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jueves, 5 de junio de 2025

PRESENTE

Me gusta sentarme en el sillón verde de curar los males y dedicarme unos minutos para sanar. Cuántas veces me habré preguntado si estoy haciendo las cosas bien, si realmente hago lo que quiero o si alguna vez tendría que haber actuado de una forma menos impulsiva y más reflexiva.

Este "paseo" por lo consciente del inconsciente no es fácil, por sí necesario.

Todos tenemos sombras, cuidamos mientras nos descuidamos, firmamos sueños en papel que con el paso del tiempo se vuelven ásperos, pétreos, incómodos ... 

Cuántas veces rumiamos conscientemente frases como "yo puedo con todo, no temo a nada, con esto es suficiente, no necesito más, ya ha pasado lo peor". Frases valientes que arrastran un descomunal esfuerzo que no acaba de convencer a nadie...

Ven aquí, siéntate conmigo "mi yo del presente", tenemos que hablar.

Deja que te tome las manos, sólo necesito decirte que no dudes tantas veces. Créeme, lo estás haciendo bien. Tomas decisiones  que antes ni te hubieras planteado, por fin te has situado por delante de todo, te importas más y ya no eres el número dos en tu lista. Por una vez has comprendido que no puedes cuidar siempre hasta el agotamiento, ni consumir todo tu tiempo y menos quedarte sin un solo minuto para tí. Deja de adaptarte a todos, vas camino de ser canonizada... 

Si las personas que se asoman a tu vida te quieren realmente, tendrán que entender que esta historia se basa en un justo equilibrio entre tú y ellos. 

Tienes valores, deseos, prioridades que debes respetar porque si así no lo haces, seguirás llena de carencias, y la paz interior no se alimenta  de las faltas.

Tú decides cómo quieres que transcurran los días y las noches, no estás en este mundo para y por los demás, necesitas momentos de cobijo, caricias en el pelo, abrazos, y un dedo recorriendo suavemente tu columna desde el cuello hasta el infinito.

Sólo tú sabes qué y cómo duele el interior, todas las dudas, lo que deseas y lo que harías desaparecer. No permitas que nadie te calle, no grites en silencio, no sonrías en momentos en los que sólo te apetece cerrar los ojos y desaparecer. No repitas "no importa" mil veces al año, no disfraces las decepciones con palabras que le vengan bien a nadie. No lo hagas...

Ya es hora de revolverte, decir no una y mil veces, no me apetece, no es lo que quiero, no está en mi lista de prioridades, no es lo que deseo, no. 

Acércate más a tu libertad, a los sueños, a la música, a la arena y sal corriendo de los sitios fríos, agobiantes o dónde no puedas ser tú. Sabes perfectamente a lo que me refiero.

No busques amistades que se han ido, cada uno marca sus prioridades y puede ser que tú no seas una de ellas. Qué más da, ahí fuera hay gente fantástica, personas que aportan, comparten y no restan. Dale movimiento a tus alas, sólo tú puedes hacerlo, échate brillo en los labios, saca tus mejores galas, levanta la vista del suelo y libera sonrisas y palabras. 

Esa sí eres tú, ¿pero dónde te habías metido?. 

No permitas que nadie gestione tus tiempos, planifica las horas del día sola o con quién respete tu libertad, acércate sólo a las personas que no priorizan su vida ante la tuya. 

Que a nadie se le ocurra insinuar qué debes hacer a una cosa u otra sin antes haberte preguntado si estás de acuerdo, no vivas de los intentos ajenos, hazlo desde tu caja de decisiones postergadas que dejaste  encerradas sabe dios cuándo ...

Y si alguien te dice que debes hacer algo "sí o sí", ponte enfrente, levanta la cabeza y respóndele con un no austero. Repítelo como un eco interminable hasta que entienda que sus decisiones no son las tuyas. 

Hola, bienvenida a tu yo del presente. Ahora ¡vive!.

Buena noche.






lunes, 2 de enero de 2017

2017

Juana, tengo que decirle una cosa... !!! Felíz año!!!. Así fue mi comienzo de año, agarrando una jeringa en una mano y acariciando la cara de, llamémosla Juana, con la otra mano. Los últimos minutos del año los dediqué a escuchar la historia de aquella valiente mujer. Su año de nacimiento hay que rescatarlo del siglo pasado, 1923, allá tan lejano. Creció en una familia de clase media y se casó joven con un guapo amigo. Vivió años muy felices al lado de su amor, tuvo varios hijos hasta que la guerra le robó a su compañero de viaje. Triste, sola y con varios pequeños dependientes de ella, sacó fuerza de sus recuerdos y prometió salir adelante. Y así lo hizo. Montó un negocio de hostelería y sobrevivió a lo que ella llamaba lo imposible. Y así la premiaron, a la mujer emprendedora, yo hubiese añadido el adjetivo valiente ante todo. Tiró siempre hacia delante, con mucha tranquilidad, como si el tiempo no contara para ella. Y allí la tenía a mi lado, contándome su vida mientras le hacía una gasometría, con aquella actitud paciente y entregada. Miré el reloj de mi muñeca, y poniendo mi mano izquierda en aquella tersa piel de 94 años le dije: Juana, tengo que decirle una cosa... 
Ella me miró con aquellos ojos llenos de bellas historias y dijo: "dime, mi ángel". Sentí su ternura clavarse directamente en mi corazón, reconozco que nubló mis ojos más de lo que yo hubiese deseado en ese momento, pasé mi mano suavemente por su mejilla y le dije: !!!Feliz año!!!. Juana sonrió con sus ojos, bella, tranquila y dulce: "Felíz año, deseo que este año sólo te traiga cosas buenas". Me quedé mirándola, me atraía aquella serenidad, me preguntaba si realmente había visto en mí algún rastro de dolor enquistado, no lo sé. Salí del box para tramitar sus pruebas y allí la dejé, acompañada de su templanza. Un rato después volví a asomarme por allí, Juana estaba acompañada por una de sus hijas, una chica con la misma sonrisa dulce de su madre y casi sin darme tiempo a reaccionar, mi paciente le dijo a su acompañante: "mírala, es mi ángel". Me acerqué a retirarle la vía, ya se iba de alta, todo había salido bien. Estaba felíz por irse y yo me alegré de que el primer día del año estuviera con los suyos. Se despidió agitando su mano desde la silla de ruedas. La vi irse, quizás no la vuelva a ver, igual su edad no le tiene reservadas muchas navidades más, pero sí pensé: "ahí va una mujer valiente, una dulce dama plateada". Ha sido un placer pasar de año a su lado. Buena noche.