sábado, 11 de octubre de 2025

EL PRECIO DE LA PAZ

Dicen que ha acabado la guerra, que se ha pactado una paz cosida con hilos de tela de araña.

Es ingenuo pensar que ya queda atrás el escozor en los ojos que veían como una estampida humana huía las ciudades, durante la eternidad que les supuso dos años, intentando esquivar las balas siendo objetivo, sin que se les permitiera encontrar un lugar dónde sentirse seguros. Un país desolado, sin comida, sin servicios básicos, sin abrigo, sin descanso, sin vida...

Un mar resacoso de víctimas de una guerra vengativa en la que se mecen entre el odio y las ruinas de su identidad, que es nada...

Imágenes de filas caóticas e interminables llevando sobre su espalda todo lo poco que les queda, intentando volver a lo que un día llamaron hogar, calores que ya no están,  borrados del mapa, expulsados de sus propias vidas.

Estremece la dureza al cruzarse con más y más cuerpos extenuados que buscan y no encuentran nada, no hay vecinos, amigos, familia... 

Todo es destrucción, todo es muerte y duelo contenido.

Madres que ya no son, hijos que ya no son, maridos que ya no son, familias que un día fueron y ya no son ni serán ...

La crueldad de una guerra no se sufre en el segundo en el que caen las bombas sobre una escuela, un hospital o una iglesia en la que buscan desesperados refugio, eso es un instante. Nos duele el estómago al ver las consecuencias inmediatas, el número de muertos y heridos, las ruinas humeantes y la errática búsqueda de supervivientes que ya no están...

Nos quedamos con la imagen de ese momento, no se piensa en su mañana imposible, en las consecuencias físicas y psicológicas, en los heridos sin futuro, en cómo como se aftonta al día  siguiente la pérdida de parte o toda su familia, en cómo se sigue viviendo un duelo imposible que enlazará a la mañana siguiente con otro nuevo duelo, más cruel quizás, más imposible de procesar. Sólo ellos...

Tengo en la memoria la imagen de una niña de doce años agarrando el cuerpo inerte de su madre, suplicándole que se despertara ya. Mientras se deshacía en lágrimas, aún con las manos llenas de ceniza, acariciaba con delicadeza la sábana blanca que la cubría. "Mamá, quiero morir contigo". Desgarrador escuchar que prefiere que una bomba la mate antes de que lo haga el dolor, con tan solo doce años. Están borrando la infancia, maldita guerra...

El gran jefe rubio y el gran vengador han jugado a la guerra seguros en sus casas con un gran tablero de ajedrez. Cada día hacían caer a miles de pequeños peones, miles de personas que no apoyan un régimen terrorista, que  nunca hicieron mal, personas normales que bastante hacían con intentar seguir vivos hasta el siguiente día...

Y mientras los dos "señores de la guerra" planean una ciudad de vacaciones anexionada a un territorio arrebatado a base de sangre y cuerpos destrozados. Pretenden construir un mal llamado edén sobre miles de ruinas que no son más que tumbas de gente inocente. Edificios vacacionales en su Austliz personal, con cimientos de huesos de quienes fueron víctimas inocentes de su juego macabro.

Hablan de paz, de retirada de tropas, de entrega de rehenes, de ayuda humanitaria en camino...

Todo llega tarde, demasiado tarde para los que seguirán muriendo mientras llega un orden sin tiempos fijados. Cada día seguirán muriendo personas que ya no son recuperables, carentes de fuerza, ni ánimo, ni ganas de llegar hasta "la reconstrucción" que han marcado sin tiempo los que han comenzado un desastre humanitario descomunal... 

Creo que no digo mal si afirmó que no podemos ponernos en la piel del pueblo palestino, es imposible soportar física y mentalmente lo que han sufrido, no podemos ni imaginar la impotencia que supone no saber hacia dónde caminar para salvarse, ni el miedo que sienten cuando hacen fila para conseguir comida y agua, sin saber si ese día comerán o llorarán una nueva muerte...

No podré olvidar jamás esta guerra inútil, la injusticia de su comienzo, por qué unos terroristas sin alma torturaron, violaron, asesinaron y secuestraron a jóvenes cuyo peor pecado fue acudir a un festival para divertirse sin sospechar este atroz final...

Pocos quedan ya con vida porque la radicalidad enferma hizo enterrarlos en túneles sin luz, sin aire, sin espacio, sin comida y sin dignidad. 

Dos años después "liberarán" los cuerpos de los fallecidos y de los que aún siguen con vida, una vida que les será muy difícil recuperar... 

No todo Gaza es Hamas, ni todo Israel es Netanyahu. La paz fue firmada por un país "ajeno" al conflicto, que aportó armas a Israel por la puerta de atrás. Un país con un "jefe" arrogante y mal teñido, pero reconociendo muy a mí pesar, que ha movido las piezas de un conflicto y que le ha salido bien la partida. Prefiero no pensar a qué precio...

Hamas no debió existir nunca, Netanyahu debería de responder ante un tribunal internacional por los crímenes cometidos contra una población desvalida. Los rehenes y los muertos inocentes de este sinsentido son las víctimas. Los que quedan errando entre las ruinas de lo que fue su país deben ser ayudados, debemos ayudarnos, debemos ayudarlos...

También la guerra de Ucrania debe ser frenada, el ejército ruso debe replegarse, están haciendo del mundo un lugar insoportable. El mal creído "zar" debe ser tumbado en el tablero, cueste lo que cueste. Jaque mate.

Todos los conflictos bélicos que supongan una lucha de egos, deben desaparecer. Estamos destruyendo todo, ya sólo queda (y es cuestión de tiempo) que el mundo nos destruya a todos nosotros. 

Quiero pensar que ahí fuera, en otros mundos, hay vida inteligente...

Buena noche.

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