sábado, 29 de noviembre de 2014

ASESINO

Es que no puedo, de verdad, no puedo con la justicia de este país. Llevo un par de días endemoniada, poseida casi. Hace dos días un"machote" ha matado a sus hijas porque quería hacerle daño a su pareja, a esa persona con la que compartió momentos de pasión y emoción, y que con el paso del tiempo se ha convertido en odio y venganza.Un juez. eso dicen, así le llaman, decidió en un mal momento compartir la custodia de unas niñas con su propio verdugo, así de cruel, así de sin sentido. La madre, su víctima acude a poner una denuncia por insultos y mentiras escupidas por una boca llena de odio y malas intenciones. No se le escucha, no hay sangre que demuestre los malos tratos, los insultos no han dejado marca en su piel, no le ha roto la funda que contiene su vida. Unos ojos sordos que escuchan unas miradas de miedo. No aporta suficiente terror, no hay moratones en su conciencia, nadie recibe su dolor. Me imagino su vuelta a casa, su impotencia, su incredulidad, su sensacion de no ser nada. Aquella tarde entregó a sus hijas a un lobo feroz, a una hiena rencorosa, a una bestia desalmada. Aquella tarde se convertiría en el principio del final de sus vidas, de ellas, de las tres. Las niñas nunca regresarían, ella tampoco.
El cobarde eligió un viaducto para estrellar su maldad, una barra de hierro para olvidar a sus hijas y un profundo odio para marcar a fuego y sangre a su pareja. Contranatura fué su venganza, descerebrado fué su pensamiento, de una cobardia absoluta fué su castigo. Le deseo fuego, dolor, sufrimiento, agonía. Lo maldigo y lo condeno. Lo odio y lo fusilo en mi pensamiento.
Un madre deshecha, un vacío suicida, un silencio de llantos. Donde están los que los protegerían, los que venden libertad para las víctimas, los que mienten con ese manto falso de seguridad. Estoy muy enfadada, lo reconozco, muy asqueada. Yo lo puedo estar, ellas no y eso es algo que me destroza. Buena noche, aunque hoy lo dudo.

martes, 25 de noviembre de 2014

PROMOCION 1994

No me apetecía mucho acudir, no me apetecía nada. Pero bueno, una amiga me lo pidió y allí nos fuimos. Promoción de Enfermería 1994, cena del reencuentro. De camino hablabamos de los compañeros, como estaría este, aquella, aquel...Me acordaba de rostros, de los sitios que ocupaban en clase, de sus caras de hace 20 años. ¿Como estarían, donde trabajan, que habrá sido de todos ellos?. Mientras me vestía hablaba con mi amiga haciendo bromas sobre lo que habríamos cambiado en estos años. Te acuerdas cuando..., te acuerdas de aquella... vendrá a la cena...., todo eran dudas. Llegamos a la cafetería, no había nadie, pero las dos necestabamos ese vino que haría que nuestros ojos retrocedieran en el tiempo. Pronto empezó a llegar gente, caras que nos sonaban pero sin nombres. Holaaaa, sois de la cena, verdad?. Claro que eran, somos,estaban...Besos en caras sin nombre, párpados ojerosos y bolsas desconocidas, cuerpos cambiados por los años, voces reconocibles en rostros anónimos. Allí estabamos veinte años después cincuenta compañeros desconocidos. Todo muy frío, un poco distante, de compromiso...hasta que entró el delegado de clase. Se me alegró la cara, lo reconocia, más canoso, más años, pero era el. Se rió cuando me vió y me acerqué a el para abrazarlo y vaya si lo abracé, y vaya si me emocioné, seguía siendo auténtico. Nos tomamos un vino, hablamos de que, cuando, donde, como... Seguía entrando gente por aquella puerta del pasado, continuaba la pasarela de rostros desconocidos. Alguien se acercó y me dijo: a que no me reconoces?. Pues no, le contesté mirándolo como si quisiera verle la cara por debajo de una careta. Le hacía gracia, a mi ninguna. Un sorbo al vino para ver si me inspiraba. Nada, ni idea.Como iba a darme cuenta si casi no iba a clase, y cuando iba se sentaba en primera fila?. Yo era de medio campo para evitar estar en primera fila cuando me daba el sueño. Toda la noche pegando saltitos delante mia para que adivinara quien era, hasta que me cansé y le dije: Ayyyyyy, siiii, ya me acuerdoooo.... hala, a intrigar a otra...
Pregunté por un compañero al que me apetecía ver, y vi como la cara del delegado cambió a triste. Ya no está Julia, se ha muerto hace seis meses, un infarto, fumaba mucho... Durante toda la noche vi su cara, sus gafas de pasta negra, su sonrisa... pero ya no estaba, perra vida. Y ya de paso, te acuerdas de ...., aquella chica que se sentaba delante, delgadita y rubia?. Se suicidó al poco tiempo de fallecer su hijo en un accidente de tráfico. Joder, no me acuerdo, no recuerdo su cara.... Y aquella chica de la mesa de enfrente, la ves?. Tuvo un accidente de coche con su padre, él falleció, ella estuvo meses en la UCI totalmente rota...
Entonces es cuando piensas realmente que si han pasado 20 años, que ha pasado un cuarto de vida, que nada tenemos que ver con el año 94, que todos los que estabamos allí no guardábamos nada más que nuestro título en común, que allí habia vidas desconocidas por todos y otras que no habían llegado ni a esa cena. Me preguntaron por ella. Solo le dije, tampoco está, también fué un accidente. Podía haber seguido hablando de ella, pero no quería, ella también falta allí, también me faltaba.
Con tres copas juramos volver a reunirnos en 10 años, no perder el contacto. Edad dificil para hacer esas promesas, quien sabe, quizás... ojalá. Buena noche.

