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miércoles, 20 de julio de 2022

RESPONDE

¿Puedes asomarte a mi sueño esta noche?

¿ Puedes venir unos segundos a nuestro lugar secreto?.

¿Puedes acariciarme el pelo y repetirme que te gusta su olor?. 

¿Puedes abrazarme como lo hacías cuando tenía frío?.

 ¿Puedes cantarme al oído Seda y Hierro?.

 ¿Puedes sentarte en el sillón y mirarme de reojo mientras me tomo el café?. 

¿Puedes tocar al piano aquella pieza que compusiste para mí?. 

¿Puedes leerme el cuaderno dónde escribías tus notas?. 

¿Puedes hacer que mis recuerdos sean todos bonitos?.

 ¿Puedes decirle a la vida que me cuide, aunque sea un poco?.

 ¿Puedes dejarme imaginar tus ojos color mar?.

¿Puedes venir conmigo al lugar dónde me prometiste que iríamos?. 

¿Puedes llamarme por teléfono, aunque sea unos segundos para escuchar tu voz una vez más?.

 ¿Puedes quitar el dolor que me produce tu ausencia?. 

¿Puedes cogerme de la mano cuando pierda el equilibrio?. 

¿Puedes provocarme las carcajadas que tanto te gustaban?.

¿Puedes acompañarme un poco más en el camino?.

 ¿Puedes darme una razón para volver a sonreír?. 

¿Puedes hacer que el tiempo retroceda para recuperar lo que perdimos?.

 ¿Puedes no soltarme nunca, jamás?. 

¿Puedes  dejar que te acaricie las manos una vez más?. 

¿Puedes esperarme en nuestra terraza para el aperitivo?.

¿Puedes venir a buscarme a la estación, que te busque entre la gente y que estés allí?.

 ¿Puedes hacer que el sofá del salón sea el lugar de nuestras ilusiones y no el del maldito final?.

¿Puedes hacer que crea que la luna la vemos cada uno desde nuestra ventana y llamarnos para contarnos lo bella que está?. 

¿Puedes venir a mi casa un ratito?. 

¿Puedes mojarte conmigo cuando vuelva a llover?. 

¿Puedes llevarme a cenar a aquel restaurante dónde estábamos los dos solos?.

 ¿Puedes contarme de nuevo la historia de tu vida sin que llegue al final?. 

¿Puedes abrazarme mientras me dices al oído que no me vaya?.

¿Puedes hacer que nuestras promesas se cumplan?.

 ¿Puedes venir conmigo a la playa de invierno aunque tengas frío y no te guste el viento?.

¿Puedes acompañarme a esos sitios a los que me da tanto miedo ir sola?. 

¿Puedes decirle a la gente que no soy tan valiente como ellos creen?. 

¿Puedes hacer que el reloj se pare antes de ese maldito día?. 

¿Puedes decirles a "los extraños" que me den tu bloc de dibujo y la libreta dónde escribías tus pensamientos?. 

¿Puedes mandarme un audio desde dónde estés y decirme que estás bien?. 

¿Puedes hacer que deje de llorar al recordarte?.

 ¿Puedes curar mi tristeza?. 

¿Puedes hacer brillar tu estrella cada noche para que pueda encontrarte?.

 ¿Puedes venir a buscarme cuando sea el momento?.

 ¿Puedes hacerles entender que ya no seré la misma nunca más?.

¿Puedes curarme la herida del alma?. 

¿Puedes volver a mi vida?. 

¿Puedes venir un ratito?.

¿Puedes darme el beso en la frente?.

¿Podrías, por favor, tan sólo una vez más?...

No sé cómo no echarte tanto de menos, no sé hacerlo.

Buena noche.


viernes, 29 de diciembre de 2017

PITUSA

Mi querida Pitusa, se me hace raro llamarte así porque para mí siempre has sido "mi Tita Pilar", una mujer de bandera, tierna y tan facilmente querible, que el simple hecho de nombrarte provoca en mi mente un torbellino de recuerdos confortables. Esta mañana te has ido y lo has hecho como tú eras, prudente, discreta, quitándole importancia a cualquier guerra con la que te toparas. Debo confesar que esta última semana ha sido para mí intensa, dolorosa y reconfortante al mismo tiempo. Hace unos días me contaste que cuando dormías soñabas con un jardín donde veías árboles con grandes hojas verdes, y me decías que era curioso porque de sus ramas colgaban hacia abajo enormes flores de colores. Te parecía tan bonito y te notaba tan encantada de haber estado allí...
Cuando iba a verte te agarraba de la mano y tú agarrabas la mía con fuerza, como si las manos de los que te cuidamos fuera lo que te anclaba a la vida, a este mundo... Tranquila, te la agarré hasta el final, hasta cuando ya te habías ido en alma. En una de las últimas conversaciones contigo me pediste que te pusiera una inyección para dormir (tú llamabas así a los rescates de la sedación), y yo te pregunté si ibas a soñar. Me contestaste que querías volver a soñar con ese jardín lleno de colores, que querías quedarte porque allí te habías encontrado con tu madre. Y allí te fuiste y allí te quedaste para soñar y no volver.
Esta mañana tenía el corazón partido en dos, porque te quiero en mi vida, pero tengo que dejarte partir, este mundo ya no es para ti, Pitusa. Y de esa forma callada, te has ido.

Estos días has recargado mi mente de recuerdos, tan cálidos, tan familiares, tan intensos..., te echaré tanto de menos... 

Ojalá hayas llegado ya a dónde se van las personas buenas, ojalá abraces ya a los tuyos, ojalá haya valido la pena tanto sufrimiento. Estés dónde estés, seguiré agarrando tu mano. Hasta siempre, Pitusa.

Buena noche.