos, por los pelos. Encienden la radio, su música, un ritual, su pan tostado el uno, sus galletas el otro, y su tiempo, con calma, lo necesitan. Comienzan las prisas, el desayuno siempre se prolonga una canción más, una cadena de bostezos interminables, un " estoy deseando que llegue el viernes"...
Dientes, mochilas, cazadoras, besos y camino de la última jornada de esta semana.
Ahora es mi momento. Preparo las tostadas, un preciado café solo y mi amanecer. Una rutina de la que no puedo precindir cada mañana. Como si ello me diera vida. Me la da, no tengo duda.
Y ciclicamente la cabeza empieza a ordenar mis tareas de hoy: acabar de ver el amanecer, echar de menos, oler la colonia de mi infancia, pararme frente a mi pared de los recuerdos, prometerme ser felíz, dejarme querer, reír a carcajadas con mis dos motivos, desear que todo vaya bien... y acordarme de proteger los marcos de las puertas, también.
Acaba de amanecer, así que hoy y sólo por hoy, buen día.


domingo, 27 de septiembre de 2015

OTRO DIA

El día ya prometía ser raro desde la noche. Me faltaba algo, una sensación de distancia real, un echar de menos sin espacio, un pero qué me pasa, una sensación de vacío completo. Madrugué antes de que el sol saliera, compartí nieblas y luna, me fuí acostumbrando al paso de las horas, me centré en mi trabajo y allí fué donde aquella persona me pidió la mano para apretarla mientras me juraba que estaba harto de luchar. Me habló de sus tres princesas, de su cansada esposa y de su hija, aquella de la que me juró amar con todas sus fuerzas. ¿Vamos a quemar el último cartucho?, ¿quieres hacerlo por ellas?. Ël estaba muy cansado, se le notaba en su voz y en su mano, en sus palabras entrecortadas por el llanto más de niño que de adulto, y sobre todo, en su mirada. Me contó su historia mientras agarraba suavemente mi mano, una mano desconocida para él tan sólo cinco minutos antes. Vi como sus lágrimas caían por aquella cara cansada, como sus ojos se entristecían con el paso de los segundos. ¿Intentamos hacerlo por ellas?, le repetí intentando centrar su atención en sus tres deseos. "Lo intentaremos", me dijo con la voz entrecortada, me has convencido. Salí del box con un nuevo aliento de vida, lo intentará, me gustó su valentía.
Me llamaron para decirme que esta noche disfrutaríamos de la música, esa que me tranquiliza y la que hace que mis pies se muevan de forma involuntaria, esa que me provoca deliciosos momentos de olvido, que hace que mis miedos desaparezcan. Disfruté de su compañía, todos teníamos cosas que olvidar,
Se acercó por mi espalda y me dijo "podremos con esta semana, que no te quepa la menor duda". Abrazarla fué mi contestación.
Sé que estoy rodeada de cariño, de "te quieros" dulces, de caricias suaves y de abrazos reconfortantes. No se puede pedir más. Buena noche.

domingo, 20 de septiembre de 2015

MAL DIA

Mujer hecha de algodón, hecha de cartas boca arriba... así la llama, así se asemeja, así la siente. Gracias " muy life"... "siempre dispuesta a entregar antes de sus armas, su vida...".
Momentos vividos que se enzarzan entre sentimientos y dolores, luces mezcladas con blanquecinas sombras deslumbrantes, broncas y silencios perfectamente encajados en tiempos sin sentido, consecuencias absurdas de momentos pasados, alientos que ya no generan calor...
Llegó a la habitación con cara de extrañeza, qué pasa?, preguntó con cara de asombro. La miró y la abrazó. Sin darle tiempo a recuperarse la besó,y sus brazos fueron su confirmación, su consuelo, su colchón de plumas ante "la caída que rompe su vida en cachitos insignificantes". Él, mi hijo.
Unas horas acompañada por la sensatez, escuchando su experiencia, sus consejos, leyendo en sus ojos el apoyo, sintiendo su calidez y su tierna sonrisa. Hablaba lento y pausado, no queriendo romper el momento, alargando los tiempos por pura necesidad de la que escuchaba, correcto, cauto, expectante, esperando las reacciones que no daban llegado, intentando arrancar de su boca palabras enquistadas en el alma, rascando su pasado isquémico en busca de algo vivo...estimado, querido, apreciado, adorado, mil gracias y un beso.
Hoy me acostaré y cerraré los ojos esperando que el sueño me atrape y que me incruste en aquella sensación que hecho tremendamente de menos, que me haga  flotar hacia la imaginación de nubes blandas, hacia aquel espacio dónde están los míos, los que no llego a alcanzar en vida, los que ya forman parte de mi memoria...
No quiero arañar más mi herida. Buena noche.

jueves, 10 de septiembre de 2015

PALABRERIA

Altas horas de la noche en las que el sueño se ha olvidado de aparecer. Otra vez se repiten las historias en las que los ojos no se cierran, las bocas se olvidan de los bostezos, donde la mente revuelve los recuerdos para despertar aquellos sentimientos no tan olvidados como a veces creímos. ¿Puedes esperar un poco a que mi corazón se sosiegue?, ¿puedes dejarme coger aire antes de que mis decisiones me atropellen?, ¿puedes volver cuando todo el tiempo haya pasado?.
¿Pero es que no hay manera, no hay forma de que el recuerdo olvide?. Que gran mentira, que negación más verdadera, que rencor  más acogedor, que frío más cálido, que despecho más tierno...
La sensación de pasar de largo siempre de aquel lugar al que nunca llegaste, o sonreír ante aquella situación cómica en la vida de otros, esa mueca que se refleja en aquel cristal que jamás existió pero que un día cayó roto a tus pies...
Quiero mirar de frente, ver en carne, no me vale el recuerdo, no puedo oler, respirar, tocar la mirada, no quiero olvidar su voz, maldita noche la de hoy.
Se acerca noviembre, como siempre silencioso pero cargado de todo lo que rasga y duele, odioso mes de cada los años, ¿no podrías olvidarte de venir esta vez, no te importaría pasearte por otras mentes menos arañadas, podrías desparecer si no permito que te metas en mi recuerdo?. Que inútil...
Y aunque no pueda ser, me quedo siempre junto a tí, porque es dónde me gusta hacerme un ovillo, el sitio donde mi risa se desenfada, el lugar en el que nada me duele, el espacio dónde se esconde mi sueño, dónde quiero imaginar que tú vuelves...
Ahora que cada uno interprete a su antojo. Poned orden a mis palabras. Intentad buscar el sentido a estas frases incoherentes e inconexas. Tan fácil y tan dificil como conocer lo más profundo de las personas. Buscad, desordenad y ahí estará el significado de todo este barullo de sentimientos. Buena noche.