jueves, 20 de noviembre de 2014

LA DUQUESA

Ha muerto Maria del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz- James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay. Ha muerto la marquesa de España, así, tan callando. La televisión en su "prime time" repasando su vida, de arriba a abajo, de derecha a izquierda, alabando sus obras benéficas, sus devociones, sus rarezas y excentricidades. La Duquesa, sus hijos, esas prolongaciones de su vida un poco faltos de apego familiar, de calor de hogar, de abrazos de madre, de los de verdad, de los que confortan. Un padre distante, un padrastro que  no aceptan, una vida de marquesa de hielo. Hasta se entiende su rebeldía, ese "paso de todo y hago lo que me da la gana", que fué lo que la caracterizó en sus últimos años, o eso creo. Claro que con una fortuna de mas de 3000 millones de euros, palacios, castillos, terrenos agrícolas, valores bursátiles, joyas, obras de arte y nada menos que 51 títulos nobiliarios, podía hacer lo que le diera la gana. Ya me gustaría verla con ese estar volátil si sus bolsillos sonaran como los de los millones de españolitos de a pie. Y claro, de todo ese patrimonio "historico", solo se declaraba un 10%, ya que el 90% restante estaba exento de pago de impuestos. Vamos, como cualquier españolito. A la muerte de la duquesa, los ducados, condados, cortijos, fincas se desmembran entre los hijos, se reparten los titulitos como un juego de naipes.
Hay quien ha ido a las puertas del Palacio de Dueñas a llorar a la duquesa porque la consideraban muy cercana, muy alegre, muy rebelde. Cada uno es libre para hacer lo que quiera, pero lo considero demasiado folclórico para el convulso momento que estamos viviendo. Me viene ahora a la memoria una denuncia presentada contra la Casa de Alba por tener contratados de forma irregular a varios jornaleros (algunos extranjeros) en fincas de Córdoba y Sevilla, sin darles el alta en la Seguridad Social, o la recepción irregular de ayudas de la Unión Europea, o incluso el uso de esas ayudas para urbanizar el suelo rústico en vez de usar el pecunio para el pago de sus jonaleros. Puedo decir que siento su muerte, pero lo siento como ser humano, porque la muerte a pesar de ser un paso inexcusable produce un dolor punzante. Sus hijos la llorarán, sus amigos la echarán de menos, las revistas se quedarán sin unos de sus suculentos personajes estivales, pero la vida seguirá con o sin ella. Mañana saldrá su vida y milagros en todas las televisiones, las cadenas de radio blindarán sus programas para repasar su vida en todas las direcciones, los rotativos empapelaran sus portadas con la muerte de la marquesa, pero el mundo seguirá girando, y el día será día y la noche, buena noche.

domingo, 16 de noviembre de 2014

ABUELITA ENTRAÑABLE


No sé el porque, pero tengo la capacidad para cruzarme con personas en el supermercado verdaderamente sorprendentes. Os contaré el por qué de mi reflexión.
Tras haber visto en un catálogo una oferta de tumbonas con precios realmente atractivos, decidí pasarme por la tienda e intentar adquirir una de esas enormes tumbonas para mi terraza. Al llegar, el supermercado aún estaba cerrado y los clientes se amontonaban en la puerta como si esperaran el pistoletazo de salida. No me gustan las aglomeraciones, prefiero separarme unos metros y entrar sin tropezones. Veía a la gente por las espalda, no sé, quizás buscaba los dorsales, analizaba sus posturas, pensaba que era lo que les provocaba hacer cola tan temprano, que vendrían a buscar. Me llamá la atencion una señora mayor, vestida rigurosamente de negro, con su pañoleta encajada en un cuello lleno de entrañables arrugas. Un bolso negro, de esos rigidos, donde supones dos divisiones en las que llevaría un pañuelo con puntilla y una cartera grande, negra y también rígida. Lo llevaba perfectamente encajado en la flexura del brazo izquierdo, y su mano derecha funcionaba con un candado. Me enternecía la abuela.
Se abrió la puerta y hubo una estampida, me quedé sola en la entrada de aquel super. Tuve un  sentimiento de abandono. Jobar, que no me habían esperado, era injusto. Pasé la barrera de la salida para aquel maratón, y mirando al frente me encaminé hacia la anhelada tumbona enorme. Vi la caja, una caja gigante que contenía las tumbonas. Miré a mi alrededor con la intención de preguntarle a algún empleado como podía hacer para coger una de las tumbonas, la caja era gigante y no la alcanzaba. Y en ese momento vi la imagen más sorprendente de mi vida. La señora vestida de negro, con su pañoleta encajada y su bolso rígido de abuela entrañable estaba colgada de la enorme caja, se sujetaba con la mano derecha y con su mano izquierda, sin soltar el negro bolso sacaba una tumbona como si su brazo fuera una autogrúa. Yo miraba aquellas delgadas piernas, las medias negras tupidas, aquellos zapatos planos de suela de goma, y la señora levitando. No tocaba el suelo, se mantenía en perfecto equilibrio, os lo juro. Y por si no había alucinado aún lo suficiente, la señora se le ofreció  a una chica que esperaba su turno de escalada. No podía creer lo que estaba viendo.¿ De dónde sacaba esa fuerza, como mantenía el equilibrio sin caerse, que tipo de brazo hidráulico tenía, que comía aquella superseñora?. Con la misma facilidad con la que se había encaramado a aquella caja enorme, pegó un saltito y aterrizó en el suelo cual gimnasta en las olimpiadas. Allí se recolocó la negra falda, se encajó su bolso en la flexura y con la mano derecha llevó la tumbona hacia la caja. No la compré, preferí seguir a la señora hasta la caja, con la boca abierta, esperando descubrir el secreto de su superfuerza. Una vez allí, abrió su bolso, cogió la cartera rígida y sacó  sus euros perfectamente enrollados. Pagó con billetes de 5 euros, todos en forma de tubito, unos cilindros perfectos...5,10,15... 45 euros, rigurosamente colocados en aquella cinta sin fin. Se le acercó un chico: abuela, deja que te la cojo, que pesa. Qué pesa?. Acaso el nieto no sabía que estaba delante de mi superheroina?. No sabía de los poderes sobrenaturales de su abuela?. No tenía conocimiento de aquel brazo hidraúlico?.
Me fuí hacia el coche intentando explicame como lo había hecho. Me senté en el asiento del coche y me reí hasta que me cayeron las lagrimas. Galicia es un mundo aparte. Buena noche.

jueves, 13 de noviembre de 2014

ADOPTANDO AL ODIOSO GORRILLA

No lo entiendo, de verdad que no lo entiendo. Pago mis impuestos religiosamente,a los que me obliga este pais de...vamos a dejarlo, y los de mi pueblo, ciudad o lo que sea este pedazo donde vivo. Ayer llovían cubos de agua, daba vueltas con mi coche y mi niño pequeño, buscando un sitio donde aparcar. De pronto lo ví, allí estaba esperándome, el sitio perfecto, uno de esos sitios que envidias cuando ves que otro acaba de llegar y ya aparca. Pues bien, era mi sitio, estaba allí para mi. Pues no. Si yo quería aparcar en "mi sitio", tenían que pagarle a un yonki gorrilla el "eurillo" que cobran por dejarte aparcar en "tu sitio". Aparqué, claro que aparqué, pero de repente tenía unos ojos colocados en mi ventanilla, unos ojos que decían: "has aparcado en  mi aparcamiento y tienes que pagarme un eurillo para que yo no te pinche las cuatro ruedas del coche". Reconozco que fuí un poco macarra. Lo miré fijamente, arranqué mi coche manteniendole la mirada, metí la marcha atrás con la mano derecha mientras mi mano izquierda sufría un espasmo y mi dedo medio quedaba erecto. Me largué de allí mientras mi hijo se reía y yo blasfemaba en contra de las políticas permisivas. Dí una vuelta más hasta que vi un cohe con el intermitente puesto. Aparqué en doble fila, este si que sería mi sitio, nadie me cobraría por el, nadie me miraría por la ventanilla con cara colocada. Era "mi sitio" y me estaba esperando...Estaba yo a la espera para que el lentisimo conductor sacara su coche del deseado sitio cuando de pronto, un coche que venía por detrás puso el intermitente. Me mordí los labio y me dije: "ni de coña, chaval". Cuatro intermitentes, porque no podía lanzar unas bengalas y llamar al ejercito, era mi sitio. Marcha atrás, rápido, ya casi estás, vamos, es lo que deseas, es tuyoooo....Aparqué, claro que aparqué, mientras eché una mirada desafiante al listillo que intentaba robarme lo mio. Le mantuve la mirada, el tambien lo hizo, como una hiena que no quiere compartir su caroña. Lo siento, guapito, te he ganado.
Bajé del coche con el pecho hinchado, lo había conseguido, mi triunfo, cuando a lo lejos volví a ver esos ojos de yonki gorrilla. Me giré, le mantuve la mirada, quería fundirlo. Algo debió ver en mis ojos, porque cuando estaba a punto de llegar hasta donde estaba dió un giro de 180 y se perdió entre la lluvia. Había ganado. Buena noche.

lunes, 10 de noviembre de 2014

UNAS CUANTAS IDEAS

Vale, de acuerdo, estamos en crisis, lo sé, lo siento en mis propias carnes.No voy a hablar del Gobierno, del Gobierno se sabe demasiado.Es evidente que los comercios no venden, las tiendas de barrio agonizan, los mariscadores dicen que la centolla ha desaparecido, los funcionarios se hielan con su sueldo,a las grandes superficies les empiezan a temblar los cimientos, los cines proyectan para tres personas,...Todo parece encaminarse a un final mas que posible. Ahora bien, me sorprende que nadie se haya parado a pensar en medidas para que todo esto mejore, y os cuento a lo que me refiero. Los comercios no venden porque se han negado a rebajar sus precios, a poner un dia a la semana un descuento del 10%, a facilitar las ventas a traves de tarjetas de amortización, a ampliar sus horarios de atención al cliente para fomentar el empleo, a cambiar la forma clásica de venta y dar un refresco a sus negocios. Las tiendas de barrio agonizan por la competetitividad de las áreas comerciales, dificil solución, los alquileres baratos tienen fecha de caducidad, pero tambien es comprensible que los arrendadores quieran cobrar por sus locales lo que legalmente les corresponde y las rentas antiguas desaparezcan.O ustedes no lo harían?
Los mariscadores, estos me traen un poco por la calle de la amargura por que todos los años por estas fechas, cuando se abre la campaña de la vieira o del centollo se quejan porque no hay suficiente, es pequeña, está floja y después en la lonja se disparan los precios como si el resto de los humanos no sufrieramos su misma crisis. No me parece una buena excusa para hinchar los precios. Señores, que las carteras de sus compradores están más que vacías.Pues no cenaré centollo otra vez. Los funcionarios, los hay de muchos tipos. Conozco a unos ante los que me quito el sombrero, otros a los que su puesto les hace creer los dueños de las administraciones, los que trabajan a turnos la semana, los fines de semana, los festivos y fiestas de guardar, y los que hacen de su turno de 7 horas unas vacaciones. Si dijera que los sueldos deberian de cobrarse por horas reales de trabajo y que estoy de acuerdo con el cumplimiento de las horas de trabajo al dedillo, más de uno me fundiría con la mirada. Me da igual, en un país democrata tengo todo el derecho a expresar mi opinión personal y ahí queda. Y las grandes superficies comerciales deberían de potenciar las compras con medidas anticrisis, atrayendo clientes con ofertas, sorteos, regalos,y también con un poco de alegría, por dios, que les falta alegría por todas las esquinas. Que estamos en un momento en que la gente la necesita, que solo les interesa los beneficios, que no piensan que sus tiendas están vacías porque se mantienen año tras años inalterables a la decrépita situación socal. De verdad creen que poniendo dos guirnaldas y tres lucecitas la gente se liará la manta en la cabeza y romperán sus cerditos para comprar en sus locales?. Creo sinceramente que se engañan a ustedes mismos.
Los cines, ay los cines, por una hora de distracción intentan cobrar más que lo que cobra un policía por jugarse la cara en ese mismo tiempo. Estamos locos? Hemos perdido el rumbo?. Y si probaramos con precios adecuados a la situación actual, precios populares que llenaran las salas de parejas, pandillas y familias, horarios especiales, algo que nos hiciera olvidarnos durante una hora de esta sensación de ahogo comunitario. No sé. Son sólo pensamientos en alto. Buena noche.

sábado, 8 de noviembre de 2014

VICTIMAS IRREALES

Si hay algo que no soporto en la persona adulta es el victimismo. He elegido una profesión en la que cada día veo auténticas tragedias, héroes anonimos, situaciones límite, almas indescriptibles, miradas de terror, grandes victorias y terribles fracasos. Da igual la edad, he visto el mismo miedo en padres, hijos, abuelos... y reconozco que mil veces he salido de un box pensando: !!! que injusto!!!. Hay un tópico entre el personal sanitario cuando salimos de la sala del vital y las cosas no están bien: no miramos hacia la sala de espera, miramos al suelo. Creo que es un mecanismo de defensa porque si te miro a los ojos, leeras en los mios la noticia que no quiero darte. Ayer pasó. Una chica joven con un pronostico malo, muy malo. Entró la médico a hablar con ella y en cuestión de segundos, ella y su marido lloraban abrazados. Los vi a través de la cortina, y de forma instintiva miré al suelo. Lo hice para que nadie viera mis ojos, mi sentimiento de impotencia, mi emoción. Al rato volví a mirar hacia aquella cortina entreabierta. Está vez mis ojos se cruzaron con los del marido, una persona joven que me miraba como buscando una respuesta, un por qué. Lo miré, y no pude más que apretar mis labios. Intenté decirle lo siento, pero esta vez estaba demasiado cabreada con la vida. Lo siento, no pude, demasiado injusto, las personas tan jóvenes no deben luchar por su vida, no están en su tiempo...
Me pierdo, todo esto venía a cuento porque no aguanto a los victimistas, ese tipo de personas que habrán pasado las suyas, no lo niego, pero que siempre los suyo es lo peor, lo que más duele, lo que más malestar causa y los heroes de historias de lo más común. Se creen los más luchadores, los que más echan de menos, los que vuelven una y otra vez al pasado para su regocijo, que revuelven en el cajón de su vida para sacar retales de lo bien que lo hicieron, de sus falsos triunfos y de sus más que sospechosas victorias. Esas personas que traen a la vida una y otra vez a sus espíritus, sin darse cuenta de que viven anclados en un pasado que ya no encaja en su presente. Pues bien, ese tipo de victimas de sus vidas, esas, no las soporto.
Trabajo en lo que me gusta, creedme que me gusta. Tengo la suerte de trabajar en una profesión llena de sentimientos, donde cada día hay personas que provocan sensaciones de lo más humanas, donde eres capaz de decirle a un desconocido: estoy aquí por si me necesitas...Y me gusta esa sensación, llegar a casa y pensar que hoy le tocado una mano desconocida que necesitaba contacto, he acariciado una cara que trasnmitía miedo, he dado la mejor de mis sonrisas a unos ojos asustados o le he cantado a un niño la misma cancion que consolaba a mis hijos. Me gustan estos heroes. Los victimistas no.

lunes, 3 de noviembre de 2014

LA POSESA

Me gusta mi profesión, sí, me gusta, aunque haya momentos en que mi espiritu salvador se torne asesino con según quién. Cuando estudiaba mi carrera, los profesores hablaban de la comprensión, de la dulzura, de la entrega de la enfermera a los cuidados de los pacientes. Hablaban y hablaban durante horas del buen método, de la paciencia, de los sentimientos compartidos. Nos repetían una y mil veces que la empatía era fundamental, que cuidado con el ponerse en el papel del paciente, que no compartieramos sentimientos, que nos mantuvieramos en nuestro lugar. Y prometo que lo he hecho, pero..., a veces el cuerpo te pide guerra. A que me refiero?. Lo aclaro...
Soy enfermera desde hace 20 años, afuuu, si miro la orla ya no me acuerdo ni a la vecina de fila. Y en todo este tiempo me he encontrado con pacientes que más que enfermos parecían poseidos. Lo juro. Os cuento. Mujer menor de edad en el Servicio de Urgencias acompañada por sus padres. Su patología es lo de menos, lo más preocupante es la educación. El aspecto era una mezcla entre "pilingui" y posesa. Sus movimientos descoordinados, su lengua viperina y su volumen de voz, de ese tipo chirriante que te produce un pitido en los oidos. Con este tipo de adolescentes suelo tener poca paciencia, la verdad. Después de dejarla que soltase por su boquita todo tipo de improperios a sus progenitores, asustara a los pobres pacientes que esperaban en la sala de espera, que sus gritos se oyeran en el exterior del servicio, la pasé a la consulta e invité a sus padres a que tomaran el aire fuera si les apetecía. Cualquier padre con dos dedos de frente le hubiese volcado encima un litro de agua bendita y hubiese salido de la consulta cual alma que lleva el diablo en busca de un cura. Estaban cansados de la niña, se les notaba, y salieron a ventilar su verguenza ajena. La niña me fundió con su mirada, bueno, eso creía ella. Su boca empezó a vomitar todo tipo de insultos, recuerdos a mis muertos, me llamó lo innombrable mientras su rabia aumentaba y su saliva salia disparada con cada palabra. Me dediqué a mirarla, esperando a que se le agotara la pila o la baba. Y coño, se le acabó antes la baba, y empezó a toser, y no era capaz de hablar, tenía la garganta seca, aunque yo creo que realmente la tenía fundida por el veneno. Aproveché para acercarme a ella y le pregunté si estaba mejor. Afu, la volví a activar, otra vez mis muertos, cambiando mi profesión y vuelta a las babas. Agotada su garganta de nuevo me acerqué a ella y le dije al oido: "si yo fuera tu madre te daba un par de xxxxxxx y te cerraba ipsofacto esa bocaza". La niña, que no tenía desperdicio me espetó: "si tu fueras mi madre me iría de casa". Es que me lo puso a huevo: "si tu fueras mi hija YO te echaría de casa, no soportaría tener una lercha así por hija y pasarme la vida avergonzada por tu pinta y tu lengua". En ese momento entró su madre, ella se calló y me miró desafiante como si hubiera ganado la batalla dialéctica, veía el triunfo en sus ojos...Su madre me miró, se giró hacia ella y le dijo: "Túmbate inmediatamente en la camilla, cierra esa boca asquerosa y ponte quieta porque soy capaz de atarte a la camilla yo misma". Fué una bocanada de aire fresco, mis ojos hacían chiribitas. La niña del exorcista ni pestañeó, se acabaron los gritos y los insultos.Por fin se calló.
Soy enfermera, me gusta mi trabajo, practico la empatía , intento cuidarles de la mejor forma, pero no soporto a este tipo de pacientes, no tengo porque soportarlos, esto no forma parte de mi trabajo.Así que seguiré siendo impasible con este tipo de elementos. Por cierto, me alegro que su madre haya despertado. Buena noche.